Un breve pasaje por la Gran Guerra Patria y la participación de los armenios

Para los armenios, la Guerra de 1941-1945 se convirtió en una prueba más a superar en su milenaria historia. Luego de ser azotada por el genocidio, fueron muchos los héroes que dieron su vida por la Patria y contra la amenaza nazi.

Por Eugenia Akopian* para La Tecl@ Eñe


Cintas de color naranja y negro decoran el lado superior izquierdo de cada saco, están presentes en cada mochila, en cada auto. Banderas que decoran los puentes y las calles. Inscripciones en los autos que claman “gracias abuelo por la victoria”. Insignias por doquier. Esto se vislumbra en la “semana de mayo” en Rusia y en varios países de la ex URSS, que se da al comienzo del quinto mes del año. Estas cintas representan los colores de la orden de San Jorge, Santo tradicional de Rusia y símbolo de la victoria del Ejército Rojo, que nos retrotrae a tiempos de Catalina la Grande. Se estableció en 1769, denotando la Cruz de San Jorge, que tenía una cinta de color naranja y otra de color negro en honor a los héroes militares que dejaban todo por la victoria. Después de la guerra, se entregó a todos los que participaron, la Medalla de la Victoria sobre Alemania a la Gran Guerra; desde soldados hasta generales y mariscales de más alto rango contaban con esta insignia en su pecho. Desde el 8 de agosto de 2000, se convirtió en la orden militar más alta de la Federación Rusa. Hoy, esas cintas son un emblema, pues representan la victoria de los soviéticos y es una forma de honrar a los héroes de 1941-1945. Sucede que del otro lado del océano, el 9 de mayo no es un día más en el almanaque. Es una fecha con un sinfín de significantes. Ese día, pero de 1945, se firmó la capitulación de lo que hoy conocemos como la Segunda Guerra Mundial. Un giro en la historia mundial y un cambio inconmensurable en el rumbo del planeta. Es el Día de la Victoria de la Gran Guerra Patria.


La invasión nazi del 22 de junio de 1941, acarreó años de horror, devastación y derramamiento de sangre. La victoria fue de los Aliados pero, como todo hecho histórico, debemos preguntarnos ¿a qué precio? Los soviéticos perdieron más de 27 millones de vidas, el 14% de su población. Al planificar su agresión contra la URSS, los estrategas hitlerianos consideraban que las numerosas naciones que la constituían no apoyarían al poder central. Con esto, garantizaban la fácil victoria para Alemania. Pero el enemigo se equivocó. Y tal como lo demostró la misma guerra, el pueblo, sin importar su origen ni religión, se levantó en unidad contra el agresor. La lucha era por la patria, por el pueblo, por los ideales. No en vano se ganó la denominación de “Gran Guerra Patria”.


Particularmente para los armenios, la Guerra de 1941-1945, se convirtió en una prueba más a superar en su milenaria historia. Luego de ser azotada por el Genocidio perpetrado por el Imperio Otomano a comienzos del siglo, Armenia ya formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y contaba con una población cercana a 1.200.000 habitantes. Si hacemos referencia a los números, de esta sangrienta guerra participaron alrededor de 600.000 armenios. 300.000, eran ciudadanos de la República Soviética Armenia. Más de 200.000 personas provenían de otras repúblicas soviéticas. 100.000, de otros países extranjeros. Entre todos estos participantes, había 10.000 mujeres, la mayoría de ellas, voluntarias. Y, cerca de 300.000 armenios dieron su vida por la patria.


El diario Pravda, órgano central del Partido Comunista, en su editorial del 25 de agosto de 1941 escribió: “El pueblo armenio sabe lo que son las masacres, los pogroms, el hambre, la violencia… Por eso, cuando comenzó la guerra, desatada por el demoníaco Hitler contra la Unión Soviética, todo el pueblo armenio, unido, se levantó para defender la patria”.

Los armenios supieron tener 152 Generales, posicionándose cuartos, luego de los rusos, ucranianos y bielorrusos. También hubo grandes mariscales de la Unión Soviética como Baghramyan (galardonado dos veces con el título de Héroe de la Unión Soviética), Babadjanian, Judyakov-Khanferians, Oganov e Isakov, Admiral de la Flota de la URSS.


Las Divisiones Nacionales jugaron un rol fundamental en esta sangrienta Guerra y, en el Ejército Rojo, actuaron seis Divisiones Nacionales Armenias. Los combatientes armenios participaron en todas las batallas de esta cruel y larga guerra; en las montañas del cáucaso, en la decisiva batalla de Stalingrado, en Kursk, la defensa de Leningrado. Ellos participaron de la liberación de Crimea, de Ucrania, de Bielorrusia, de los Países Bálticos y otros países de Europa oriental.


Anastas Mikoyan fue Miembro del Comité Estatal de Defensa. Su hermano Artyom, fue el creador de los legendarios aviones MIG. Numerosos científicos, académicos tuvieron un rol significativo para cimentar la defensa del país.


El aviador Nelson Stepanian recibió dos veces el título de Héroe de la URSS. Formaba parte de la Flota del Báltico y actualmente, varias escuelas llevan su nombre con orgullo.


