Pashinyan ganó las elecciones en Armenia: ¿es posible un equilibrio entre Rusia y Europa?
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La posible salida de Armenia de la Unión Económica Euroasiática (UEEA), liderada por Moscú, implicaría una caída drástica del volumen de las exportaciones de Ereván (estimada en unos $7.000 millones de dólares) y el encarecimiento inmediato del gas natural, del cual Ereván tiene precio preferencial.

Por EMILIANO LOMLOMDJIAN
Con sólo el 10% de los votos escrutados, Nikol Pashinyan anunció que fue reelecto como Primer Ministro de Armenia en las elecciones parlamentarias realizadas el pasado 7 de junio. El líder del Partido Acuerdo Cívico (PAC) no dudó en comunicar rápidamente que ganó los comicios ante los candidatos opositores que denunciaron arbitrariedades e irregularidades durante la jornada de votación.
Luego, la Comisión Electoral Central (CEC) declaró que cuatro fuerzas ingresaban al Parlamento: el partido oficialista obtenía el 49,82%; el Frente Armenia Fuerte (FAF), de Samvel Karapetyan, líder opositor bajo arresto domiciliario (repudió la persecución del Estado contra la Iglesia Apostólica Armenia y el Patriarca Karekin II), el 23,38%; la Alianza Armenia, de Robert Kocharyan, el 9,93%; y el Partido Armenia Próspera (PAP), el 4,10%.
Según estos porcentajes, Pashinyan llegaba a 61 de los 105 diputados; el FAF, a 28, la Alianza Armenia, a 11 y el PAP, a 5. Si bien el oficialismo obtenía nuevamente la mayoría simple, no llegaba a contar con el 60% de la Asamblea Nacional necesaria para aprobar leyes y conformar gobierno.
Pero horas más tarde, la CEC comunicó que Armenia Próspera no logró superar el 4%, llegando sólo al 3,99%. Así, esta fuerza política no tendrá representación en el Parlamento y de sus cinco diputados, tres fueron otorgados al oficialismo y los dos restantes, uno a cada fuerza opositora. Ahora sí, Pashinyan podría aprobar leyes y formar Gobierno con el voto de sus propios diputados.
Los resultados finales se publicarán el 14 de junio y hasta cinco días después las fuerzas políticas pueden apelar los resultados ante el Tribunal Constitucional.
En Armenia se repite el escenario moldavo
En sus últimos ocho años de Gobierno, Nikol Pashinyan alejó al país del Cáucaso Sur de su histórica alianza con la Federación de Rusia y lo acercó diplomáticamente a Occidente, generando una situación geopolítica delicada para Ereván. En este sentido, muchos analistas compararon estas últimas elecciones en Armenia con las realizadas el año pasado en Moldavia, donde los comicios fueron una encrucijada para definir si el país mantenía su proceso de adhesión a la Unión Europea (UE) -a diferencia de Ereván, que todavía no es candidato oficial- o si retornaba a la esfera de influencia de Rusia.

