Matenadarán: Armenia Soviética y su riqueza bibliográfica

El Matenadarán (Museo de Manuscritos), emplazado en Ereván por decisión del Gobierno de Armenia Soviética, es el edificio donde actualmente se atesoran decenas de miles de ejemplares únicos en el mundo, mayoritariamente en idioma armenio, pero también en decenas de idiomas extranjeros. Muchos de ellos datan de varios siglos atrás y tuvieron que sortear invasiones, guerras y destrucción, siendo salvados por hombres y mujeres que huían y los protegían con sus propias vidas.


Por Alejandro Budano Serverian


Dicen que la literatura es el espejo de la vida de un pueblo. En Armenia lo ha sido en todos los tiempos. Y no solo espejo, también fue maestra, diplomática, socióloga, predicadora, etc.


El país solía perder en el pasado la independencia y estatalidad, pero el espíritu popular vivía, ya que la literatura del pueblo armenio estaba viva. Los opresores quemaban libros, cerraban escuelas, pero lo que no pudieron apagar es el afán de conocimiento del pueblo armenio. Era muy común que los padres enseñaran a leer a sus hijos en su lengua materna libros de sabios del pasado, como del poeta del siglo décimo Krikor Naregatsi.


Leyendas tristes y severas hablan de que hubo tiempos en que el pueblo, cuando huía para ponerse a salvo de las hordas invasoras, no se llevaban ni sus bienes ni el pan necesario en la larga búsqueda de un refugio, sino a los niños y a los libros. La gente razonaba de la siguiente manera: la vida de los niños es la continuación de su vida, y los libros - y junto a ellos el idioma, el alfabeto, los escritos-, son el futuro de todo el pueblo.


Podríamos describir en detalle el destino de muchos volúmenes, por ejemplo la historia del manuscrito "Discursos escogidos", que data de los siglos 12 y 13.


Esta obra, sin la encuadernación, pesa 32 kilogramos y consta de 607 páginas de pergamino. La misma va acompañada de notas que explican su recorrido desde el preciso instante de su creación. Las notas que figuran en este libro no hablan del asesinato de quien fuera su primer dueño y de que éste fue secuestrado por las fuerzas invasoras, quienes pusieron sus exigencias para la devolución del mismo.


Durante los años de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando las tropas otomanas pasaron a la ofensiva del Frente del Cáucaso, dos mujeres refugiadas lograron sacar los "Discursos escogidos" del lugar de las hostilidades. Llevaban el manuscrito por turnos y cuando quedaban sin fuerzas lo dividieron en dos partes. Una la enterraron y la otra la llevaron a un lugar seguro. La parte enterrada, con el tiempo la encontró un oficial ruso, quien la entregó a sus dueños.


Pero el pueblo no sólo salvaba los manuscritos armenios. También fueron conservados para las futuras generaciones incunables en distintas lenguas eslavas, en persa, griego, ladino, árabe y latín, entre otros. Todos ellos se guardaron y se guardan en el Matenadarán, que traducido del armenio significa depósito de libros.


Ya en la etapa soviética, el Matenadarán contaba con más de 110 mil volúmenes y más de 25 mil manuscritos, de los cuales en el mundo sólo quedaba un ejemplar.


Hasta el año 1828, cuando Armenia Oriental no formaba parte de la Rusia imperial, el Matenadarán era una pequeña biblioteca adjunta a lo que es el centro espiritual del pueblo armenio, la Catedral de Echmiadzín, donde se encuentra la sede dela Iglesia Apostólica Armenia. Durante distintas incursiones y guerras a lo largo de los siglos, ardieron miles de antiguos manuscritos armenios.


Datos oficiales cuentan que en 1828 los curadores del Matenadarán catalogaron una colección de solo 1.809 manuscritos. En 1863 la colección había aumentado a 2.340 manuscritos y en 1892 a 3.158 manuscritos. Antes de la Primera Guerra Mundial , en 1914, la colección había alcanzado los 4.660 manuscritos. Por ese entonces, la colección fue enviada a Moscú para su custodia, ya que Echmiadzín estaba cerca de la zona de guerra.


La regulación de la colección de manuscritos y la numeración de los registros en Echmiadzín Matenadarán comenzó en 1828, cuando se compiló la primera lista de 312 manuscritos. En 1837 se hizo una segunda lista más extensa con 2.340 manuscritos) y en 1892, en el Matenadarán de Echmiadzín había 3.158 manuscritos. 21 años después, en 1913, ya eran 4.060 los manuscritos.


