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Día de la Victoria: verdad histórica, memoria soviética y la lucha contra el nazismo hoy

  • hace 3 horas
  • 8 Min. de lectura

¿Cómo volver a derrotar al mal? ¿Cómo evitar que se repita la pesadilla en un presente asediado por nuevos fascismos? Algunas pistas desde Moscú.



Por Emiliano Lomlomdjian


Derrotar al nazifascismo en 1945 costó caro: como dijo el escritor estadounidense Ernest Hemingway, “toda una vida no será suficiente para agradecer lo que hizo el Ejército Rojo por la libertad”. Solamente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) perdió 27 millones de vidas -un 14% de su población de entonces- para poner fin a la barbarie genocida.


Como ninguna otra potencia, la Unión Soviética resistió al nazismo con abnegación desde 1941. En la Resistencia de Moscú, la Batalla de Stalingrado y el Sitio de Leningrado murieron cerca de siete millones de soviéticos, más que en todo el frente occidental de la Segunda Guerra Mundial.


Y fue la URSS, pese a toda la propaganda norteamericana desarrollada y reproducida sobre todo en las últimas cuatro décadas en Occidente, quien puso fin a la masacre planificada por el Tercer Reich después de cuatro años de dura batalla.


“La Gran Guerra Patria del pueblo soviético contra los invasores fascistas alemanes ha terminado victoriosamente”, anunció, el 9 de mayo de 1945, el periódico Pravda (Правда), órgano oficial del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).


“La Alemania hitleriana fue completamente derrotada por el Ejército Rojo y los ejércitos de nuestros aliados. El Ejército fascista alemán dejó de existir. El Estado de los ladrones de Hitler está destrozado. Se ha iniciado una nueva página en la historia de la humanidad”, celebró.

“En conmemoración de la victoriosa conclusión de la Gran Guerra Patria del pueblo soviético contra los invasores nazis y las históricas victorias del Ejército Rojo, que culminaron con la derrota total de la Alemania nazi, que declaró su rendición incondicional, se establece que el 9 de mayo es un día de celebración nacional: el DÍA DE LA VICTORIA”, declaró el Gobierno del estado obrero, encabezado por Stalin. Así, ese día se transformó en una fecha de fiesta popular que trasciende en el tiempo de generación en generación.


Soldados del Ejército Rojo arrojan a los pies del Mausoleo de Lenin en la Plaza Roja del Kremlin los estandartes de las fuerzas nazis en el primer Desfile de la Victoria, 1945.
Soldados del Ejército Rojo arrojan a los pies del Mausoleo de Lenin en la Plaza Roja del Kremlin los estandartes de las fuerzas nazis en el primer Desfile de la Victoria, 1945.

“Nuestra fiesta común de liberación”

“En los años ‘90, estuve con un grupo de mis estudiantes en España y nos preguntaron en una clase cuál era el día más importante de la nueva Rusia porque ya no era la Unión Soviética. Para mí, fue históricamente el 7 de noviembre, el Día de nuestra Revolución de Octubre, pero las chicas y yo estábamos calladas porque comprendíamos que ya no era la fecha actual. Esas muchachas empezaron a responder con diferentes días como el año nuevo o la navidad, hasta que al fin una contestó el 9 de mayo, el Día de la Victoria, y todas estábamos felices. En este momento, comprendí que nuestra gente tiene una sola fecha nacional y es el 9 de mayo”, recordó a La Nueva Poesía Tatiana Vladímirskaya, miembro del Presidium del Comité Ruso de Cooperación con América Latina.


Los pueblos de la Federación Rusa, así como todas las naciones que formaron parte de la antigua Unión Soviética, celebran la victoria sobre el nazismo. La memoria histórica es reivindicada por el Estado ruso cada año con el Desfile Militar en la Plaza Roja de Moscú y por todo el pueblo con eventos públicos, actos culturales y conmemoraciones que se multiplican a lo largo y ancho del país.


Marcha del “Regimiento Inmortal”, donde los ciudadanos rusos recuerdan a los familiares que murieron en la Gran Guerra Patria, 2019.
Marcha del “Regimiento Inmortal”, donde los ciudadanos rusos recuerdan a los familiares que murieron en la Gran Guerra Patria, 2019.

“Cuando nosotros celebramos el Día de la Victoria, no se pueden imaginar con qué fuerza, con qué alegría y con qué agradecimiento lo hacemos a los que lucharon. En mi familia, participaron todos los hombres y hasta mi hermano mayor que era un muchacho pequeño, pero él se escapó al frente, empezó a luchar teniendo 10 o 12 años y pasó todos los caminos hasta la victoria”, narró Vladímirskaya.