“La Unión Europea, en realidad, organizó un escenario absolutamente idéntico al de Moldavia. Hemos visto una cantidad increíble de falsificaciones. Hemos visto la locura absoluta y el castigo de cualquier norma democrática. No hubo votación libre y justa. Todos hemos visto el trabajo del CEC de Armenia, que simplemente no dio voz y fue una ficción absoluta”, sostuvo el analista político y periodista armenio Mikael Badalyan.
“No se trata de una elección honesta y, por eso, la victoria de Pashinyan es, en realidad, una derrota”. “Teniendo en cuenta el recurso administrativo y todas las represiones, Pashinyan no obtuvo más del 30%”, expresó.
Por su parte, Oleg Yasinsky, periodista ucraniano chileno y especialista en Geopolítica, comentó que “el partido de Pashinyan ganó las elecciones por la intervención masiva de la Unión Europea en los asuntos internos de Armenia”. “Es una participación desde hace años y en todos los niveles, no solo a través de los medios de comunicación, sino también de promesas económicas, de una guerra psicológica verdadera, con un trabajo muy profesional hecho por los servicios de inteligencia occidentales, no sólo europeos, sino también de Estados Unidos, que tienen mucho interés, por eso Trump apoyó a Pashinyan”.
“Comparando con las últimas elecciones en Moldavia, quizás hubo menos elementos de la falsificación directa tan burda porque lo de Moldavia era el colmo, pero sí se puede comparar porque es parte de la misma cadena de los hechos, la misma lógica, el mismo interés y la misma intervención descarada en los asuntos de los países que hasta hace poco se consideraban soberanos”, aseguró.
En tanto, Tigran Yegavian, geopolítico armenio especializado en Cáucaso y Medio Oriente, analizó: “De manera muy nítida se nota que el voto de favor a Pashinyan fue logrado por causa de la manera en la cual actuó Rusia, que fue un poco vulgar utilizando muchos recursos para influir en esas elecciones. Así que muchos armenios temían que el papel de Rusia pudiera afectar la estabilidad”. “Otro factor fue la influencia europea con los recursos materiales utilizados por la Unión Europea y las promesas de ayuda”, señaló.
“De hecho, se puede comparar de manera muy clara y trazar un paralelismo con lo que ocurrió en las elecciones de Moldavia. Entonces, hay que matizar cuando se habla de la injerencia rusa porque, al mismo tiempo, los europeos hicieron lo mismo, pero lo que pasa es que hay mucha hipocresía de su parte y no lo quieren reconocer”, resaltó.
La reacción rusa
A horas del anuncio de los resultados, los líderes occidentales, como Úrsula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, Emmanuel Macron, presidente de Francia y Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, fueron rápidos para saludar a Pashinyan. También, el líder armenio recibió mensajes de felicitaciones de Turquía, de Azerbaiyán, de Israel y hasta de Vladímir Zelensky, de Ucrania, y de Maia Sandu, presidenta de Moldavia.
Desde el Sur Global, Irán felicitó a Pashinyan, mientras que India y China observaron los comicios sin hacer declaraciones públicas y manteniendo sus acuerdos militares e inversiones respectivamente con Ereván. Sin embargo, todavía la Federación Rusa no emitió ningún mensaje. El vocero del presidente Vladímir Putin, Dmitry Peskov, declaró que “Rusia prefiere esperar a los resultados oficiales de las elecciones en Armenia antes de enviar felicitaciones a Pashinyan”. De esta manera, el Kremlin ya dio unos primeros indicios de su postura.
“Pashinyan realmente profundiza los lazos con la Unión Europea y está en un choque directo con Rusia”, indicó el analista político armenio Mikael Badalyan. “En relación con la reacción de Moscú, hemos visto todas las sanciones que se han impuesto y que aún no ha reconocido estas elecciones. Además, vimos que después de las elecciones, se impusieron restricciones adicionales a las importaciones armenias a Rusia”, subrayó.
“Ahora es difícil hablar sobre qué posición tomará el Kremlin, pero estoy bastante seguro de que Pashinyan ya no podrá construir una política ‘antirusa’ con dinero ruso, por las preferencias que Armenia recibe de Europa. Esto ya fue declarado oficialmente por las autoridades rusas muchas veces y, por lo tanto, hay que seguir de cerca el desarrollo de las relaciones ruso armenias”, añadió.

Asimismo, el periodista Oleg Yasinsky aseveró: “El Kremlin contaba con que la mayoría de los armenios están interesados en seguir haciendo negocios con Rusia porque le da precios para energía preferenciales y es el principal mercado para los productos armenios. Rusia contaba con el sentido común y la cordura de la población de Armenia, pero se equivocó una vez más porque la propaganda y la manipulación ahora pueden más que la cordura, como ocurrió también en Argentina con la elección de Javier Milei”.
“Rusia trata de reaccionar sin mucho éxito todavía. Seguramente subirá los precios, aplicará mayores aranceles o prohibirá importaciones de algunos productos de Armenia, pero creo que eso no será suficiente. Creo que ya es tarde para reaccionar y creo que Rusia está perdiendo su influencia en los países del Cáucaso. Ese es un problema muy grave que no está resuelto”, afirmó.
Por otro lado, el geopolítico Tigran Yeghavian manifestó que “Rusia va a reaccionar a esos resultados electorales de diferentes maneras”. “En primer caso, se puede temer una subida brutal del precio de las importaciones del gas y también mecanismos de amenazas al nivel de proceso de paz con Azerbaiyán porque a Rusia no le gusta la idea de que se le escape el control de la región y se nota que Armenia no tiene intención de romper las relaciones, pero sí de balancearlas. Se puede también notar que los rusos van a utilizar el recurso de la diáspora armenia de Rusia como un arma, o sea, con las remesas que son una fuente de ingreso muy importante para la economía armenia”, adelantó.
El interés europeo por Armenia
“El principal interés de los líderes europeos en Pashinyan está relacionado con que necesitan construir la mayor cantidad posible de países ‘antirusos’. Los países y líderes europeos no tienen interés ni preocupación por Armenia o los armenios, no hay absolutamente nada, excepto los intentos de separar a más países de Rusia y crear puntos de inquietud allí”, dijo Badalyan.
“Al mismo tiempo, todos estos procesos van francamente en contra de los intereses nacionales de Armenia y del pueblo armenio, pero los europeos, por supuesto, son lo más pragmáticos posible y no les importa lo que le pase a Armenia y al pueblo armenio”, argumentó.
En tanto, Yasinsky destacó que “a Bruselas le interesa mucho Armenia como un aliado histórico -o ex- de Rusia ya que era un aliado político, cultural, económico y espiritual también, recordando que los armenios son ortodoxos”. “Destruir esta amistad entre Rusia y Armenia es lo que aspira Bruselas en esta guerra ya casi declarada contra Rusia, así que es muy lógico que Bruselas haya hecho todo lo posible para controlar políticamente Armenia para poder rodear a Rusia por todos lados y debilitar la postura de Moscú en el Cáucaso”, indicó.
“Es el mismo interés imperial desde siempre: quitar a Rusia de sus aliados, de manera bastante maquiavélica y actuando con mucha determinación, con mucha decisión, mientras Rusia estaba pensando y demorando. La Unión Europea demuestra eficiencia en el campo internacional, lamentablemente”, agregó.

