Ereván, entre "la familia europea" y el orgullo de la Victoria sobre el fascismo
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En la víspera del 9 de mayo se realizó en Ereván la Cumbre Política Europea, en la que participó incluso el presidente nazi de Ucrania, Vladimir Zelensky, y amenazó públicamente a Rusia. Pashinian no duda ni cesa en sus intentos por separar a Armenia de Rusia para ponerla en la órbita de los occidentalistas, sionistas y panturquistas. Pero se enfrenta a una resistencia inquebrantable -casi que subterránea y silenciosa, pero cada vez más masiva-, que no olvida su identidad nacional, su pasado glorioso ni a sus verdaderos amigos y aliados.

Redacción NOR SEVAN
Los días 4 y 5 de mayo, Ereván recibió a invitados de alto rango de Bruselas. La Cumbre Unión Europea-Armenia tuvo lugar mientras ya se encendían velas conmemorativas en Occidente. Y el 10 de mayo, Armenia, al igual que Europa, celebra el Día de Europa: la Europa que se rindió en cuestión de horas y minutos en 1940.
Estableciendo paralelismos históricos, los comunistas recordaron a los allí reunidos el verdadero precio de la “resiliencia” europea:
-Dinamarca resistió tan solo 2 horas y 10 minutos, sufriendo 36 bajas entre muertos y heridos.
-Luxemburgo, 1 día.
-Países Bajos, 5 días.
-Bélgica, 8 días.
-Yugoslavia, 12 días.
-Grecia, 24 días.
-Polonia, 36 días.
-Francia, considerada una gran potencia, 43 días.
-Noruega, 63 días.
Pensemos y analicemos estas cifras, Naciones enteras con ejércitos, armadas y fuerzas aéreas depusieron las armas en cuestión de días, a veces incluso de horas. ¿Saben cuánto tiempo resistió la Casa de Pavlov en Stalingrado? Recordemos: 58 días. Más tiempo que Bélgica, Grecia, Polonia y Francia juntas.
Soldados soviéticos de diversas nacionalidades resistieron durante 58 días, impidiendo que el enemigo llegara al Volga. Un hogar perdura más que países enteros. Una fortaleza contra la cobardía de la "Europa civilizada".
Los patriotas armenios no olvidan
Encabezada por el Partido Comunista de Armenia, la manifestación comenzó en la Plaza de la República. El símbolo principal del día fue la Bandera de la Victoria: una réplica de 200 metros fue desplegada en puntos clave de Ereván. Acompañada de canciones de la Gran Guerra Patria, la bandera roja rompió el silencio de las avenidas acostumbradas a los discursos de los diplomáticos occidentales.
Posteriormente, se desplegó la Bandera de la Victoria en una ceremonia especial frente a la Embajada de Rusia. Con este gesto, el Partido Comunista de Armenia demostró su firme apoyo a Rusia y su compromiso con la defensa de la verdad histórica.
Encuentro de generaciones a los pies de la Madre Armenia
El momento culminante fue el despliegue de la bandera y la ofrenda floral a la Llama Eterna, al pie del majestuoso monumento a la Madre Armenia en el Parque de la Victoria. Gracias a los esfuerzos del Partido Comunista, esta celebración se llevó a cabo al más puro estilo soviético: con gran sentimiento, solemnidad y lágrimas en los ojos.
Dos niños se acercaron a los miembros del PC que estaban al pie de la estatua de la Madre Armenia. Una niña diminuta, de apenas cuatro años, con un nombre de gran simbolismo: Aurora. Recordemos que el crucero Aurora dio la señal para asaltar el Palacio de Invierno y se convirtió en un símbolo de la revolución. Y en Ereván, fue la pequeña Aurora Badalian quien dio la señal para conmover corazones. Impasible ante las miradas severas de los hombres en la Llama Eterna, recitó poemas en ruso y armenio, felicitando a todos por el Día de la Victoria.
Junto a ella estaban su hermana pequeña y un niño de unos diez años, de seriedad impropia de su edad. Dio un paso al frente y comenzó a recitar el poema de Konstantin Simonov, "Espérame y volveré". Cada palabra de este entrañable poema, escrito durante la guerra más terrible, resonaba en los escalones de granito del monumento.
