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"El uso de la fuerza y la aplicación de la política de 'doble rasero' por parte de Occidente, está desestabilizando la situación por todas partes"

hace 2 horas
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El Canciller ruso Serguéi Lavrov también subrayó, entre los muchos párrafos sobresalientes que dejó su intervención, que "los países occidentales están recurriendo cada vez más al uso de la fuerza militar, actuando de una manera impredecible y aventurera, poniendo en peligro las vidas y el bienestar de millones, sino de miles de millones de habitantes de nuestro planeta común".



Redacción NOR SEVAN


Publicamos íntegramente el discurso ofrecido por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, durante los debates generales celebrados en el marco de la 81ª temporada de sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el 26 de septiembre de 2026.


"Estimado señor Presidente,

Excelencias,

Damas y caballeros,


En los últimos días, desde esta tribuna y en conversaciones extraoficiales mantenidas en los márgenes de la Asamblea General, se ha formulado la idea de que la política mundial está pasando por una época de movimientos tectónicos. Ante nuestros ojos, se está formando un orden mundial multipolar más justo. Los países del Sur y Oriente Globales están afianzando su posición de centros de desarrollo soberanos, asumiendo la responsabilidad por la seguridad en sus regiones. Están demostrando su adhesión al Derecho Internacional, su rechazo a la presión ejercida desde el exterior, su interés en la prosperidad de todos los Estados y no solo de los Estados “selectos”. Esta filosofía sirve de base para la política exterior rusa y es compartida por los países que tienen posturas afines con la de Rusia. Se apoya en la misma la cooperación en el marco de la CEI, la OCS, BRICS y otras asociaciones que agrupan a los Estados de la Mayoría Mundial.


Sin embargo, ello no es de agrado de algunos países. La minoría occidental que llevó 5 siglos ejerciendo su dominio y aprovechándose de recursos ajenos, no abandona los intentos de conservar sus privilegios ni de imponerles a todos sus “normas”. Los países occidentales están recurriendo cada vez más al uso de la fuerza militar, actuando de una manera impredecible y aventurera, poniendo en peligro las vidas y el bienestar de millones, si no de miles de millones de habitantes de nuestro planeta común. Citando al Presidente de Rusia, Vladímir Putin, la dictadura de un hegemón “perdió los estribos, pasando a presentar peligro para quienes están a su alrededor”.


A principios del año en curso, contra todas las normas, entre ellas, las normas éticas universales, se produjo una invasión estadounidense en Venezuela, cuyo resultado fue la captura del Presidente del país, Nicolás Maduro, y de su esposa y su encarcelamiento, sin que se hubiera celebrado ningún proceso judicial previo. Y eso que el Derecho Internacional establece que los altos cargos de un Estado gozan de inmunidad política. Insistimos en una urgente puesta en libertad del líder venezolano y de su esposa y en que este tipo de incidentes no se vuelva a repetir nunca más.


Como una demostración inaceptable del uso de la fuerza ha de ser catalogado el asesinato del Líder Supremo de Irán, Ataloyá Alí Jamenei, y de sus familiares, así como de los altos cargos militares y políticos de la República Islámica. Provoca especial preocupación el hecho de haberse convertido también en blancos de la agresión lanzada por Estados Unidos e Israel en junio del año pasado, además de las instalaciones civiles de Irán, las instalaciones nucleares de uso pacífico que gozaban de las garantías del OIEA. Ello causó daños irreparables al prestigio del Organismo Internacional de Energía Atómica y a todo el régimen de no proliferación.


Continúan las recaídas en la confrontación militar en la zona del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, a pesar de los evidentes daños que causan estas circunstancias a la navegación y el comercio mundiales. Consideramos que es condición obligada para el arreglo de la crisis el establecimiento de la confianza en las relaciones entre los Estados costeros del Golfo, los países árabes e Irán. La formación de una arquitectura de seguridad sostenible en la región es el planteamiento del Concepto de las garantías de la seguridad colectiva en la zona del Golfo Pérsico formulado por Rusia. Rusia, junto con otros países responsables, se muestra dispuesta a hacer una aportación constructiva a la estabilización de esta región de importancia estratégica de dicha región.


