Detener las provocaciones
El Partido Armenia Fuerte (PAF) reaccionó al incidente en la Asamblea Nacional instando a las autoridades del país “a detener las provocaciones políticas y dar respuestas a los interrogantes cruciales”.

Redacción NOR SEVAN
“Cuando las autoridades no tienen respuestas a las preguntas más importantes planteadas por la oposición, recurren a provocaciones. Hoy, los representantes del Partido Acuerdo Cívico (PAC) volvieron a no poder dar una respuesta significativa a la pregunta clave: ¿por qué se lanza el proyecto TRIPP antes de la firma del acuerdo de paz y qué garantías tiene Armenia de que esta otra concesión unilateral no conduzca a nuevas demandas de Azerbaiyán? En cambio de responder, han intentado convertir el debate político en escenas plagadas de insultos y en enfrentamientos personales.
Está claro que este no fue un incidente accidental. Cuando las autoridades de Armenia intentan silenciar a la oposición mediante provocaciones y hacen concesiones unilaterales en las relaciones con Azerbaiyán, surge la pregunta: ¿a quiénes beneficia realmente con este comportamiento?
Hacemos un llamamiento a Nikol Pashinyan y a su equipo del PAC para que detengan las provocaciones políticas y respondan a preguntas significativas. Al mismo tiempo, confirmamos que todas las provocaciones recibirán una respuesta proporcionada. El Partido Armenia Fuerte no permitirá insultos personales ni provocaciones organizadas que distraigan la atención pública de cuestiones fundamentales relacionadas con la seguridad y soberanía de Armenia”, dice la declaración difundida por el PAF.
La batalla campal en el parlamento
El tenso clima político que se vive en Armenia, debido principalmente a las decisiones tomadas por el actual gobierno, a las cotidianas declaraciones y prácticas provocadoras de Pashinyan y su equipo, y a la persecución y represión sistemática de la oposición política y social, alcanzó su punto de ebullición el pasado jueves en el recinto de sesiones del Parlamento armenio.
La sesión comenzó con la habitual ronda de preguntas y respuestas con el gabinete gubernamental, durante la cual se debatió -o al menos la oposición lo intentó- el proyecto TRIPP (conocido como Ruta Trump). Los ministros que pasaron por el estrado no respondieran con precisiones ni aclararon ningunos de los interrogantes planteados por los diputados opositores, lo que generó un ambiente plagado de acusaciones, gritos y amenazas.
La sesión continuó con el tratamiento del proyecto de aumento de impuestos y otros gravámenes presentado por el gobierno. Aquí también predominaron las interrupciones, los gritos y las acusaciones cruzadas, hasta que llegó el turno del diputado Tarón Chakhoyan, miembro del gobernante Partido Acuerdo Cívico, quien dedicó su intervención a insultar a varios diputados opositores y a sus familias, acusándolos de corruptos y de cómplices de las mafias.
Narek Karapetyan, líder del Partido Armenio Fuerte -principal fuerza opositora parlamentaria-, primero le respondió al diputado Chakhoyan desde su asiento, pero luego, ante la continuación de los insultos y la falta de intervención del presidente parlamentario, se levantó de su banca y fue directamente hacia el estrado, donde se puso cara a cara con Chakhoyan. Allí comenzaron los empujones y las amenazas directas, que escalaron hasta convertirse en golpes de puño, botellas y sillas arrojadas sobre diputados y diputadas, ante la mirada casi que gozosa del diputado Rubén Rupenyan, uno de los líderes del partido gobernante y presidente de la Asamblea Nacional, quien en lugar de mediar, llamar a la calma pasando a un cuarto intermedio y pedir la intervención del personal de seguridad, dijo: “No voy a convocar un receso para que todos puedan ver esto. La sesión continuará así. Que todos vean lo que está ocurriendo”.
Tras la pelea, el personal de seguridad sacó del recinto de sesiones solo a los diputados opositores. Sin embargo, los enfrentamientos continuaron en los pasillos, no sólo entre los diputados, sino también entre sus asesores.
Finalmente, la situación logró ser encauzada y horas más tarde la sesión parlamentaria fue reanudada, pero la batalla campal dejó muchas conclusiones y abrió nuevos interrogantes sobre el futuro del país, principalmente luego de escuchar las declaraciones del primer ministro Nikol Pashinyan, quien lejos de condenar lo sucedido, no sólo se burló de los opositores -a quienes venía llamando débiles políticos- diciendo que “pensaba que al menos eran fuertes físicamente, pero resulta que no”, sino que redobló las amenazas enfatizando: “Condeno la violencia, pero apoyo las medidas tomadas hoy por el bloque de diputados de mi partido. Que alguien esté en la oposición no significa que pueda comportarse de forma insolente. Ya sea con una silla o con otra cosa, la respuesta fue proporcional y justificada”. Cabe destacar que quien arrojó un sillón sobre los diputados opositores fue el diputado oficialista Vahagn Aleksanyan, quien además ocupa el cargo de vicepresidente de la Asamblea Nacional.
Como se ve, para Pashinyan, lo sucedido forma parte de su plan represivo e intimidatorio contra la oposición política y social del país, y prueba de ello es que en las declaraciones realizadas inmediatamente después, Pashinyan dijo que “la reforma de la Constitución será aprobada, porque presionaremos de tal forma a los diputados opositores, que los vamos a terminar convenciendo”. Sí, aunque parezca mentira, el jefe del gobierno armenio realizó esta amenaza pública contra la oposición.
Esta es la Armenia de hoy.













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