Sin embargo, Yeghavian afirmó que “es pronto para que Bruselas integre a Armenia a la Unión Europea porque todavía es irrealista totalmente por diferentes razones”. “La primera razón es de naturaleza geopolítica ya que Armenia no puede integrar la Unión Europea sola sin sus vecinos Georgia, Azerbaiyán y Turquía. O sea, sería una línea roja, un límite que los rusos nunca dejarán pasar. La segunda es que la situación del Estado de derecho y las reformas socioeconómicas de Armenia están muy lejos de alcanzar los criterios europeos. Y la tercera es que los europeos no desean que Armenia ingrese para no tener que manejar conflictos directos a su frontera, específicamente en la frontera con Irán y eso tiene un impacto muy fuerte en inestabilidad regional”, detalló.
“Es decir, es muy pronto para hablar de integración, pero lo que está muy cierto es que Pashinyan utilizó a la Unión Europea para su campaña electoral y para lograr un apoyo por parte de la Unión Europea, pero a nivel doméstico. O sea, que hubo una utilización de manera muy populista de la perspectiva europea para lograr una reelección”, cerró.
Armenia y un equilibrio geopolítico difícil de mantener
A la espera de los resultados finales que se anunciarán el 14 de junio y pese a las numerosas denuncias sobre irregularidades, presiones e implicaciones extranjeras que recibieron los observadores internacionales, se puede llegar a varias conclusiones sobre las elecciones en Armenia y su trascendencia para el futuro geopolítico del país del Cáucaso Sur.
En primer lugar, se puede destacar que la participación electoral registró un incremento histórico en comparación con los comicios anticipados de 2021: votaron 1.476.597 de personas, casi 200 mil más, elevando la participación del 49,37% al 58.97%.
Segundo, se puede señalar que de mantenerse este resultado electoral, Armenia, al igual que como ocurrió en Moldavia en 2025, continúa con su camino de acercamiento a Occidente y alejamiento de Rusia. Este trayecto encabezado por el primer ministro Nikol Pashinyan es complejo ya que puede implicar consecuencias económicas y energéticas graves para el pueblo armenio. La posible salida de Armenia de la Unión Económica Euroasiática (UEEA), liderada por Moscú, implicaría una caída drástica del volumen de las exportaciones de Ereván (estimada en unos $7.000 millones de dólares) y el encarecimiento inmediato del gas natural, del cual Ereván tiene precio preferencial.
Por último, se puede resaltar que Rusia no quiere perder su influencia en el Cáucaso Sur y, en específico, en Armenia y que la Unión Europea y Estados Unidos, definitivamente, quieren hacer pie en esta región del mundo y en este país que conecta con Medio Oriente. Pero, a diferencia de Ucrania, Armenia alberga una base militar rusa en Gyumri y depende seriamente del gas y las remesas rusas, lo que hace improbable una ruptura total de los lazos entre Ereván y Moscú.
Entonces, ¿se puede mantener el equilibrio? No se puede decir que se vislumbre una confrontación directa como en la crisis ucraniana, pero sí que se puede desencadenar una guerra económica y diplomática de otra intensidad. El escenario más realista es el de una tensión permanente, donde Ereván busque maximizar su margen de maniobra sin quemar todos los puentes con Moscú, pero este es un trabajo muy complejo de realizar por el liderazgo armenio.













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