Azerbaiyán llevó de paseo a la ocupada Artsaj a los diplomáticos acreditados en Bakú
Como parte de su campaña permanente intentando justificar la ocupación de Karabaj y buscando la complicidad internacional para que siga sin condenar la deportación forzosa y total de la población autóctona de la región, el régimen de Bakú sigue llevando de paseo a los territorios ocupados a los diplomáticos internacionales acreditados en su país y a funcionarios de distintos Estados.

Redacción NOR SEVAN
Los miembros del cuerpo diplomático acreditados en Azerbaiyán realizan una visita oficial de dos días a los territorios de la ocupada República de Artsaj, cuya población autóctona -de mayoría armenia- fue deportada a la fuerza en 2023.
Acompañados por Hikmet Hachiyev, asistente del presidente de la República de Azerbaiyán y jefe del Departamento de Política Exterior de la Administración Presidencial, participan en la visita 150 representantes de 58 países y 9 organizaciones internacionales.
La recorrida incluyó sitios que fueron previamente transformados para borrar toda huella y vestigio de armenidad y convertidos en un “falso testimonio” de la supuesta identidad azerbaiyana de la región, que fue habitada siempre por población de distintas nacionalidades, pero mayoritariamente desde hace más de mil años por los armenios.
Los representantes del cuerpo diplomático internacional visitaron distintas ciudades, entre ellas la capital Stepanakert y Shushí, hoy llamadas Khankendi y Shusha por los ocupantes.
En las distintas fotos pueden verse a los diplomáticos sonrientes y disfrutando de la visita, entre ellos a la embajadora francesa en Azerbaiyán, Sophie Lagut; a la encargada de negocios estadounidense Amy Carlon y a la representante especial de la Unión Europea para el Cáucaso Sur, Magdalena Gruno, quien ahora se encuentra de visita oficial en Ereván.
Ellas representan a países y estructuras cuyas máximas autoridades le prometen seguridad y prosperidad a Armenia y a los armenios, al mismo tiempo que instruyen al régimen títere de Nikol Pashinyan que transfiera gradualmente la República de Armenia a la influencia de turcos y azerbaiyanos, es decir, del panturquismo.
Y así como hoy, luego de las pomposas declaraciones en favor de la soberanía y la independencia de Artsaj, o de la defensa de los derechos del pueblo karabají, caminan sonrientes por las calles de ciudades y aldeas cuya población autóctona fue agredida militarmente y luego deportada, en poco tiempo más harán lo mismo en las ciudades armenias de Meghri, Kapan, Goris, Sisian y, finalmente, por Ereván, pero ya sin armenios y controladas por Occidente y sus socios panturquistas.
Este es el escenario que proyectaron cuando trajeron al gobierno a Pashinyan y van avanzando en su concreción.
Recordemos que hace tan sólo seis años, el 25 de noviembre de 2020, unos días después de finalizada la guerra de 44 días en Karabaj, la Cámara de Senadores de Francia adoptada una resolución sobre la necesidad del reconocimiento de la República de Artsaj, casi que por unanimidad: 305 votos a favor y 1 en contra.
Así es todo en Occidente, sobre los papeles, aquello que logra endulzar los oídos de los pueblos y conquistar corazones necesitados de justicia. Pero sobre el terreno, defensa irrestricta de sus intereses y avasallamiento cotidiano de las libertades y los derechos humanos que dicen defender y proteger.













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