Bielorrusia en la mira de Occidente

Europa y Estados Unidos continúan con su costumbre de querer derrocar gobierno que no se someten a sus designios. Bielorrusia resiste.

Por Adrián Lomlomdjian


“Estados Unidos planea todo esto y lo dirige, mientras que los europeos siguen el juego”, dijo ante una multitud de seguidores el presidente reelecto de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, en medio de las protestas desatadas por la oposición pro-occidental luego de las recientes elecciones presidenciales.


Para el mandatario bielorruso la intención es crear una 'zona de amortiguación' entre Rusia y el resto de Europa, formada por los Estados bálticos, Bielorrusia y Ucrania. El problema es que su país es “el último componente que impide la finalización del plan”.


Nada más cercano a la realidad los dichos de Lukashenko. Basta con mirar y tratar de entender lo que pasa en el mundo, para darnos cuenta que las grandes potencias occidentales y poder político-financiero-militar mundial son una misma cosa, ya que tienen los mismos objetivos y avanzan de la mano sin importarles el daño que causan. Y para el cumplimiento de sus planes cuentan con el control de los medios masivos de comunicación a escala internacional, que se encargan de repetir a diario una misma historia y noticia –muchas veces falsas y tergiversadas- cientos de veces y en diversos idiomas, logrando imponer su visión y la defensa de sus intereses como el ‘sentido común’ de amplios sectores de la sociedad humana.


Por eso periodistas, opinólogos y mucha gente de a pie, habla y repite hasta el cansancio acerca del “dictador Lukashenko”, de “los muertos por la represión”, de “los cientos de detenidos”, del “fraude electoral”, de que “Bielorrusia es una cárcel” y como éstas “otras sentencias”, sin siquiera conocer algo de la historia más reciente y la actualidad bielorrusa, salvo por lo que les cuentan desde las usinas mediáticas del poder mundial.


En las últimas elecciones, el presidente Alexander Lukashenko obtuvo el 80,10 por ciento de los votos, muy por encima del 10,12 de la opositora Svetlana Tijanovskaya, que primero llamó a la gente a protestar y luego huyó del país, dejando a sus partidarios gritando en la plaza.


No fueron mil ni diez mil votos, ni un dos por ciento de diferencia, sino el 70 por ciento de los votos emitidos, algo que incluso las encuestas previas preanunciaban. Por eso, ante una adversidad que ya se preveía, Occidente comenzó a ejecuta el mismo manual aplicado en decenas de otros países, donde los gobiernos no se someten a todos sus designios.


Y mientras Estados Unidos y la Unión Europea, hipócritas si los hay, comenzaban a hablar de fraude e irregularidades, y desconocían los resultados electorales, varios grupos opositores ponían en práctica el plan de desestabilización, que como siempre, cuenta con una favorable cobertura comunicacional a escala internacional.


Independientemente de nuestras preferencias políticas, debemos lograr ejercitar la memoria de manera permanente para no terminar siendo simples instrumentos de quienes nada les importa más que sus ganancias y su buen vivir.


Algunos ejemplos deberían alcanzar para al menos sacudir nuestras cabezas.


Recuerden Irak. Se invadió un país, se mató un presidente, se asesinó a cientos de miles de pobladores civiles y otros tanto fueron desplazados de sus hogares, se saqueó un país, se lo dividió y repartió tal como querían y tenían planificado Estados Unidos y la Unión Europea, todo eso bajo pretexto de que Irak producía armas químicas… Pero jamás se encontró nada.


Recuerden Bolivia. Dijeron que Evo Morales hizo fraude, que no había sido reelecto en primera vuelta y toda una serie de mentiras que concluyeron con un golpe de Estado, con la matanza de cientos de bolivianos, la represión indiscriminada, la cárcel y el destierro de decenas de miles de personas… Cinco meses después, desde Estados Unidos, confirmaban que no se había cometido fraude y que Evo Morales había ganado legítimamente en primera vuelta… Pero, ni el presidente fue restituido en su cargo ni la OEA ni su secretario Almagro fueron castigados como lo merecían.


Y como estas dos historias podría narrarles otras más, que nos ayudarán a ver las cosas claras.


En varias elecciones de Estados Unidos se habló de irregularidades (y se constataron), de fraude, cuando ganaron Clinton, Obama, Bush e incluso la última, cuando triunfó Trump. ¿Ustedes escucharon o leyeron alguna información hablando de la necesidad de invadir ese país? ¿O de no reconocer al gobierno ilegítimo y sancionarlo económicamente a escala internacional?


Un ejemplo de esa doble vara y del comportamiento hipócrita del poder dominante sucedió la semana pasada, cuando el presidente francés Macrón, ahora convertido en una especie de punta de lanza de Occidente, ofreció mediar entre el Gobierno de Bielorrusia y la oposición. ¿Qué pasó? El presidente Lukashenko le respondió que aceptaría la mediación una vez que Macrón acepte la mediación del líder bielorruso entre el gobierno francés y los chalecos amarillos.