En la toma de la capital del Reich participó la gloriosa división 89 Tamanian y su legendario comandante Nver Safarian. Los soldados armenios desfilaron victoriosos por la Puerta de Brandenburgo y bailaron, al compás de la música, la tradicional danza kocharí, sobre las ruinas del Reichstag. Estos hombres demostraron su alegría y levantaron las banderas de los ideales y de la victoria con una genuina manifestación de su cultura milenaria.



Los armenios de la diáspora, estuvieron también en las filas de los Aliados. Formaban parte los grupos de partisanos y participaban activamente en el movimiento de resistencia en los territorios ocupados de Europa. Entre ellos se destacó Misak Manushian, sobreviviente del Genocidio Armenio, militante del Partido Comunista y héroe nacional de Francia. Su legendario grupo estaba conformado por armenios, franceses, judíos, españoles e italianos. Hoy, una de las calles de París, lleva su nombre. El partisano Mkrtich Dashtoian se convirtió en héroe nacional en Italia. Yervand Ernest Dervishian fue merecedor del galardón más alto de los Estados Unidos.


Y la lista continúa... fueron muchos los héroes que dieron su vida en nombre de la Patria, con convicciones firmes y anhelos de un mundo mejor para todos. Defendían ideales, soñaban el progreso y no se quedaron con el “qué hubiera sido si…”, tomaron las armas y fueron al frente. Muchos no volvieron y no fue en vano, hoy los honramos y agradecemos.


El galardón de Héroe de la Unión Soviética en el campo militar se instituyó en 1934 y se les concedió a quienes tuvieron un rol destacado, y se convirtió en el título honorario más alto del país. Tuvieron el honor de convertirse en Héroes de la Unión Soviética 107 armenios. Un párrafo aparte merece la historia del legendario héroe de la URSS, Gevorg Vartanian y el General Iván Aghayants, integrantes de los servicios secretos soviéticos. Ellos fueron los hombres encargados de frustrar los planes de Hitler y de Otto Skorzeny. Skorzeny estuvo al mando de las operaciones especiales durante la II Guerra Mundial y fue él quien rescató a Mussolini y lo llevó a Viena. Tuvo la tarea de ejecutar la operación “Long Jump”, con el objetivo de asesinar a Stalin, Roosvelt y Churchil, durante la Conferencia de Teherán en 1943. Vartanian y su grupo, tras lograr intervenir algunas comunicaciones de radio provenientes de Alemania, frustraron los planes nazis y escribieron otra historia. La identidad de Vartanian se mantuvo en secreto durante varios años, hasta que en diciembre de 2000 recibió reconocimiento público por su destacada labor. En este tipo de casos cabe preguntarse ¿la realidad superó a la ficción?


Tras ser desclasificados algunos de sus archivos, él y su esposa Gohar recibieron, inmediatamente, varias condecoraciones: las órdenes de la Gran Guerra Patria, de la Bandera Roja y la Estrella Roja. La condecoración de héroe de la URSS la había recibido en 1984, convirtiéndose en el único integrante de los servicios de inteligencia que recibió el galardón en vida y también recibió la Orden del Servicio a la Patria. En el año 2007, Celia Sandys, nieta de Winston Churchill viajó a Moscú y, brindando con brandy armenio que tanto le gustaba al británico, le agradeció a Vartanian por salvarle la vida a su abuelo.


Quizás, desde este lado del mundo no dimensionemos en su totalidad lo que significó esa guerra; la lucha simbólica que se dio en la arena, las batallas culturales que tuvieron lugar. La victoria del Ejército Rojo, con la participación de todas las naciones que componían la URSS fue heroica y nos salvó de la gran bestia del nazismo. Hubo mucha propaganda, engaños culturales y tergiversación histórica que quisieron instalar mitos y hacer creer que la historia fue otra. Pero esto fue una victoria de toda la humanidad, un acontecimiento que no debemos pasar por alto y debemos hacer análisis permanente, revisando cada suceso. El nazismo, esa gran fuerza oscura, fue derrotada, pero no significa que fue extinguida. Aún quedan rastros y corremos peligro de un catastrófico renacimiento. Es nuestro deber no dejarlo pasar; tanto derramamiento de sangre no fue en vano.



Personalmente, es una fecha que celebro y vivo con muchísima emoción. Mi abuelo paterno fue sobreviviente del Genocidio de Armenios (1915-1923) y estuvo en el frente, formando parte del Ejército Rojo, desde el primero hasta el último día de la guerra, junto con sus tres hermanos. Así como se fueron, regresaron los cuatro. Volvieron con medallas y honores; con el deber cumplido, la gloria de haber defendido su patria tras luchar contra el enemigo más grande. Mi abuelo fue un hombre de ideales, fue un patriota. El 9 de mayo significaba todo para él, era la fecha más importante del calendario: lo celebraba con el pecho lleno de orgullo y lágrimas en el alma. Y eso, se hereda; sucede que llevo su gen en mi ADN y en mi apellido.

Como dice la conocidísima canción popular de la posguerra, el 9 de mayo es una celebración con los ojos llenos de lágrimas. Se trata de Den Pobedi” (Día de la Victoria, День Победы en ruso), melodía que se convirtió en casi un himno y emociona a cualquiera que entienda la letra. Así, el 9 de mayo es el día de la memoria, el dolor y el orgullo de la victoria.


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Fuente:

*Lic. en Ciencias de la Comunicación (UBA)



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