Estados Unidos, Europa y la OTAN van por todo

Distintos documentos oficiales, informes y escritos periodísticos dan cuenta de la planificación de esta etapa del ataque a Rusia y de la importancia del dominio en el Cáucaso para las potencias Occidentales.

El primer ministro Nikol Pashinian junto al secretario de Estado yanqui Anthony Blinken

Por Adrián Lomlomdjian


En la situación actual, cuando la región del Cáucaso está en el foco de atención de dos centros de poder opuestos, Occidente -como lo hace en distintas situaciones y regiones del planeta- puso en marcha su poderosa maquinaria de dominación, incluidos los medios masivos de comunicación y las redes sociales, casi todas al servicio de sus intereses.


Por eso, no son pocos -o pocas- los y las comunicadores sociales que se presentan como "independientes", "reflexivos", "sensatos" u "objetivos", pero que no son más que escribas y voceros de los sectores dominantes a escala internacional.


"Periodismo independiente"


Uno de ellos es Thomas de Waal, un influyente periodista británico, autor de libros sobre Karabaj y el genocidio armenio, quien está tratando de desacreditar el lugar y el papel de Rusia -aliado de Armenia- en la solución del conflicto con Azerbaiyán y de la cuestión de Karabaj, promoviendo principalmente el proyecto de la Unión Europea. Egresado de la Universidad de Oxford, es actualmente miembro senior de Carnegie Europe, especializado en Europa del Este y la región del Cáucaso.


El 22 de septiembre de 2022, Tomás de Waal publicó un artículo titulado "Más nubes de tormenta se acumulan sobre Armenia y Azerbaiyán". En la bajada de la nota, el periodista afirma que "la acción militar de Azerbaiyán en Armenia ha dañado gravemente las posibilidades de un arreglo" y que "las negociaciones mediadas por la Unión Europea, las únicas conversaciones de paz viables, necesitan un mayor apoyo internacional". Queda más que claro lo que señalamos anteriormente: que el periodista cumple funciones de vocero y defensor de los intereses de la Unión Europea. Por eso, con total liviandad, asegura que "las negociaciones mediadas por la Unión Europea son las únicas conversaciones de paz viables", obviando no sólo la historia del conflicto, sino el rol de las naciones europeas en el mismo.


Luego de preguntase "¿Qué sucedió?", el escriba nos explica que "los combates se produjeron solo dos semanas después de una cuarta ronda de conversaciones de alto nivel mediadas por la Unión Europea en Bruselas entre los dos líderes, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinian, en las que se estaban logrando avances". Jamás explicó cuáles fueron esos avances, más allá de repetir lo que venimos escuchando de la apertura de las comunicaciones y caminos, del tratado de paz, etc.


Claro que después de tal afirmación, agregó algo de propaganda occidental, comparando el golpe recibido por Armenia con "la humillación militar de Rusia por parte de Ucrania en la provincia de Jarkov". Lamentablemente para el vocero europeísta ni Armenia fue humillada ni tampoco lo es Rusia, que ni siquiera fue doblegada por el tándem Estados Unidos-Unión Europea-OTAN, que sigue utilizando el territorio de Ucrania, financiando y abasteciendo de armas al gobierno de Zelensky, y enviando al frente a los nazis ucranianos y a decenas de miles de mercenarios para dirimir sus diferencias con Moscú.

Pashinian junto al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Nueva York

Volviendo al último ataque azerbaiyano, Tomás de Wall puntualiza que "no hubo combates en Karabaj", que todo sucedió "dentro del territorio de Armenia" y que Artsaj es "ahora una base para las fuerzas de paz rusas". Profundizando en su análisis, el periodista británico cree que "habiendo logrado la mayoría de sus objetivos -pero no todos- durante la guerra de 2020, Aliyev ahora tiene otros nuevos". Y los enumera: "El primero, es obligar a Armenia a firmar un tratado de paz en el que renuncia a sus reclamos sobre la región de Karabaj, de mayoría armenia. El segundo, una demarcación de la frontera entre Armenia y Azerbaiyán que convenga a Azerbaiyán. El tercero, es una nueva vía férrea y un enlace a través del territorio armenio hasta el enclave de Najicheván, denominado Corredor Zangezur".


