El oficialismo sigue con su prédica antirrusa
Esta vez, el que actuó como punta de lanza del gobierno de Nikol Pashinyan fue el gobernador de la región de Shirak, quien recibió críticas desde Moscú, pero fue "protegido" por la administración de Ereván.

Redacción NOR SEVAN
Una declaración fuera de lugar del gobernador de la región de Shirak, David Arushanyan, quien atacó al opositor Partido Armenia Fuerte diciéndole que la ciudad de Leninakán (Gyumrí) “no es su fortaleza” y que sus residentes “no son vuestros Ivanes”, provocó una rápida protesta oficial rusa a través del embajador en Armenia y produjo nuevas tensiones en las relaciones ya bastante dañadas entre ambos países, como consecuencia del antirrusismo militante del gobierno armenio.
“Rusia espera una respuesta inequívoca y apropiada de las autoridades armenias a los comentarios hechos por el gobernador de Shirak, Davit Arushanyan, sobre los Ivanes”, dijo la vocera de la Cancillería rusa, María Zakhárova, durante la habitual rueda de prensa de los días jueves.
“Esos eslóganes neonazis, tan descaradamente escandalosos, no deberían tener cabida en ninguna sociedad que se respete a si misma, especialmente en la armenia, que es tan sensible a los temas históricos en general y a su propia historia en particular”, subrayó la diplomática rusa.
El gobierno armenio hizo referencia al tema a través del propio primer ministro, quien dijo que “no estaba familiarizado con la situación en todos los detalles”, pero “creo que debemos ser lo más diplomáticos y apropiados posible”.
“Si se ha dicho algo descuidado, lo lamento. Espero que se corrija y resuelva”, subrayó Pashinyan, quien, sin embargo, afirmó “no ver motivos para destituir al gobernador de la región de Shirak”.
Para el primer secretario del Partido Comunista de Armenia, Yerchanik Ghazaryan, la declaración del gobernador de la provincia de Shirak, Davit Arushanyan, en la que utilizó la expresión despectiva “Ivanes”, refiriéndose a los rusos, merece una condena enérgica.
“Resulta especialmente inaceptable que un representante de la autoridad estatal se permita este tipo de discurso. En las condiciones actuales de crisis en las relaciones armenio-rusas, este tipo de declaraciones no solo son irresponsables, sino que también causan daños adicionales a las relaciones entre nuestros pueblos”, puntualizó.
El dirigente comunista destacó que “los pueblos armenio y ruso están unidos por una historia común, una larga cooperación y una lucha conjunta contra el fascismo”, subrayando que “estos lazos históricos no deben convertirse en objetivo de los conflictos internos y las luchas electorales”.
“Estamos convencidos de que el fortalecimiento de la amistad y la cooperación entre Armenia y Rusia responde a los intereses de los pueblos trabajadores de ambos países. La retórica nacionalista, los insultos y los intentos de incitar al odio étnico no tienen nada que ver con un enfoque estatal responsable”, dijo el primer secretario del Partido Comunista de Armenia, enfatizando que “las relaciones entre los pueblos deben construirse sobre la base del respeto mutuo, y no sobre la base de las conveniencias políticas”.
Lejos de hacer “la vista gorda” y “aumentar los niveles de paciencia” como hasta ahora, esta vez Rusia dejó la cordialidad a un lado y a propuesta del presidente del Comité de Regulaciones del Consejo de la Federación, Vladimir Dzhabarov, prohibió la entrada al país de Davit Arushanyan. El mensaje es claro: las manifestaciones públicas de desprecio hacia Rusia ya no permanecerán sin una respuesta dura.
"La utilización de las palabras ‘turco’, ‘ruso’, ‘kurdo’, ‘yazidí’ y otros que indican afiliación nacional o étnica como insulto o forma de humillar la dignidad humana, es inaceptable. La nacionalidad o etnia de una persona no puede ser una característica negativa ni usarse para desacreditar a nadie", dice el comunicado emitido por la Defensora del Pueblo de Armenia, Anahit Manasyan.













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