La vergonzosa condena a Irán de los países árabes, Turquía y Azerbaiyán
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A contramano de la voluntad mayoritaria de sus pueblos, los gobiernos de la región siguen alineados con Estados Unidos e Israel.

Los ministros de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán, Baréin, Egipto, Jordania, Kuwait, Líbano, Pakistán, Catar, Arabia Saudí, Siria, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos celebraron una cumbre en Riad el 18 de marzo, llamada "Reunión Consultiva de Ministros de Asuntos Exteriores árabes e islámicos sobre la agresión iraní", y condenaron a Irán, que fue atacado por Israel y Estados Unidos, escribe World Socialist Web Site (WSWS).
En la declaración final de la reunión, los ministros "reafirmaron su condena" a los ataques de Irán contra objetivos estadounidenses en países árabes -a pesar de que se consideraban acciones dentro del marco del derecho a la autodefensa-, y afirmaron que "tales ataques no pueden justificarse bajo ninguna circunstancia ni en ninguna forma."
Según el artículo, la declaración, que distorsionaba la realidad, instaba a Irán a cumplir con el "derecho internacional, el derecho internacional humanitario y los principios de buena vecindad" y a detener la "escalada". Los ministros también dijeron que tomarían "las medidas legales necesarias tendientes a detener los atroces ataques de Irán en su territorio".
Esta vergonzosa declaración, que da testimonio de la naturaleza reaccionaria de los regímenes imperialistas en la región, no solo no condena la guerra imperialista ilegal y no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán, sino que ni siquiera nombra a los agresores, pero en su lugar culpa a Irán. El anuncio proporciona justificación política y apoyo activo a la administración Trump, que está haciendo amenazas criminales contra la infraestructura energética iraní y preparando una operación terrestre, utilizando el cierre del Estrecho de Ormuz como pretexto.
Al permitir que Estados Unidos utilice sus bases militares y espacio aéreo, estos regímenes han facilitado y fomentado el asesinato de decenas de altos funcionarios iraníes, el bombardeo de infraestructuras civiles, incluidos hospitales y escuelas, y la muerte de más de 1.000 civiles, incluidos al menos 210 niños.
Como se señala en el informe de World Socialist Web Site (WSWS), tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, una encuesta realizada por Asal Research en 26 Estados norteamericanos, mostró que el 96% de los encuestados no apoya la guerra. En otra encuesta de Areda, cuando se le preguntó si existía una razón legítima para la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán, el 94,7% respondió "no".
Otro informe del sitio web socialista subraya que la burguesía turca teme que la escalada de la guerra pueda arrastrar a Turquía, como miembro de la OTAN, al conflicto, provocar una nueva ola migratoria, aumentar la influencia de Israel y provocar iniciativas separatistas relacionadas con las fuerzas nacionalistas kurdas en Irán y Turquía. Y si bien, públicamente, el gobierno de Erdogan sigue pidiendo una solución negociada del conflicto, la reacción de Ankara ante la escalada está cada vez más en línea con la política estadounidense para Oriente Medio.













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