No duda en expresar que este nuevo ataque "parece estar dirigido tanto contra Armenia como contra Rusia" y, luego, compartiendo quizá la creencia dominante en las estructuras europeas, nos dice que "Rusia está obligada a ayudar a Armenia, ya sea por el tratado de defensa bilateral como por la membresía conjunta en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC)", pero que no lo puede hacer "porque Rusia está prácticamente de espaldas en Ucrania".


Más allá de las muchas consideraciones que podamos hacer al artículo del periodista británico, el mismo ayuda a evidenciar que el último ataque azerbaiyano sobre territorio soberano de Armenia no fue al azar, sino que estuvo previamente acordado y planificado. Azerbaiyán sabía en qué momento golpear -gracias a los datos brindados por sus aliados Occidentales- y ahora, pues, se debe seguir con el guion previamente consensuado. Resta determinar si las autoridades armenias fueron "sorprendidas" o "forman parte del complot". En algunos años, una nueva tanda de "documentos WikiLeaks" nos ayudarán a entender mejor lo sucedido, aportándonos los materiales de archivo necesarios para corroborar fehacientemente mucho de lo que ahora simplemente "intuimos".


¿De qué se trata?


En esta gran contienda mundial, ni más ni menos, se trata de golpear a Rusia desde otro frente y, además, quitarle su rol protagónico en la región o, al menos, debilitarla. Y así golpean no sólo a Rusia, sino a Armenia -principal perjudicada- y a Irán.


Aunque para algunos todavía resulta difícil de entender, esta acción, como cada una de las que llevan adelante desde Occidente, tiene año de elaboración y preparación, etapas, retrocesos, incluso contradicciones al momento de la ejecución de tal o cual medida coyuntural, pero jamás se aparta del objetivo principal.

El 16 de septiembre de 2022, en un artículo del periodista e investigador español Juan López Páez, se hace mención al informe preparado por el think tank estadounidense RAND Corporation, titulado "Extending Russia. Competing from Advantageous Ground". El mismo está fechado en 2019 y fue elaborado para la Casa Blanca, en un intento para competir con Rusia desde un terreno ventajoso para los Estados Unidos. (https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/research_reports/RR3000/RR3063/RAND_RR3

063.pdf )

Página 96: “…armar Ucrania… atizar las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán…” para debilitar a Rusia

Según López Páez, "nada sucede por casualidad". Y puntualiza: "Comparándolo con los acontecimientos de la realidad actual, el informe de RAND Corporation parece el manual de uso diario del Gobierno de EE.UU. y la hoja de ruta militar y económica empleada en el ataque sistemático contra Rusia".


Reflexionando sobre el informe RAND, señala que, en general, "cada apartado se analiza en función de los parámetros: Beneficios, Riesgos, Probabilidad de éxito y Recomendaciones", y avanza en la explicación sintética de los distintos capítulos.


Así nos cuenta que "el Capítulo 1, Economic Measures (Medidas Económicas), presenta como tareas: 1-obstaculizar las exportaciones de petróleo; 2-reducir las exportaciones de gas natural y obstaculizar la expansión de oleoductos rusos; 3-imposición de sanciones; 4-mejorar la fuga de cerebros rusos". Casi calcado a lo que está sucediendo, con la diferencia que el texto de RAND fue escrito en 2019.


Luego profundiza en el capítulo 4, "Geopolitical Measures" (Medidas Geopolíticas), que "indica 6 posibles movimientos de EEUU: 1-proporcionar armas letales a Ucrania; 2-reiniciar el apoyo a los rebeldes sirios; 3-promover el cambio de régimen en Bielorrusia; 4-explotar las tensiones en el Cáucaso entre Armenia y Azerbaiyán; 5-desafiar la presencia de tropas rusas en Transnistria (situada en Moldavia); 6-intensificar las relaciones de OTAN con Suecia y Finlandia"... No se sorprendan queridas y queridos lectores, es tal cual lo que pasó y pasa...


