Pashinian, Turquía, Estados Unidos y el corredor de Meghrí

Hace veinte años, el Primer Ministro de Armenia escribía una editorial en su diario donde expresaba sus deseos de entregar este espacio territorial a los intereses de Occidente.

Por Adrián Lomlomdjian


El 23 de mayo de 2001, el director del diario Haykakan Jamanak (The Armenian Times) firmaba una editorial dedicada a la cuestión de Meghrí. La misma llevaba por título "Nosotros y nuestros intereses" y profundizaba en el tema histórico del corredor que atraviesa territorio armenio, que hoy vuelve a ser motivo de disputa entre Armenia (Rusia, Irán, China) y Turquía (Azerbaiyán, Estados Unidos, Israel, OTAN).


El director del diario, que durante muchos años recibió ayuda financiera de la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, vinculada a la CIA), era Nikol Pashinian, el actual primer ministro interino de Armenia. Hoy, el diario sigue siendo suyo y su esposa Anna, que también fue directora durante varios años, integra su Consejo de Redacción.


Veinte años después de escrita esta editorial, el periodista convertido en Primer Ministro trata por todos los medios de completar el proyecto político expresado en aquel texto. Un proyecto que nada tiene que ver con las "propuestas electorales" presentadas y votadas por un sector importante de la sociedad armenia, que creyó en él como el nuevo político que venía a restaurar derechos que les habían sido arrebatados y a devolverles una vida con bienestar y paz, como la que vivieron y disfrutaron sus mayores en el período soviético.


Tal como lo sostuvimos desde un principio, Nikol Pashinian no es más que un anticomunista devenido en periodista y político fervorosamente antiruso y en un militante full-time al servicio de los intereses de Occidente. Y defender estos intereses en la región, no es sólo ser anti-ruso, anti-iraní y anti-chino, entre otras cosas, sino que significa consustanciarse con las políticas de Estados Unidos, la Unión Europea, la OTAN, Turquía e Israel en la región. Y luego de consustanciarse con ellas, difundirlas, defenderlas y llevarlas a la práctica. A esto, sirvió Pashinian a lo largo de estas décadas, tal como lo hicieron otros dirigentes, partidos políticos y organizaciones sociales financiadas por los millones de dólares y euros que recibían anualmente como fines "benéficos", "para modernizar y remodelar tal o cual estructura", "para concretar tal o cual proyecto social", etc.


Volviendo a su nota, fue publicada meses después de los fusilamientos en el Parlamento del premier Vazkén Sarkisian, del presidente de la Asamblea Karén Demirchian y de otros ocho funcionarios. Tal como lo había preanunciado Demirchian días antes, eran asesinados por "la cuestión del corredor de Meghrí". Y sobre esta cuestión, Pashinian escribía en su diario Haykakan Jamanak:


"La inclusión del tema Meghrí en la agenda, si vamos a hablar en el lenguaje cotidiano, es una consecuencia de la falta de voluntad de los armenios. O más bien, de haber llevado esa falta de voluntad como uno de los pilares de la política de Estado. Los turcos saben lo que quieren: quieren una salida a Asia Central, y si tenemos en cuenta que Estados Unidos no tiene otro aliado con ambiciones en Asia Central, llegamos a la conclusión que Estados Unidos quiere una salida hacia Asia Central en la persona de Turquía.


Armenia no sabe lo que quiere. Armenia solo sabe que debe hacer todo lo posible para evitar que Turquía entre en Asia Central, porque eso redunda en interés de Rusia y China, que recientemente se ha convertido en nuestro amigo. Y Estados Unidos piensa que si Armenia ignora sus propios intereses y pone todo su territorio al servicio de los intereses de Rusia, ¿qué impide que un área pequeña, muy pequeña, sirva a los intereses de Estados Unidos y Turquía? Esa pequeña área es Meghrí, y si se hace realidad la idea de ese corredor, Armenia ya no podrá obstaculizar a Turquía y Estados Unidos, ya que dejará de ser un factor geopolítico. Ahora Armenia es un factor geopolítico, y un factor importante, también por su ubicación geográfica (de la que es tan común quejarse). Pero hoy, un factor geopolítico que obstaculiza los planes de otros. Por supuesto, nadie está jamás comprometido incondicionalmente con la realización de los proyectos de sus vecinos, y trata de combinarlos con sus propios intereses. En nuestro caso, sin embargo, la ironía es que la salida de Turquía hacia el Asia Central no contradice nuestros intereses, sino, repito, los de Rusia y China.


Por cierto, el programa de secesión de Meghrí es de naturaleza muy similar al programa de genocidio de 1915, en términos de motivación. En ese momento, también los armenios ignorando sus propios intereses, cayeron en los brazos de un ilimitado pro-rusismo y la falta de voluntad. Y todos sabemos lo que pasó. Pasemos ahora a Meghrí. El hecho de que los turcos y los Estados Unidos necesiten Meghrí es simplemente genial, porque en este caso Meghrí se convierte de un territorio ordinario en una carta de triunfo, en nuestra carta de triunfo. No entiendo las opiniones de que deberíamos mantener nuestra carta de triunfo apretada en nuestro pecho. Este es un enfoque infantil. La posición de Armenia sobre este tema debe ser una. Si Turquía o Azerbaiyán quieren comunicarse a través de Meghrí, que se comuniquen, que utilicen nuestro territorio, que usen nuestro ferrocarril y que paguen por ello, como es aceptado en el mundo.