Y agregó: “No solamente es el día de la victoria en la batalla, sino también de la victoria intelectual porque después de la Revolución de Octubre y antes de la guerra, nuestro pueblo tuvo la fuerza de los ideales del socialismo para formar personas que tuvieron la comprensión y la firmeza para defender su país”.

Oleg Yasinsky, periodista ucraniano-chileno, columnista de RT y de TeleSUR y colaborador en medios latinoamericanos, afirmó: “El 9 de mayo es la fecha más importante para la memoria colectiva de los pueblos de la Unión Soviética sin distinción alguna. También es un día profundamente íntimo para prácticamente todas las familias soviéticas y rusas. A todas nuestras familias les tocó. Es un día de mucha muerte y mucha vida, mucho dolor y mucha alegría. Ese día hace 81 años nuestros abuelos y bisabuelos salvaron al mundo de la peor pesadilla”.


Y es un hecho porque los niños y los jóvenes no olvidan que fueron sus antepasados quienes pusieron fin a la barbarie nazi. Diana Dmitrievna Sokhoreva, influencer rusa, agregó que esta fecha “es un recuerdo de cómo la gente común (trabajadores, campesinos) aplastó al fascismo, a pesar de que pagaron millones de vidas por ello”. “Muchos jóvenes rusos sienten lo mismo: esta es nuestra fiesta común de liberación. Esto es importante para Rusia hoy, porque sin respeto por aquellos que derrotaron al mal, no podemos luchar contra las nuevas manifestaciones del facismo”, sostuvo.



“Vals de la Victoria” realizado por jóvenes moscovitas en el parque VDNKh, 2026.

El genocidio y la verdad histórica

Por primera vez en su historia, Rusia conmemoró el pasado 19 de abril el Día de la Memoria de las Víctimas del Genocidio del Pueblo Soviético perpetrado por los nazis y sus cómplices durante la Gran Guerra Patria. Esto fue establecido legislativamente en diciembre de 2025 y la fecha no fue elegida por casualidad.


El canciller ruso Serguéi Lavrov explicó que este día en 1943 se emitió el Decreto del Presidium del Sóviet Supremo de la URSS N°39 “sobre los castigos para los villanos alemanes nazis, culpables de asesinar y torturar a la población civil soviética y los combatientes capturados del Ejército Rojo, para los espías, traidores de la Patria entre los ciudadanos soviéticos y sus cómplices”. “El Decreto fue el primer documento en ofrecer una calificación jurídica a la política sistémica de los nazis y colaboracionistas dirigida a exterminar a la población civil, y sentó las bases para llevarlos ante la justicia”, detalló.


“Las pruebas y sus calificaciones jurídicas, presentadas en los documentos del Tribunal de Núremberg, permitieron hablar sobre el genocidio de pueblos en los territorios ocupados por los alemanes, y, en primer lugar, en la URSS. El enemigo no ocultaba que libraba una guerra de exterminio contra nuestro país”, recordó Lavrov.


En este sentido, Yasinsky aseveró que “el genocidio del pueblo soviético es inseparable del genocidio de los pueblos de Europa que también fueron víctimas del fascismo”.

“La lucha contra el olvido no puede ser fragmentada entre las regiones y momentos históricos. La humanidad debe aprender a sentirse una sola cosa donde todos nuestros muertos son los muertos de todos. Es muy importante destruir la construcción mediática occidental que convierte nuestra historia en un cómic o una caricatura que no permite ver ni sentir nada. No hay que olvidar que el nazismo de Hitler no es más que una de las expresiones de la ‘civilización occidental’, profundamente racista, depredadora, manipuladora y antiespiritual. El fascismo es una de las caras y herramientas del capitalismo”, explicó.


En el Museo 1418 , Rusia recuerda a las víctimas del genocidio soviético, 2026

A su vez, Vladímirskaya subrayó que “es lógico para el pueblo ruso pedir que reconozcan y que acepten que fue genocidio”. “Reconocemos el genocidio contra el pueblo armenio, contra el pueblo judío y contra nosotros fue completamente igual o peor. Y por eso, también me duele cuando destrozan los memoriales y los monumentos de nuestros héroes que liberaron otros países y que ahora están caídos por los hijos o nietos de los que fueron liberados por ellos”, comparó. Y alertó que “ahora apareció la lucha contra Rusia como tal y tratan de incluir a otros pueblos en esta lucha, pensando que los rusos tienen la culpa en todo lo que pasa y es el discurso que siempre utilizan para después poder masacrar y avanzar”.


