La exhibición pública de la vergüenza colectiva

En la Galería Nacional fue inaugurada la exhibición de la estatua al trabajador, demolida tras la restauración capitalista en Armenia.

Por Adrián Lomlomdjian


¡Vergüenza! (en armenio, ¡Amot!)


¿Qué otra cosa se puede sentir ante la actitud impudorosa de quienes deciden exhibir públicamente -y no como muestra de arrepentimiento- testimonios de un accionar desaforado, que los sigue conduciendo a la autodestrucción?


Porque si hubiese al menos un mínimo de actitud reflexiva y autocrítica, esas partes no deberían estar exhibiéndose en el museo, sino formando parte de una nueva pieza escultórica similar, emplazada en alguna de las plazas de la capital Ereván.


Pero vayamos a la noticia.


El pasado 1 de junio, en la Galería Nacional de Armenia, fue inaugurada la exposición "La estatua del trabajador: Post Scriptum", donde se exhiben la cabeza y una de las manos recuperadas del monumento, además de fotos, archivos oficiales y otros materiales que dan testimonio del significado que tuvo para los ciudadanos del país esta creación artística.


El monumento, denominado oficialmente por el Gobierno de la Armenia Soviética "Gloria al trabajo", pero conocido popularmente como la "Estatua del Trabajador", fue inaugurado en 1982 en el distrito capitalino de Shengavit, y desmontado una noche hace 25 años en la Tercera República de Armenia, la "libre" e "independiente". La obra, de 11 metros de altura, consistía en la figura de un trabajador armenio que caminaba hacia la Armenia Occidental.

La estatua, que describía y perpetuaba el homenaje al trabajador armenio, contenía soluciones volumétricas y artísticas únicas, según los especialistas.


Creada y construída por el escultor Ara Harutiunian, Artista del Pueblo de Armenia Soviética y Trabajador Emérito del Arte, la desaparición de esta imponente obra dedicada a los millones que lograron con su esfuerzo transformar una aldea en una república poderosa y en constante desarrollo, fue el pre-anuncio de lo que sucedería a lo largo de estas tres décadas con la propia Armenia...

Si bien "oficialmente" se dijo que "el retiro de la escultura estuvo relacionado a lo endeble de la estabilidad del monumento y al peligro de que pudiera caerse y causar daño a los transeúntes", quedó evidente para toda la sociedad que se trató de una decisión política tomada por el nuevo gobierno, para quien "la estatua no se correspondía ideológicamente con la nueva realidad del país". Cada quien, entienda esta frase según su percepción.


Lo que sí debe quedar en claro es que la estatua no corría ningún peligro de derrumbe, ya que estaba sujeta a rieles subterráneos, capaces de resistir fuertes vientos e incuso, movimientos sísmicos.


Los trabajos para desmantelar la estatura "Gloria al Trabajo", que estaba incluida en la lista de monumentos protegidos por el Estado, comenzaron en medio del silencio y las sombras de una noche del año 1997, tratando los autores "de la hazaña" de pasar desapercibidos. El autor se enteró por la mañana, pero no logró detener el proceso.


No fueron pocos quienes salieron en búsqueda de la estatua, pero por años se les hizo imposible hallarla. Incluso hubo denuncias de que algunas de sus partes fueron vendidas como chatarra, pero todo se mantenía en silencio o trataban desde el poder de que no tomara estado público.


El sitio web vnews.am escribió que cuando "Ara Harutiunian se enteró de manera sorpresiva y repentina del desmantelamiento y destrucción de la estatua, lo que impactó severamente en su salud". Finalmente, Harutiunian falleció el 28 de febrero de 1999, desilusionado por el inesperado golpe recibido de parte de sus propios connacionales.


Cuenta el sitio Hetq, que "en 2004, 7 años después de la destrucción de la "Estatua del trabajador" y su desaparición, Talin Grigorian y un amigo comenzaron a buscarla. Tiempo después, la estatua desmembrada fue encontrada en las instalaciones de una de las fábricas abandonadas de Shengavit. Pero luego, bajo circunstancias desconocidas, las partes de la estatua fueron trasladadas a un área privada. La cabeza, brazos, puños, piernas, zapatos y la parte de la cintura fueron separados".

La muestra permanecerá abierta al público durante dos meses. Quizá ayude a que algunos cientos o miles recuperen la memoria y se den cuenta que lo que se destruyó en realidad no fue "la estatua del trabajador erguido y orgulloso que fue protagonista del renacimiento de Armenia". La que está así en el piso -como el trabajador en la foto-, es la mismísima Armenia, que lucha a brazo partido y se mantiene con vida, a pesar de todo y de todos.


No la dejemos morir.


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