Legisladores estadounidenses califican el bloqueo a Cuba como una "Gaza silenciosa", tras una visita a La Habana
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Cuatro miembros demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que viajaron a Cuba la semana pasada condenaron el bloqueo energético del gobierno de Trump, advirtiendo que ha convertido a la isla socialista en lo que uno de ellos describió como una "Gaza silenciosa".

Los representantes Mark Pocan (Wisconsin), Teresa Leger Fernández (Nuevo México), Maxine Dexter (Oregón) y Delia Ramírez (Illinois) pasaron cinco días en La Habana, donde se reunieron con el presidente Miguel Díaz-Canel, ministros del gobierno, profesionales de la salud, líderes empresariales y ciudadanos cubanos que sufren las devastadoras consecuencias del bloqueo.
Su viaje, y el lenguaje directo que emplearon posteriormente, contrastan con la negativa de Washington, que durante décadas ha reconocido el costo humano de su política hacia Cuba.
En enero, tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del ejército estadounidense, la administración Trump endureció las restricciones al suministro energético de Cuba y desde entonces ha amenazado con imponer aranceles a cualquier nación que se atreva a vender combustible a La Habana.
Según los legisladores visitantes, el resultado es una emergencia humanitaria: apagones que se prolongan durante más de 20 horas al día, transporte público paralizado, vuelos cancelados, un sector turístico colapsado y lugares de trabajo incapaces de mantener las luces encendidas.
“Puede que no haya atentados con bomba, pero sin duda existen condiciones que impiden a la gente llevar una vida normal”, dijo Pocan, transmitiendo una descripción que había escuchado de un cubano que conoció durante la visita. “No pueden ir a trabajar, no pueden conservar sus alimentos, no pueden acceder a suministros médicos ni vivir como antes”, añadió, resaltando que la comparación con Gaza hecha por cubanos comunes que viven bajo el bloqueo le pareció “acertada”.
Pocan también criticó al secretario de Estado Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos, que forjó su carrera política en los círculos de la ultraderecha expatriada en Miami. "Creo que Marco Rubio se lo está tomando como algo personal, no profesional", dijo Pocan, poniendo el foco en la ausencia de conversaciones diplomáticas activas entre Washington y La Habana, a pesar de que ambos gobiernos reconocen haber tenido contacto en el pasado.
Cabe destacar que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, habría actuado como intermediario extraoficial, manteniendo una reunión secreta con Rubio en febrero.
Por su parte, Dexter y Ramírez se comprometieron a impulsar enmiendas en el Congreso destinadas a mitigar el impacto del bloqueo en la salud pública y a impedir cualquier escalada unilateral adicional, incluyendo acciones militares, sin la aprobación del Congreso.
La visita de la delegación se produce en un momento en que el gobierno cubano sigue denunciando el bloqueo como un acto de castigo colectivo contra su pueblo, una caracterización que se ve corroborada por las dificultades diarias que describen los residentes.
Mientras los movimientos de solidaridad de todo el mundo renuevan sus llamamientos para poner fin al bloqueo estadounidense de una vez por todas, el testimonio de estos cuatro miembros del Congreso añade un nuevo peso, de primera mano, a esa demanda.