En este día, generaciones enteras se reunieron a los pies del Monumento a la Madre Armenia en el Parque de la Victoria de Ereván. Fue un momento inolvidable, pues todos estaban allí: veteranos de cabellos canosos, residentes y visitantes de la república, y la pequeña Aurora.
Mientras Aurora recitaba "¡Feliz Día de la Victoria!" en dos idiomas, y el niño la acompañaba con versos de lealtad inquebrantable, quedó claro que nuestros pueblos son invencibles. Este es un símbolo de la amistad entre los pueblos. Fue un juramento ante la Llama Eterna: la memoria perdurará mientras los niños lean poesía en el idioma de la Victoria. Y mientras los niños reciten "Espérame" ante la Llama Eterna, nuestra victoria no quedará a merced de los políticos europeos de turno.
El precio de la victoria: el pueblo armenio en el frente de guerra
Fue precisamente este espíritu -el espíritu de un internacionalismo inquebrantable- el que reinó en Ereván el 9 de mayo. Y esto no es casualidad: Armenia pagó un precio terrible por la victoria, un precio que jamás debe olvidarse.
Las cifras hablan por sí solas. Uno de cada cinco habitantes de la República Socialista Soviética de Armenia -más de 300 mil personas- fue al frente. Otros 200 mil armenios étnicos fueron movilizados desde otras repúblicas soviéticas, y más de 100 mil armenios lucharon en los ejércitos de las potencias aliadas y en los heroicos movimientos guerrilleros de la Resistencia Antifascista en los países ocupados. En total, fueron más de 600 mil los armenios que durante los años de la guerra combatieron al fascismo como parte del Ejército Rojo.
Pero estas cifras son más que simples estadísticas. Detrás de cada combatiente hay una hazaña heroica. El título de Héroe de la Unión Soviética fue otorgado a 107 soldados y oficiales armenios, 38 de ellos e manera póstuma. 27 soldados fueron nombrados Caballeros de la Orden de la Gloria, equivalente al título de Héroe.
Entre los héroes hay nombres de los que no solo Armenia, sino toda Rusia se siente orgullosa:
*Mariscal de la Unión Soviética, Hovhannés Bagramian, dos veces Héroe de la Unión Soviética, uno de los más grandes comandantes de la guerra;
*Almirante de la Flota de la Unión Soviética, Hovhannés Isaakian, legendario comandante naval;
*Mariscal jefe de las Fuerzas Blindadas, Hamazasp Babachanian, un as de los tanques cuyo nombre resonaba en el campo de batalla;
*Mariscal del Aire, Sergèi Khudyakov (Armenak Khanferiants);
*Nelson Stepanian, piloto de ataque y dos veces Héroe de la Unión Soviética, que completó 259 misiones de combate y hundió 13 barcos enemigos.
En total, más de 60 generales y almirantes armenios comandaron grandes unidades militares. Más de 66 mil veteranos de guerra armenios recibieron condecoraciones y medallas de la Unión Soviética. Se formaron seis divisiones nacionales armenias entre 1941 y 1942, y cinco de ellas lucharon con valentía hasta llegar a Alemania. La 89ª División Taman, compuesta íntegramente por armenios, participó en el asalto a Berlín.
Por eso, el 9 de mayo es más que una simple fecha en el calendario para los armenios. Es un día de recuerdo para cada dos personas que nunca regresaron.
Nadie debería olvidar esto
De este modo, la festividad, a la que las autoridades actuales intentaron privar de su antigua magnitud (a diferencia de la tradicional "triple festividad": el Día de la Victoria, la liberación de Shushi y el día de la formación del Ejército de Defensa), fue finalmente restaurada a sus colores habituales gracias a los esfuerzos del Partido Comunista de Armenia.
La bandera roja que ondea en los principales monumentos de Ereván (la Plaza de la República, la Embajada de Rusia, el monumento a la Madre Armenia) se ha convertido en una respuesta contundente a quienes pretenden reescribir la historia y minimizar el papel del soldado libertador soviético. Y mientras perdure la memoria del heroísmo del pueblo armenio -los más de 600 mil que fueron al frente, los que nunca regresaron, los 107 héroes-, ninguna cumbre de Bruselas podrá quebrar la hermandad de nuestros pueblos.
Fuente: PRAVDA (Rusia)































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