Y lo mismo sucede al abordar el capítulo 8, "Land and Multidomain Measures" (Medidas Terrestres y Multidominio), donde se señala como objetivos: "1-aumentar el número de fuerzas terrestres de Estados Unidos y la OTAN en Europa; 2-aumentar los ejercicios militares de la OTAN en Europa; 3-retirarse del Tratado INF (Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio)". Además, "se recomienda: -presionar sobre las reclamaciones de Rusia en el Ártico; -monitorear los intentos de Rusia de expandir su influencia en Asia".


Si a este trabajo realizado por López Páez agregamos que en una reciente audiencia de uno de los Comités de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos se presentó un informe revelando que 14 de los 15 think tanks -entre ellos RAND- que influyen en la política exterior que lleva adelante el gobierno norteamericano están financiados por la industria armamentista.


Como primera conclusión de este escrito, podemos casi aseverar que muy poco de lo que está sucediendo en Armenia y la región es fruto de la acción espontánea del pueblo organizado, de las fuerzas políticas decididas a cambiar lo malo, para solucionar cuestiones conflictivas recientes o que vienen de décadas atrás. Nada que ver, o muy poco, con todo eso.


Pero los acontecimientos que se suceden tienen que ver, en gran parte -por no decir, todos- con los objetivos de quienes enarbolan proyectos de ocupación y dominación regional, como son los proyectos panturquista, sionista e imperialista, este último liderado por los Estados Unidos, pero que cuenta con la inestimable colaboración de la Unión Europea (convertida en el "patio lateral" de los yanquis) y la OTAN.


Por eso, a la hora de reflexionar, escribir, opinar y fijar una posición sobre el momento actual que se vive en Armenia y en las regiones cercanas, debemos tener en cuenta, al menos, lo descripto en esta nota. Insistir en que Rusia dejó sola a Armenia y entonces Ereván debe salir a buscar ayuda en Occidente significa, sencillamente, ser portador y vocero de una idea por demás perjudicial para la existencia misma de Armenia, Artsaj y quienes las habitan.


El actual gobierno de Pashinian avanza por el camino no deseado y contrario a lo que necesitamos para garantizar la seguridad del Estado armenio y de los pueblos de Armenia y Artsaj. Y, lamentablemente, lo acompañan ciertas fuerzas políticas nacionales y algunos sectores en la diáspora, principalmente las poderosas colectividades de Estados Unidos y Europa, que creen que Armenia es Europa u Occidente y que los intereses de la armenidad, aquellos que hacen a su supervivencia y desarrollo identitario, tienen algo que ver con norteamericanos y europeos. No podemos hablar de traición, pero la insistencia de seguir por ese sendero, hace que las dudas sean cada vez mayores.

Hace una semana, en Nueva York, el primer ministro armenio Nikol Pashinian, junto al canciller y al secretario del Consejo de Seguridad de Armenia, reunidos con una delegación de la OTAN encabezada por su secretario general Jens Stoltenberg

La permanente campaña anti-rusa fogoneada desde los sectores cercanos al gobierno armenio y los medios oficialistas; la visita a Ereván del director de la CIA y de la presidenta del Congreso norteamericano; los permanentes viajes a Bruselas y los encuentros con los funcionarios de la Unión Europea y con autoridades de los distintos países del "viejo continente"; la reunión de Pashinian con el secretario general de la OTAN (que está en guerra con el principal aliado de Armenia); la falta de contactos militares reales y estrechos con el gobierno de Irán, país fronterizo con Armenia y también perjudicado por la idea del "Corredor Zanguezur"; el coqueteo permanente con Turquía y la insistencia en la firma del tratado de paz con Azerbaiyán; la renuncia pública a la defensa de Artsaj y la reapertura de la Embajada en Israel (a pesar de ser el principal proveedor de armas de Bakú), son solo algunos de los "motivos" que nos brinda a diario el gobierno armenio para dudar de su accionar.


Rusia no dejó de defender a Armenia. Rusia está en Armenia y en Artsaj. Y gracias a ello, y al heroico ejército armenio, seguimos teniendo Estado nacional, República de Armenia y República de Artsaj.

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