Vitalevich Kozlov acuerda y detalla: “Están tratando diligentemente de minimizar la memoria de la participación de la URSS, como si el pueblo soviético no participó de la Victoria, así que recordar al mundo nuestra contribución y nuestro dolor es necesario”. Para Sokhoreva, “es muy importante lograr el reconocimiento internacional” porque “los nazis destruyeron a los soviéticos no solo como soldados, sino como personas, por motivos nacionales e ideológicos”. “Es necesario que la comunidad mundial lo reconozca para que nadie pueda reescribir la historia y justificar a quienes hoy están tratando de hacer lo mismo”, resumió.


Según datos oficiales de la URSS, durante la ocupación nazifascista, las víctimas entre la población civil de la Unión Soviética alcanzaron aproximadamente a más de 14 millones de personas. Estos crímenes son imprescriptibles y, por eso, desde el Kremlin indicaron que “la diplomacia rusa procurará que la comunidad internacional tipifique como genocidio los crímenes cometidos por los nazis y sus esbirros contra el pueblo soviético”.


Los nazis de hoy: ¿cómo volver a derrotarlos?

Estados Unidos y la Unión Europea -Occidente geopolítico- lanzaron en las últimas décadas una campaña de olvido sobre quiénes derrotaron al fascismo.


Como consecuencia, como hace más de 90 años, hoy los pueblos del mundo sufren los planes del fascismo en sus diferentes versiones. Por ejemplo, el régimen de Ucrania, que reivindica a los nazis como Stepán Bandera, persigue a los rusohablantes en Donbás; el sionismo y el imperialismo llevan adelante un genocidio en Palestina y quieren someter a sus intereses a Irán y a todo Oriente Medio; y Estados Unidos asfixia a Cuba con un bloqueo económico comercial genocida.


La masacre, la misma de la Alemania nazi, ahora puede verse a color y al instante por las redes sociales.

Todos los días se comparten en las diferentes plataformas imágenes que antes no se podían observar y que por eso se pensaba que no se podía evitar. Donbás se convirtió en una nueva Stalingrado que resiste desde hace 12 años a la persecución rusófoba de Kiev.


Gaza es el nuevo gueto de Varsovia, un enclave donde los palestinos luchan pese a ser fusilados y asesinados con bombas, hambre y enfermedades por Israel.


Cuba recuerda a Leningrado, una isla que sobrevive al cerco y al asedio estadounidense hace más de 60 años, que ahora Trump recrudece.


Se está mirando a diario todo lo que sufrió alguna vez la humanidad por el fascismo alemán. Pero ¿cómo se vuelve a frenar esta avanzada sobre la vida y la dignidad de los pueblos?


Jóvenes cubanos marchan en solidaridad con Palestina en La Habana, 2024. Foto: Ernesto Mastrascusa / EFE.
Jóvenes cubanos marchan en solidaridad con Palestina en La Habana, 2024. Foto: Ernesto Mastrascusa / EFE.

Luchamos contra toda la máquina de propaganda del imperialismo, que trabajó para cambiar el pensamiento de muchos pueblos, y lo que podemos cambiar son esos pensamientos. Hay que trabajar de corazón al corazón”, explicó Vladímirskaya. Y dio como ejemplo a Ucrania: “No podía esperar lo que pasó en el Donbás porque yo viví muchísimos años junto a los ucranianos abrazándonos. Éramos hermanos, más que hermanos, y a ellos les cambiaron el pensamiento bajo la propaganda”.


Para Yasinsky, “necesitamos un proyecto humanista anticapitalista global, más global que la globalización neoliberal que nos destruye. Hacer trabajar nuestra imaginación, perdiendo los miedos y aprendiendo a ponernos de acuerdo entre los tan diferentes y tan parecidos. No podemos luchar contra el imperialismo si no tenemos una imagen del futuro. Necesitamos mucha espiritualidad, mucha paciencia y mucho amor. Es la única manera de vencer”, opinó.


Por último, Sokhoreva comentó que “mientras exista el imperialismo, la agresión se repetirá y esto solo se puede detener uniendo los esfuerzos de los pueblos de estos países; no esperando buenos jefes, sino creando nuestra propia fuerza: cooperativas, milicias populares y amistad entre países oprimidos”.


En definitiva, queda claro que Occidente geopolítico con sus brazos imperialistas, sionistas y fascistas lleva adelante políticas criminales que ponen en riesgo la existencia de la humanidad.


Son crímenes de este fascismo que resurge en el mundo, que puede verse claramente en los discursos de diversos gobiernos europeos, de Israel, de Estados Unidos y de América Latina.

El desafío consiste en volver a vencer al fascismo global como hizo el Ejército Rojo de la Unión Soviética en Berlín, donde pueblos de más de cien nacionalidades diferentes pusieron fin a un modelo de persecución, discriminación y represión.


Es hora de volver a escribir una nueva página en la historia de la humanidad.


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