Estamos convencidos de que ha llegado el momento de solucionar también el problema principal de Oriente Próximo, garantizar la formación del Estado palestino en base a las numerosas decisiones de la ONU. Hace casi 1 año, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó, por iniciativa de Estados Unidos, el “plan de paz” para la Franja de Gaza, pero la paz no se llegó a establecer allí, continúan muriendo ancianos, mujeres y niños. La situación humanitaria sigue siendo crítica. Está degradando también la situación en Cisjordania, donde Israel está ampliando la construcción de asentamientos. De continuar así, la formación del Estado palestino se volverá imposible, por carecer el mismo de espacio. Sin embargo, en este caso, la seguridad de Israel estará en permanente peligro, los expertos en el tema lo entienden de sobra.


Es necesario que la ONU, que todos nosotros, los Estados miembros, tomemos las medidas urgentes y poco convencionales que permitan revertir las tendencias desagradables que se están registrando en Oriente Próximo y los territorios adyacentes. No solo se trata de Palestina, sino también del Líbano, Siria, Yemen, Irak, Sudán, Somalia, Sudán del Sur, otros países africanos azotados por conflictos.

Medidas urgentes se necesitan también, para remediar la desastrosa situación humanitaria en Cuba que hoy es sometida a una presión sin precedentes por parte de su vecino del norte. Confirmamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno cubanos y exhortamos a que sea levantado el bloqueo marítimo de la Cuba y que el país sea tachado de la lista odiosa de Estados patrocinadores del terrorismo.


Son tan solo los ejemplos más flagrantes que precisan de una atención prioritaria por parte de la comunidad internacional. Sin embargo, no se puede limitar únicamente a dichas medidas, puesto que el uso de la fuerza y la aplicación de la política de “doble rasero” por parte de Occidente está desestabilizando la situación por todas partes.


En los Balcanes, la UE está pisoteando burdamente la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, forzándola a Serbia a aceptar la pérdida de Kosovo, renunciando a su Historia y a la memoria de sus antepasados. Belgrado es literalmente obligado a introducir sanciones contra Rusia, siéndole prometida a cambio la ilusoria perspectiva, es que ya lo entienden todos, de la integración en la UE. En un intento de unitarizar Bosnia y Herzegovina, se los está instando a los serbios a renunciar a sus potestades constitucionales garantizados por los Acuerdos de Dayton y el Consejo de Seguridad de la ONU.


Con este espíritu de negligencia por las normas del Derecho Internacional, una grave amenaza a la paz y la seguridad internacionales es generada por la actuación irresponsable de los patrocinadores externos del régimen kievita. Para alcanzar el utópico objetivo de disuadir a Rusia, los países occidentales con sus propias manos echaron por tierra el sistema de la seguridad europea y propiciaron la creación en Kiev de un régimen rusófobo. Viendo la inutilidad de sus intentos, Europa está haciendo cuanto está a su alcance, para impedir el arreglo pacífico y arruinar las perspectivas de las negociaciones, en las cuales se muestran interesados muchos actores geopolíticos, entre ellos, la Administración de Donald Trump. Occidente le está nutriendo a Kiev con armas y le está ayudando con la precisión de los drones y los misiles, con los que son atacadas la población y la infraestructura civiles de Rusia. Los países occidentales siguen soñando con asestarle a Rusia “una derrota estratégica”. Sin embargo, estos sueños, tal y como había ocurrido en reiteradas ocasiones en el pasado, les acabarán conduciendo a un atolladero estratégico a los propios incitadores a la guerra.


Estimados colegas,


Hace un año celebramos el 80º aniversario de la Victoria sobre el nazismo alemán y el militarismo japonés. La próxima semana, el 1 de octubre, se cumplen 80 años desde el término del funcionamiento del Tribunal Militar Internacional de Núremberg. La sentencia histórica del Tribunal de los Pueblos, como se conoce el Tribunal de Núremberg, estigmatizó severa e inequívocamente a los criminales nazis, y puso fuera de la ley y la moral la ideología de odio del nazismo.


