Erdogan se prepara para anexar Afrin

El autoproclamado Sultán de Turquía continúa con la ejecución de su plan neootomano en Medio Oriente y el Cáucaso. El pueblo kurdo está en peligro.

El presidente Erdogan sigue con la ocupación en Siria.

El Estado turco se esfuerza incansablemente por completar el genocidio y borrar a los kurdos de la historia. No lo hace en secreto; lo hace delante del mundo entero. Por supuesto, hay razones para que sea tan descuidado.


El Estado turco se fundó sobre la aniquilación de los pueblos y su exposición al genocidio. De ahí, que tenga un poderoso bagaje histórico en este sentido. Nunca se pidió cuentas a nadie por esos genocidios. Además, Estados Unidos, la OTAN y los países europeos han apoyado el genocidio contra los kurdos desde la fundación de la República turca.


Europa y Estados Unidos no ignoran que los kurdos son perseguidos, y que incluso su lengua está prohibida. A pesar de ello, formaron una alianza con Turquía, permitiéndole construir un poderoso ejército. Desde la creación de la República, este ejército no ha luchado contra ninguna potencia o Estado extranjero.


El ejército turco es el segundo más grande de la OTAN. Y durante las últimas cuatro décadas, ha estado atacando implacablemente a los kurdos. Los aviones turcos golpean todo el territorio del Kurdistán, desde Shengal hasta Makhmur, desde Afrin hasta Asos, desde Dersim y Ağrı hasta Mardin, de día y de noche, en verano y en invierno, sin encontrar ningún obstáculo ni frontera.


¿Dónde adquiere el fascismo turco su poder y su agresividad sin parangón? ¿Es un país próspero? ¿Construye él mismo estos aviones y equipos militares? Obviamente, no. Obtiene toda esta ayuda de Estados Unidos y de la OTAN, así como de los países europeos y de los aliados reaccionarios de Medio Oriente.

Además, los kurdos, que son las víctimas del genocidio, así como los que luchan y dirigen la lucha en su nombre, han sido calificados de terroristas por estas fuerzas. Las manos de los genocidas están libres, pero a los que luchan y se oponen al genocidio se les quiere atar las manos y arrojarlos fuera de la legitimidad.


Los que establecen la política basada en los intereses y el despotismo, por definición, carecen de emociones humanas y de vergüenza. Mientras Turquía organiza y comete toda clase de maldades, estos círculos desvergonzados expresan sus más profundos temores y preocupaciones, presentándolos a la prensa y al público con elegantes disfraces.


Es tal la podredumbre y la desvergüenza, que Erdogan muestra en la Asamblea General de la ONU el mapa de Siria en la palma de su mano, ¡indicando los territorios que va a invadir! Las zonas representadas en este mapa son donde se asientan los kurdos. Las zonas desde Afrin hasta el río Tigris, es decir, Derik, serán purgadas de kurdos, y las familias de las bandas (terroristas) de Erdogan, los turcomanos y los importados de Turquía, ocuparán su lugar. Completarán el genocidio en estos territorios, desplazando a los kurdos de sus hábitats, lo que supondrá un claro cambio demográfico.


Este genocidio y esta ocupación se expresan en la llamada asamblea popular. Lo peor de todo, y lo más vergonzoso, es que la ONU no tuvo ninguna reacción ni objeción a la idea.


Y lo que es peor; después de que Turquía llegara a un acuerdo con Donald Trump para llevar a cabo este plan, y ocupara Serêkaniyê y Girê Spi, el secretario general de la ONU se apresuró a ir a Ankara, cuando el humo de las demoliciones aún se elevaba y la sangre de las personas asesinadas aún no se había secado, y estrechó la mano de un dictador sanguinario como Erdogan.


Todo el mundo sabe que hay una limpieza étnica en Afrin y que cientos de miles de kurdos han sido desarraigados. Además, el Observatorio de Derechos Humanos de la ONU documentó e informó sobre los crímenes de guerra de Turquía en el territorio ocupado. Sin embargo, en la práctica no se ha hecho nada contra ella. Y Erdogan está llevando a cabo, actualmente, el plan que presentó en la Asamblea General de la ONU, sin ningún contratiempo.


El gobierno turco está construyendo actualmente unos 60 asentamientos en Afrin, principalmente en las regiones cercanas a Turquía. También asienta en estas zonas a árabes, turcomanos y sus bandas. Erdogan obtiene financiación para estos proyectos de naciones como Qatar o Europa. Europa proporciona miles de millones de euros a Erdogan para la ayuda a los refugiados. Erdogan es libre de gastar el dinero como le parezca.


¿En qué tierras se están construyendo los pueblos y ciudades de Erdogan? ¿Son tierras no reclamadas? ¿Qué pasó con los dueños de estas propiedades y tierras? ¿Quién se beneficia de las tierras de quién? Nadie se hace estas preguntas.


¿Quién le da a Erdogan la autoridad para invertir tanto en otro país, Siria? El fascista Erdogan invade el territorio sirio y viola el derecho internacional. No contento con esto, se apodera de asentamientos y tierras kurdas, y expulsa a los residentes. Trae a otros y los asienta en las tierras de los kurdos. Las Naciones Unidas, Europa y Rusia son espectadores.

Es como si los kurdos estuvieran destinados al genocidio y a los atentados, y esto fuera el derecho internacional. Turquía ha construido un muro a lo largo de toda la frontera siria y ahora está construyendo un muro a lo largo de la frontera iraní, mientras que en la frontera iraquí abundan los puestos militares. Ante los ojos del mundo, se están construyendo muros entre los kurdos.


En Turquía era habitual, desde la derecha hasta la izquierda, referirse al Muro de Berlín como el “Muro de la Vergüenza”. Las barreras de Israel contra los árabes también han sido muy criticadas. Sin embargo, nadie en Turquía se refiere a estos muros como “muros de la vergüenza”.


Desde el gobierno hasta la desconcertada oposición, todos callan o apoyan estos muros. Son cómplices o mudos ante el genocidio kurdo y el cambio demográfico. El Estado turco ha declarado la guerra al Kurdistán, desde Shengal hasta Makhmur. La coalición Bahceli-Erdogan desea completar lo que el ISIS no pudo hacer contra los yezidíes.


En este sentido, el pueblo kurdo debe levantarse prácticamente de golpe, con un auténtico espíritu de movilización y rabia. Sólo la resistencia organizada y la fuerza pueden poner fin a los opresores. Estos brutales asesinos ya han sido desenmascarados. Ahora se trata de resistir y organizarse. El pueblo del Kurdistán tiene este poder y esta experiencia.


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Fuente: Kurdistán América Latina

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