¿Leyeron o escucharon alguna información en los medios masivos de comunicación acerca de una propuesta de Macrón u otros líderes europeos para mediar entre el gobierno de Trump y los manifestantes antidiscriminación, que son sometidos a una represión brutal y criminal? Ni la escucharon ni la leyeron, porque esa noticia no sucedió. A ellos no les importan ni la justicia ni la verdad, sólo la defensa de sus intereses, sus beneficios y el poder.


Claramente lo que está sucediendo en Bielorrusia es un intento de Golpe de Estado promovido por la Unión Europea, la OTAN y Estados Unidos. La contradicción se ha estado gestando porque Bielorrusia es un Estado con políticas sociales establecidas. Y ciertos sectores de la burguesía bielorrusa nunca le perdonaron a Lukashenko revertir el proceso capitalista en la República de Bielorrusia”, sostuvo el sociólogo Albert Santín, de la Universidad Autónoma de Barcelona.


“Uno de los motivos para generar este movimiento contra el gobierno, es que Lukashenko se negó tajantemente a entrar en la Unión Europea. También se negó a declarar la cuarentena por el coronavirus cuando el FMI y el BCE lo estaban obligando, para así perjudicar la economía nacional y endeudar a Bielorrusia con sus créditos. En definitiva, estas medidas de Lukashenko van contra los intereses de Occidente. Y Occidente sabe que si controla Bielorrusia acaba cercando a Rusia”, agregó Santín.

Por su parte, el líder del bloque de diputados del Partido Comunista en la Duma Estatal de la Federación de Rusia, presidente del Comité Central del Partido Comunista de la Federación de Rusia, Guennadi Ziugánov, le envió una carta a los Presidentes de Bielorrusia y Rusia, advirtiéndolos de que “la unión de los pueblos de Rusia y Bielorrusia está viviendo un momento histórico”, y está sufriendo “ataques sutiles desde el exterior y el interior”. Y afirma que “las mismas fuerzas que rompen la unidad de los pueblos de Rusia y Ucrania están realizando ahora lo mismo con las relaciones entre los pueblos bielorruso y ruso”.


Para el líder comunista, la unidad entre Bielorrusia y Rusia es la base de la seguridad económica, política y militar, y un elemento clave para los miembros de la Comunidad de Estados Independientes (ex Unión Soviética) y la Unión Económica Eurasiática, ambos espacios integrados también por Armenia.


El presidente de China, Xi Jinping, fue el primero en felicitar al Presidente Aleksander Lukashenko, por su victoria en las elecciones presidenciales. También Vladimir Putin reconoció la victoria de Lukashenko y lo felicitó rápidamente, a pesar de las diferencias públicas que existen entre ambos. Putin también dijo que le pareció muy raro que los representantes de la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos de la OSCE (OIDDH) no hayan aceptado ir a Bielorrusia a controlar las elecciones. “Las autoridades bielorrusas invitaron a la OIDDH de la OSCE a participar en el control de las elecciones. ¿Por qué no fueron? Esto nos hace pensar que la posición respecto a los resultados de estas elecciones ya estaba preparada de antemano”, enfatizó el presidente de Rusia.


Ahora, en una actitud que no puede más que ser repudiada, el jefe de la política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, instó al gobierno bielorruso a convocar nuevas elecciones presidenciales con la presencia de representantes de la OSCE. De los mismos representantes que se negaron a participar como observadores en las recientes elecciones… Una nueva y como siempre vergonzosa decisión europea.


Por su parte, el presidente Lukashenko volvió a denunciar la injerencia externa y la participación directa de naciones como Lituania y Polonia en la organización y orientación de los participantes en las manifestaciones. Para el Gobierno de Minsk, son los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) junto a algunos antiguos aliados del Pacto de Varsovia (como Polonia, República Checa y las repúblicas bálticas), los que están detrás de las manifestaciones opositoras.


Casi nada cambió en el Cáucaso, Oriente Medio, Europa del Este, América Latina… El imperialismo norteamericano, la Unión Europea y el sionismo que no están dispuestos a perder sus lugares de privilegio, explotando y sometiendo pueblos, y saqueando sus riquezas naturales y materiales.


Ya no está la URSS, pero Rusia sigue estando en el centro de la acción de los yanquis, europeos y sionistas, en su proyecto de someter definitivamente a gran parte de la humanidad. Y cada paso dado por ellos, incluye golpear a Rusia.


Por eso, como las cosas son tan claras, en pocos días Vladimir Putin recibirá en Moscú al presidente de Bielorrusia.

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