top of page

Hipocresía y cinismo: el gobierno israelí “reconoce” el genocidio armenio

  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Declaración de la Unión Cultural Armenia y la JUCA sobre la decisión del gobierno israelí, encabezado por el criminal de guerra Benjamín Netanyahu, de enviar al parlamento -para su aprobación- una declaración de reconocimiento oficial del genocidio armenio.



“En un giro histórico, el Gobierno de Israel reconoció el genocidio armenio: ‘Nunca es tarde para hacer lo correcto’, dijo el titular de Exteriores, Gideon Saar, y calificó como ‘histórica’ la decisión”, publicó el diario Clarín, de Argentina, el último domingo 28 de junio.


Desde ese momento, las agencias de noticias y la prensa internacional, nacional y comunitaria, al igual que las redes sociales, han reproducido esta información, que debe comprenderse en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas entre el Estado de Israel y la República de Turquía.


La decisión del gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y de lesa humanidad, resulta una iniciativa tendiente a utilizar políticamente el sufrimiento histórico

ocasionado a nuestro pueblo, en el marco de las tensiones actuales con el gobierno turco.


Asimismo, conforma un deleznable intento de proyectar una “imagen humanizada” de un líder y su Gabinete de Ministros, que son responsables por el Genocidio que el Estado que dirigen comente en tiempo presente sobre el pueblo de Palestina; constatado en distintos Informes de Órganos Principales y subsidiarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y en proceso de investigación por la Corte Internacional de Justicia (CIJ).


Se trata de una acción concordante con la sostenida por Recep Tayyip Erdogan, jefe de Estado y de Gobierno turco, quien condena los crímenes israelíes a la vez que perpetúa la política negacionista en torno al genocidio padecido por los armenios, asirios y griegos pónticos hace algo más de un siglo y reprime a los movimientos que luchan por la autodeterminación en el seno de su sociedad.


Erdogan, al igual que Netanyahu, avalan y ejecutan crímenes de lesa humanidad, pero condenan a otros por tales acciones. Este cinismo en común expresa la avanzada disolución del orden regional compartido y los intereses divergentes de estas potencias sub-imperiales, aliados históricos de los Estados Unidos de América, el imperialismo principal.


El reconocimiento y condena de un genocidio por parte de un Estado Genocida no merece otra respuesta que el repudio, no sólo de quienes, como en este caso somos descendientes directos de las víctimas del genocidio armenio; sino también de aquellos que en distintos países resistimos y luchamos contra prácticas como las que desarrolla el Estado ocupante de Palestina, así como contra los dirigentes que lo apoyan en cualquier parte del mundo.


Esos funcionarios de Estado, junto a cientos de dirigentes políticos y sociales -dentro y fuera del territorio colonizado-, hacen gala a través de incontables declaraciones públicas de su práctica criminal, a la que la hipocresía y la desvergüenza dominantes en “el concierto de naciones” le han garantizado impunidad e inmunidad; al menos, por ahora.


El genocidio en curso en el Territorio Palestino Ocupado, los crímenes de lesa humanidad y de guerra que llevan adelante en la República de Líbano, el crímen de agresión que inició la guerra imperialista contra la República Islámica de Irán, la ampliación del territorio ocupado hace 59 años en la República Árabe de Siria, la alianza militar estratégica con la República de Azerbaiyán y la misma Republica de Turquía, que permitió la ocupación de Artsaj (Karabaj) y la deportación de sus 120 mil habitantes, son algunas de las acciones llevadas adelante por el Estado de Israel durante los últimos años, que han provocado el repudio generalizado lo largo y ancho del planeta.


Debemos ser coherentes tanto al recibir solidaridades y apoyos, como al momento de brindarlos. No se puede -ni se debe- sentir satisfacción ni alegría ante el reconocimiento y la solidaridad expresadas por quienes cometen los mismos crímenes que dicen condenar.


La existencia y verdad histórica del genocidio planificado y perpetrado a fines del siglo XIX y principios del XX por la maquinaria estatal del Sultanato turco otomano y la República que lo continuó -en la complicidad con las potencias occidentales- contra el pueblo armenio y otros pueblos que habitaban sus territorios ancestrales, no necesitan del “reconocimiento” del gobierno de Netanyahu ni del parlamento que acompaña sus políticas colonialistas y genocidas contra el pueblo de Palestina.


A lo largo de estas décadas, hombres y mujeres que en el Estado de Israel y en todo el mundo integran las comunidades judías, han reconocido y condenado al Estado genocida turco y han acompañado a los armenios en sus reclamos y homenajes. Ellos y ellas no necesitaron del aval del gobierno israelí para tomar esa decisión. Lo hicieron siendo coherentes y consecuentes con sus ideales humanistas y la trágica historia padecida por su pueblo. Junto a ellos luchamos y seguiremos luchando codo a codo contra el fascismo, la opresión y la explotación en todos sus matices y variantes.


Convocamos a las instituciones de nuestra colectividad, a los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, a las organizaciones de nuestras colectividades hermanas y a los movimientos políticos y sociales a expresar públicamente su condena a la declaración aprobada por el gobierno israelí de “reconocer el genocidio armenio, durante el que, entre 1915 y 1923, un millón y medio de armenios murieron a manos del Imperio Otomano”, ya que la misma no proviene de quienes son portadores de valores humanistas, defensores de la paz, de la confraternidad entre los pueblos, de la convivencia y la solidaridad, sino de aquellos que siembran tragedias, desgracias, destrucción, muerte y dolor.


Israel y Turquía son Estados genocidas. Sus líderes y gobierno son los que conducen la maquinaria estatal genocida y negacionista.


Nosotros, los pueblos, seguiremos luchando por la memoria, la verdad y la justicia, por el reconocimiento de todos los genocidios, la condena a sus perpetradores y por hacer realidad el NUNCA MÁS.


Unión Cultural Armenia

Juventud de la Unión Cultural Armenia

Buenos Aires, 30 de junio de 2026

Comentarios


RECIBÍ EL NEWSLETTER

Te escribimos correos una vez por semana para informarte sobre las noticias de la comunidad, Armenia

y el Cáucaso con contexto y análisis.

eNTRADAS MÁS RECIENTES

2023- LVA 10-02.png

NECESITAMOS TU APOYO
PARA HACER PERIODISMO DESDE EL PIE

Si llegaste hasta acá...

Es porque te interesa la información con análisis y contexto. NOR SEVAN tiene el compromiso desde hace más de 20 años de informar para la paz y cuenta con vos para renovarlo cada día.

Unite a NOR SEVAN

  • X
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Telegram_X_2019_Logo-01
  • Facebook - círculo blanco
  • YouTube - círculo blanco
  • kisspng-white-house-white-plains-brush-c

Fue fundado en 1999 como continuidad de los periódicos Estrella Roja, Shirak, Verelk, Hai Mamul, Hai Guiank, Ereván y Seván de la Unión Cultural Armenia. A lo largo de su historia de casi un siglo, la prensa institucional mantuvo la periodicidad, a pesar de las prohibiciones y clausuras sufridas por las dictaduras militares de turno. Hoy, en su formato digital mantiene los objetivos y principios de sus fundadores aportando su granito de arena a la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados, con paz, amistad y solidaridad entre los pueblos.

bottom of page