Por cierto, Turquía no tiene conexión ferroviaria con Najichevan y para llegar a Najichevan, los turcos tendrán que usar nuestra línea de ferrocarril Gyumri-Ereván-Yeraskh y pagar por ello. Dejemos que los economistas calculen cuántos millones de dólares son para nuestro presupuesto. En otras palabras, la idea de abrir las comunicaciones no es tan mala. Otra cosa es que esta idea con la participación de gente como Kocharian se ha convertido en algo bobo en la cabeza de esta nación. Porque confunden abrir la comunicación con entregar territorio. ¿Y alguien pensó en lo que pasará después de entregar a Meghrí? Inmediatamente comenzará la construcción del ferrocarril Turquía-Najichevan, después de lo cual Armenia se convertirá en un punto muerto. Y como hasta ahora esto no sucedió, tenemos una oportunidad histórica de convertirnos en el corazón de esta región, en el punto de encuentro entre occidente y oriente, con todas sus consecuencias. Para aprovechar esta chance, precisamos las siguientes condiciones:


1. Cortar cualquier mano que intente ceder Meghrí o el control de Meghrí a otros. 2. Ser consciente que Armenia puede tener intereses diferentes a los de Rusia. 3. Entender que Turquía y Azerbaiyán son nuestros vecinos y mejorar las relaciones con ellos es una cuestión vital. 4. Que para Turquía, Armenia es el camino hacia Asia Central. Para Armenia, Turquía es salida hacia Europa. Azerbaiyán es para Armenia una salida hacia Asia Central. Armenia es para Azerbaiyán una salida hacia Turquía y, por lo tanto, hacia Europa. Este es el espiral de los intereses de la comunicación, cuya aplicación práctica e interconectada contribuirá a la estabilización y el desarrollo de la región.

Nikol Pashinian


PD.: Para evitar confusiones, haremos algunas consideraciones. Cuando decimos que Armenia es pro-rusa, no significa que Kocharian también sea pro-ruso. Hemos mencionado varias veces que Kocharian no presenta ni puede presentar el punto de vista de Armenia sobre ninguna cuestión. Kocharian no presenta una opinión en absoluto, solo cumple en Armenia las instrucciones de los Estados Unidos, de Francia y, a veces, de Rusia. Si Estados Unidos ordena entregar Meghrí, Kocharian inicia el proceso de entrega. Si Rusia ordena no entregar a Meghrí, Kocharian en nombre de Tashnagtsutiun se opone a la entrega de Meghrí. Y el propio Kocharian es la encarnación de la falta de ideas de Armenia sobre sus propios intereses. La política de Kocharian, si la interpretamos, es la siguiente. Armenia no tiene intereses, los otros tienen intereses y debemos elegir los intereses de quién servimos. Posteriormente surgió el complementarismo, que en esencia significa que Armenia está dispuesta a servir los intereses de todos al mismo tiempo".


"Nosotros y nuestros intereses", editorial de Nikol Pashinian

Corre escalofríos al leer esta editorial escrita hace veinte años por el actual Primer Ministro. En este documento quedó reflejado parte del plan de entregar Armenia a Occidente (y Turquía) llevado adelante por Pashinian. Y no sólo por él, sino por miles y miles de ciudadanos y ciudadanas de Armenia formadas a lo largo de estos treinta años en los Estados Unidos y Europa: militares, políticos, docentes universitarios, abogados, jueces, médicos, trabajadores sociales y lo que se les ocurra. Allí les enseñan, ante todo, que Rusia es enemiga de Armenia, que los intereses de Armenia tienen que ver con Occidente y no con Rusia, que Armenia es Europa y no es Asia, y así, sucesivamente todo lo que ayude a separar a Armenia de Rusia y dejarla indefensa ante los Lobos Grises y sus cómplices occidentales.


Hace veinte años y por supuesto que ahora también, para Nikol Pashinian el proyecto de dominación panturquista no significa nada importante y hasta coincide con los genocidas, de que los crímenes de 1915 sucedieron porque los armenios preferían a Rusia en el contexto de la primera guerra mundial. Resulta más que repudiable lo escrito por él en su editorial: "Por cierto, el programa de secesión de Meghrí es de naturaleza muy similar al programa de genocidio de 1915, en términos de motivación. En ese momento, también los armenios ignorando sus propios intereses, cayeron en los brazos de un ilimitado pro-rusismo y la falta de voluntad. Y todos sabemos lo que pasó". Para el actual mandatario, el pro-rusismo fue la causa del genocidio, de la matanza de armenios, del robo de sus pertenencias personales y propiedades, de la apropiación de cientos de miles de niños, niñas y mujeres, de la destrucción de su patrimonio histórico y cultural y de la ocupación de sus territorios ancestrales donde habitaron por milenios. Y lo dice claro: hoy puede pasar lo mismo con el pueblo armenio si "no se da cuenta" que debe poner Meghri al servicio del proyecto panturquista y de los intereses de Turquía y Occidente.


Esta editorial escrita hace veinte años deja al descubierto quiénes llevaron a Pashinian al poder y para qué llegó allí. También, que ninguno de los anteriores gobernantes está exento de responsabilidades, ya que no fueron capaces de prever el accionar del enemigo y neutralizarlo, sucumbiendo ante el primer intento serio organizado por Occidente y Turquía para hacerse del poder en el país.


Es evidente que estas elecciones no resolverán ninguno de los problemas cruciales que enfrenta el pueblo armenio, ya que a Pashinian y a sus adversarios con posibilidades sólo los moviliza las ansias del poder personal, el revanchismo político y ser el mejor empleado de sus amos. A ninguno de ellos les interesa Armenia ni su pueblo.


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