Armenia espera la "autorización" de Turquía para realizar obras en su propio territorio
- 13 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Ereván lleva lleva más de un año "coordinando" con Turquía la construcción, sobre su orilla, de una represa en el Araks, que ayude a devolver al río a su cauce natural.

Redacción NOR SEVAN
El 8 de enero de 1927, representantes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y de la República de Turquía firmaron, en Kars, un acuerdo sobre el uso de las aguas de los ríos Araks y Akhurian, conocido como la Convención sobre Ríos y Arroyos Fronterizos, según la cual, las aguas de los ríos se dividirían equitativamente. El acuerdo, que sigue vigente hasta la fecha, estipula que las partes sólo deben notificarse mutuamente en caso de que se realicen trabajos para devolver el río a su cauce original. Sin embargo, parece ser que la parte armenia no tiene conocimiento de ello. O, en su defecto, continuando con la sumisión que profesa a las imposiciones de Ankara, Bakú, Bruselas y Washington, el gobierno de Pashinian lleva un año y medio “solicitando” y “esperando” la “autorización” de Ankara para “coordinar” la construcción de una presa en las orillas del río Araks, a lo largo de la frontera con Turquía. Y, reiteramos, a pesar de la ausencia de tales obligaciones en la Convención firmada y vigente hasta el presente.
En concreto, el artículo 7 de la Convención mencionada establece que Armenia (o Turquía) solo debían "notificar sin demora" a la otra parte sobre la construcción. Es decir, no se requiere "aprobación". Ninguna de las Partes Contratantes podrá alterar artificialmente el curso de la vaguada (la línea que conecta las partes más profundas del cauce) del río. En caso de desviación de los ríos adyacentes de sus cauces, ambas Partes tendrán derecho a realizar obras de regulación y reparación en ambas orillas de dichos ríos, notificándolo con prontitud a la otra Parte Contratante. Así dice el texto del Acuerdo firmado -en idioma francés- entre la URSS y Turquía.
La periodista Lilit Harutiunian escribe en una nota, que durante el pasado mes de junio, en respuesta a otra consulta de Sputnik Armenia, el Ministerio de Administración Territorial e Infraestructura de Armenia declaró que “el proceso de coordinación de los documentos del proyecto con la parte turca está en curso gracias a la mediación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia”. Según ella, esa misma respuesta se recibió a consultas similares hechas anteriormente.
En el artículo publicado por la Agencia Sputnik Armenia se puntualiza que “la estructura de protección costera no se construirá en el propio río Araks, sino en su ribera, en el lado armenio”. Por esa razón “enviamos una nueva solicitud al ministerio pidiéndole aclaraciones sobre si la coordinación con Ankara está en curso, cuándo comenzará la construcción y, lo más importante, en base a qué acuerdo (y cláusula) Armenia coordina la construcción de la presa en su territorio con Turquía”.

La respuesta recibida desde el Ministerio dice que “debido a que el Araks es un río fronterizo, por decisión de Armenia, se notificó a Turquía acerca de las obras para fortalecer la parte costera del río”. Y agregan: “Una vez completado el proceso de aprobación, se iniciarán las obras de construcción”.
El Ministerio de Administración Territorial e Infraestructura también destaca como base para la cooperación entre Ereván y Ankara en este ámbito, el acuerdo firmado entre las autoridades soviéticas y turcas en 1927.
Por su parte, el Canal de Noticias de Telegram “Rybar”, señala que el Ministerio armenio se negó a proporcionarles las coordenadas de la construcción de la presa, citando la ley Sobre Secretos de Estado, a pesar de que el proyecto está siendo coordinado con Turquía.
Según “Rybar”, el costo de construir una presa para devolver el río Araks a su cauce original cerca de las comunidades de Araksaván y Burastán sería de aproximadamente un millón de dólares.
Cabe recordar que la extracción ilegal de arena en el lado armenio ha alterado el curso del río Araks, que forma la frontera con Turquía, creando una isla de aproximadamente 330 hectáreas. Para evitar estos problemas, el ministerio propuso construir una presa de aproximadamente 130 metros de largo y 8 metros de profundidad para redirigir el caudal a su cauce original.
Y mientras Armenia “solicita autorización” a Turquía y espera respuesta para comenzar las obras, el gobierno de Ankara ha construido decenas de presas con centrales hidroeléctricas sin ningún tipo de coordinación, lo que le ha dado al Estado turco la posibilidad de controlar el caudal de los ríos en Armenia, Azerbaiyán y otros países vecinos de la región. Ankara no participa en ningún convenio internacional sobre el agua, pero aun así impone condiciones a sus vecinos.
A nivel mundial son conocidas las protestas y demandas presentadas por varios países contra Turquía por las represas turcas en los ríos Tigris y Éufrates, que han convertido los campos agrícolas de la región en verdaderos desiertos.
Mientras las autoridades turcas cambian impunemente el mapa hídrico de la región en su beneficio, en Ereván muestran disposición a hacer concesiones infinitas, incluso allí donde el derecho internacional está completamente de su lado. Mientras las autoridades turcas construyen lo que quieren y donde quieren, el gobierno armenio liderado por Pashinian espera permiso para trabajar en su propio territorio.













Comentarios