Entretanto, 80 años después, no todos han aprendido las lecciones de Núremberg. Las cúpulas dirigentes de muchos países de la Unión Europea, a juzgar por las declaraciones de sus representantes, están explícitamente contagiadas por el virus de la superioridad racial y albergan ideas extremistas y rusófobas. Toleran a los dirigentes del régimen ucraniano cuando ellos veneran en Kiev a los criminales de guerra empedernidos y colaboracionistas de Hitler, cuyas manos están manchadas hasta los codos de la sangre de rusos, judíos, bielorrusos, ucranianos y personas de otras nacionalidades. Casi todo Occidente vota cada anualmente aquí, en esta sala, contra la resolución rusa que condena la glorificación del nazismo. Votan en su contra Alemania, Japón, así como todos los países de la OTAN, entre los cuales están muchos culpables de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la II Guerra Mundial. Esto no nos sorprende.


Sin embargo, quisiera subrayar lo siguiente. Los resultados de la II Guerra Mundial están en la base del orden mundial de posguerra y están consagrados en la Carta de la ONU. Los antiguos Estados del Eje, al ratificar este documento, reconocieron su responsabilidad histórica por los innumerables flagelos que la ideología y la práctica nazis trajeron al mundo. Cuando hoy hacen vergonzosamente la vista gorda ante las manifestaciones cada vez más evidentes del nazismo ucraniano, se encuentran en peligro los propios fundamentos del orden mundial capitaneado por la ONU.

Relegando al olvido la responsabilidad de la Alemania nazi por el genocidio del pueblo soviético y sin avergonzarse del papel de la RFA como patrocinador principal del régimen nazi en Kiev, el canciller Friedrich Merz declara la necesidad de convertir de nuevo a Alemania en la mayor potencia militar de Europa. ¿Entiende Berlín qué significa este “de nuevo” y en qué puede resultar? ¿Acaso los resultados de la II Guerra Mundial no les enseñaron nada?


El régimen ucraniano pisotea explícitamente un principio fundamental de la Carta de la ONU como el respeto de los Derechos Humanos y las libertades básicas para todos, sin distinción de raza, sexo, idioma y religión. En el mundo no hay otro país, aparte de Ucrania, donde un idioma esté prohibido por ley. En Ucrania, el ruso está prohibido. Por usarlo, se impone un castigo, incluso hasta la cárcel. La Unión Europea, empero, que presume de los “valores europeos”, se queda callada, no dice ni una palabra de condena. Solo dice que Ucrania ayuda a defender estos “valores europeos”. Involuntariamente uno llega a la conclusión de que tanto el nazismo como las flagrantes violaciones por el régimen ucraniano de la libertad de expresión, información y religión constituyen la esencia de estos “valores europeos”.


Al iniciar en 2022 la operación militar especial para proteger a la gente de Donbás y Novorossiya del exterminio por el régimen kievita, Rusia sigue luchando por su seguridad y sus derechos en plena conformidad con la letra y el espíritu de la Carta de la ONU. Nuestra lucha por la verdad y la justicia será llevada hasta el final. Se alcanzarán los objetivos de la operación militar especial, se eliminarán las amenazas a la seguridad de Rusia, y se restaurará la vida pacífica. Esto ocurrirá a pesar de cualesquiera circunstancias, incluso la incapacidad de la dirigencia actual de la Organización mundial de adoptar la única postura correcta en la situación de Ucrania, la postura de defensor de los principios de la Carta de la ONU, pero no de forma selectiva, sino en su totalidad, plenitud e interconexión.


Esperamos que el nuevo Secretario General, al cual deberíamos elegir hasta finales del año, se ciña rigurosamente a su mandato, los principios de imparcialidad y equidistancia, estipulados en la Carta, que represente a toda la comunidad internacional y no sirva a los intereses de ciertos Estados, no socave la naturaleza intergubernamental del sistema de la ONU y no erosionen las prerrogativas del Consejo de Seguridad y sus miembros permanentes.