El 17 de diciembre de 1920, algo más de dos semanas del nacimiento de la República Socialista Soviética de Armenia, el nuevo gobierno liderado por el Partido Comunista de Armenia emitió un decreto nacionalizando todas las instituciones culturales y educativas del país. Allí mismo, con la firma del Ministro de Educación de la RSSA, Ashot Hovhannisian, se declaraba que el depósito de manuscritos de Echmiadzín pasaba a ser "propiedad de los trabajadores de Armenia". En ese momento, el Matenadarán fue puesto bajo la supervisión del artista e historiador Levón Lisitsian, designado Custodio de las instituciones culturales y educativas de Echmiadzín. Lisitsian fue asesinado durante la contrarrevolución de febrero de 1921 organizada por la FRA-Tashnagtsutiún con el apoyo de la Turquía Otomana y las potencias occidentales.


En marzo de 1922, el primer presidente de la Armenia Soviética, Alexander Miasnikian, ordenó que los manuscritos de Echmiadzín que habían sido enviados a Moscú para su protección durante la Primera Guerra Mundial, fueran devueltos a Armenia. Cuando las 4.060 piezas manuscritas salvadas regresan a Echmiadzín, se agregan a ellas más de 1.600 manuscritos originales que habían logrado ser salvados por los armenios que sobrevivieron a la barbarie otomana durante los años del genocidio en Vaspuragán, Mush, Erzrum y otras regiones de la Armenia Occidental.


En 1939, este gran deposito de libros fue trasladado desde Echmiadzín a Ereván -capital de la RSSA-, más precisamente a la sede de la Biblioteca Estatal Alexander Miasnikian (hoy denominada Biblioteca Nacional). Por entonces, la colección del Matenadarán tenía 9.690 piezas en idioma armenio y 675 en otros idiomas.


Las obras del nuevo edificio del Matenadarán -allí donde termina la antigua avenida Lenin, hoy Mashdots) comenzaron finalizada la Gran Guerra Patria (1945) y concluyeron en 1959. El 3 de marzo del mismo año, por decisión del Gobierno de la Armenia Soviética, el Matenadarán se transformó en Instituto de Investigación de Manuscritos Antiguos. Desde 1962, la institución lleva el nombre de Mesrob Mashdots, creador del alfabeto armenio.

Entre las obras monumentales que atesora el Matenadarán figuran las del historiador armenio del siglo quinto, Movses Jorenatsi, conocido también como el Heródoto del Medio Oriente; la "Cosmografia" de Anania Shiragatsí, quien fuera gran matemático, astrónomo y geógrafo armenio del siglo siete; el "Código", del jurista del siglo doce, Mjitar Gosh, y los manuscritos del médico de la Edad Media, Mjitar Gueratsí.


En las salas de exposiciones, los visitantes siempre se detienen por largo rato delante de la vitrina donde se guarda el pergamino mas antiguo, el "Evangelio de Lázaro", fechado en el año 887. También se contempla con sumo interés el manuscrito "Solemnidades de Mush", del año 1202, que tiene un peso de 28 kilogramos, y para su confección se utilizaron 600 pieles de becerro. Junto a esta obra hay una más pequeña, el "Calendario", que data del año 1434, que mide apenas 3x4 centímetros y tiene un peso de solamente 19 gramos.


En el edificio del Matenadarán -otra de las imponentes obras de la Armenia Soviética- hay numerosas obras de autores del medioevo. Especialistas de distintas esferas, filósofos, médicos, biólogos, astrónomos, matemáticos y músicos encuentran materiales para sus investigaciones. También, desde 1959, se guardan aquí obras impresas y manuscritos de hijos del pueblo armenio que como consecuencia del genocidio debieron rehacer su vida lejos del lugar que los vio nacer.


Como de cultura trata este articulo, es deber decirles a nuestros lectores que la primera imprenta armenia fue fundada en el año 1512 por la Congregación de los Padres Mekhitaristas, quienes, luego del Matenadarán, son poseedores de la biblioteca armenia mas importante del mundo. La primera revista en idioma armenio data del año 1794 y era impresa a diario en la ciudad de Madras, India.


En la explanada del Matenadarán se erigió, y con justa razón, el monumento a Mesrob Mashdots, quien en el año 396 creó el alfabeto armenio. Primitivamente, los armenios utilizaban la escritura cuneiforme, y tiempo más tarde, al no tener escritura propia, utilizaban el alfabeto griego. Se dice que su creación fue tan perfecta, que durante 1.600 años el alfabeto armenio no sufrió ninguna modificación.


Asimismo, Mesrob Mashdots no sólo fue también creador del alfabeto georgiano, sino que junto a sus discípulos tradujeron al armenio obras de destacados escritores del mundo antiguo como ser Eurípides, Sófocles, Lucrecio y otros. Uno de sus más destacados continuadores fue Movses Jorenatsí. A su distinguida pluma se debe la obra científica "Historia de Armenia", traducida a muchos idiomas.


Chinguiz Aitmatov, destacado poeta del Kirguistán Soviético y Héroe del Pueblo de la URSS, en muchas de sus obras da muestras de respeto y admiración hacia Naregatsi. Ello es prueba del enriquecimiento cultural recíproco de los pueblos que conformaron esa gran familia, que fue la Unión Soviética.

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