A cien años de la Armenia Soviética, declaración de la Unión Cultural Armenia

En el centenario de la emancipación nacional y social del pueblo armenio expresaron: "reafirmamos nuestra fidelidad a sus principios fundacionales y nuestro inquebrantable compromiso de luchar contra la explotación por la paz, la amistad y la solidaridad entre los pueblos".


Comunicado de la Unión Cultural Armenia y su Juventud:


El 29 de noviembre de 1920 quedará grabado para siempre como una de las fechas más importantes en la milenaria historia del pueblo armenio y el inicio del último período de su Renacimiento Nacional y Social.


Con el triunfo de la Revolución en la naciente República, empezó el desconocido camino de la construcción de la sociedad sin explotadores ni explotados. El nuevo Estado socialista significó para el pueblo armenio, ante todo, el verdadero resguardo para su existencia y desarrollo colectivo. En esta tierra predominaban la tragedia y la muerte, el hambre y la miseria, el desamparo y las epidemias, los enfrentamientos interétnicos y la opresión social. Allí, reinaba la oligarquía con sus matones y los oportunistas políticos. Pero, cien años atrás, un pueblo logró convertir aquella República en orgullo de las mayorías y en legítima Madre Patria de todos los armenios y sus descendientes diseminados por el mundo.


Pocos años le bastaron al gobierno revolucionario para transformar los diez mil kilómetros cuadrados que recibió como herencia de la Primera República, en los treinta mil que comenzó a cobijar en su seno a decenas de miles de armenios refugiados que habían perdido todo en sus históricos territorios de la Armenia Occidental durante el genocidio de 1915.


En este periodo, también se nacionalizaron los recursos naturales, el sistema bancario, el comercio exterior, las grandes empresas y todo aquello considerado vital para el desarrollo socialista del país y el bienestar del pueblo. El armenio fue declarado idioma oficial, la iglesia fue separada del Estado, la educación y la salud se convirtieron en públicas y gratuitas y, en menos de una década, se redujo el analfabetismo del 87 al 16%.


Intelectuales y profesionales, que vivían en distintas ciudades de Europa y del antiguo Imperio zarista, decidieron repatriarse ante el llamado del presidente Alexander Miasnikian, uno de los principales dirigentes revolucionarios de toda la Unión Soviética y de los más importantes líderes de Estado a escala internacional, contribuyendo al renacimiento cultural de Armenia.


Los duros años de la Gran Guerra Patria pusieron un freno temporario al incesante desarrollo de la Armenia Soviética, cuyos índices de crecimiento en las distintas esferas despertaban admiración en propios y extraños. Entre 1941 y 1945, el pueblo armenio codo a codo con sus hermanos de la URSS vencieron en una gesta heroica al nazi fascismo, que con Hitler a la cabeza -y en un principio, con la complicidad de las potencias occidentales-, intentó aniquilar la experiencia socialista, invadiendo y destruyendo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.


Más de medio millón de armenios fueron al frente de batalla y cerca de trescientos mil dejaron su vida en defensa de su Patria Grande y de la libertad de los pueblos. Más de un centenar de Héroes de la URSS y de setenta mil condecorados con distintas medallas, dan testimonio de las convicciones de un pueblo, que no dudó en enfrentar al fascismo y en lograr la Victoria el 9 de mayo.


Finalizada la guerra, Armenia retomó el camino del desarrollo socialista y el pueblo mejoró sus condiciones de vida con nuevos derechos y conquistas sociales. Todo esto, en el marco de la gran familia soviética: compartiendo sueños, proyectos, realidades, territorios y discusiones comunes con millones de personas de más de un centenar de nacionalidades, distintas religiones, idiomas, costumbres y tradiciones, incluso con algunos con quienes hasta hacía algunas décadas atrás se enfrentaba en dolorosas disputas interétnicas.


La República Socialista Soviética de Armenia logró que su pueblo comenzara a reinterpretarse y reinterpretar el sentido de la vida y del desarrollo de la identidad nacional en el marco de la convivencia pacífica, la solidaridad y la cooperación socialista, donde lo más importante era la humanidad y el bienestar colectivo.


Hoy, en el Centenario de aquella revolucionaria gesta y a treinta años de su desintegración, el pueblo armenio atraviesa nuevamente una crisis política profunda. Una vez más el capitalismo y su clase dominante -que vive a costa del sometimiento de las grandes mayorías-, llevaron al país y a quienes lo habitan hasta el borde del precipicio.


En noviembre de 1920, Turquía invadía y ocupaba Kars y Alexandropol (hoy, Guiumrí), mientras que la Georgia de los mencheviques, en complicidad con los británicos, ocupaba Lorí. Poco quedaba para que cayera Ereván y ya no hubiera Armenia. Fue en ese momento crucial que el Partido Comunista de Armenia, con la ayuda internacionalista de los revolucionarios bolcheviques rusos, georgianos, azerbaiyanos y de otras nacionalidades, tomó el poder en el país, frenó el avance turco, recuperó gran parte del territorio perdido y puso los cimientos para las posteriores siete décadas de gloria.


En septiembre de este 2020, Azerbaiyán, Turquía (OTAN) e Israel atacaron a Artsaj. Durante más de cuarenta días, el pueblo armenio resistió al avance imperialista, neotomano y sionista en la región. Se firmó la paz, una paz polémica, pero que detuvo la muerte y la destrucción. Y serán los pueblos los únicos garantes para reestablecer la justicia y la convivencia pacífica, luchando en unidad y con objetivos comunes, como lo hicieron hace un siglo atrás.


A cien años de aquel 29 de noviembre donde se declaró la Armenia Soviética, desde la Unión Cultural Armenia de Argentina y su Juventud, saludamos y felicitamos a los ciudadanos de Armenia, a los armenios residentes en el exterior y a los descendientes de armenios que conforman las comunidades de la diáspora. Una vez más reafirmamos nuestra fidelidad a los principios fundacionales de la Segunda República y nuestro inquebrantable compromiso de luchar contra la explotación, la opresión y las injusticias, por la paz, la amistad y la solidaridad entre los pueblos.


¡Viva Armenia Soviética! Կեցցե Սովետական Հայաստանը


Unión Cultural Armenia y Juventud de la Unión Cultural Armenia

Ciudad de Buenos Aires, 29 de noviembre de 2020

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