Nuestro enfoque de principio consiste en que la reforma del Consejo de Seguridad no puede prever “asientos” adicionales para los países de Occidente, y menos aún para Alemania y Japón, que han emprendido el camino de la militarización y el revanchismo. Abogamos exclusivamente por aumentar la representación de Asia, África y América Latina, respaldamos las candidaturas de Brasil y la India para puestos permanentes, y al mismo tiempo (lo subrayo), por satisfacer los intereses del continente africano, teniendo en cuenta el Consenso de Ezulwini y la Declaración de Sirte.


Estimados damas y caballeros,


Al implementar su política exterior responsable, Rusia hace esfuerzos para sanear la situación en el mundo en unidad con nuestros aliados y socios estratégicos, incluso en el marco del BRICS, la OCS, la UEEA, la CEI y la OTSC. Proponemos una agenda unificadora, ideas y proyectos específicos.


Objetivamente, está pasando a primer plano la seguridad internacional de la información. Es evidente que precisamente la ONU, y no unos mecanismos cerrados, de acceso restringido, debería desempeñar el papel protagónico en esta cuestión. En octubre del año pasado, en Hanói, se abrió para la firma la Convención de la ONU contra la Ciberdelincuencia, elaborada por iniciativa de Rusia. Acogemos con beneplácito la puesta en marcha del Mecanismo Mundial creado para su implementación bajo los auspicios de la ONU, la primera plataforma permanente en este ámbito.


Una responsabilidad especial recae a la ONU debido al rápido desarrollo de las tecnologías de inteligencia artificial. Las reglas universalmente reconocidas para su aplicación solo pueden elaborarse sobre una base igualitaria, con la participación de todos los países, es difícil cuestionarlo. Calificamos de pasos en la dirección correcta la puesta en marcha del Diálogo Global sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial y del Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial. Sirve al mismo propósito la iniciativa de la RPC, secundada por Rusia, encauzada a crear una Organización Mundial para la Cooperación en materia de IA.


A mediados del siglo pasado, la Unión Soviética ayudó a los pueblos de África, Asia y América Latina a liberarse de los grilletes de la dependencia colonial. Es imposible seguir democratizando la vida internacional sin erradicar las prácticas neocoloniales, que todavía se ven bastante bien. Un hito significativo en este camino fue la adopción de la resolución de la Asamblea General, proclamando el 14 de diciembre Día Internacional contra el Colonialismo en todas sus formas y manifestaciones. Estaremos encantados de ver a partidarios de la lucha contra las prácticas modernas del neocolonialismo de todos los Estados en la primera Asamblea Mundial del Movimiento Interpartidista Internacional “¡Por la Libertad de las Naciones!”, que se celebrará en Rusia en los próximos meses.


Estimados colegas,


Solo es posible garantizar una paz duradera cuando se acabe la peligrosa rivalidad entre los mayores actores mundiales. Solo es posible conseguirlo cumpliendo rigurosamente con la Carta de la ONU y el principio de seguridad igual e indivisible. Cabe reiterar que este principio significa negarse a garantizar la seguridad de un Estado en detrimento de la seguridad de otros, y la inadmisibilidad de que un país, un grupo de países u organización aspiren a dominar en materia de seguridad. En primer lugar, esto atañe a la OTAN, que se empeña en extender su influencia destructiva más allá de los límites geográficos de su zona de responsabilidad, incluidos el Sudeste y el Noreste de Asia.


Los valores de una amplia cooperación igualitaria constituyen los cimientos de las iniciativas presentadas por el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, dirigidas a establecer una Gran Asociación Euroasiática y una arquitectura de seguridad en todo el continente euroasiático. Ayer, aquí, en Nueva York, Rusia, Bielorrusia y los que comparten nuestras ideas adoptaron una declaración acerca de que se había comenzado a redactar la “Carta Euroasiática de la Diversidad y la Multipolaridad en el siglo XXI”. Instamos a todos los que estén dispuestos a ser parte de la nueva arquitectura continental de paz y desarrollo a contribuir al éxito de esta importante iniciativa, que debería complementar y armonizar el trabajo de los mecanismos existentes con el espíritu de las realidades geopolíticas del mundo multipolar emergente.


Gracias por su atención".

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