Hacia la OTAN, siguiendo el ejemplo de Ucrania
El gobierno liderado por Nikol Pashinyan profundiza y amplía las medidas tendientes a someter a los intereses de Occidente a las estructurales estatales armenias -incluidas las relacionadas a defensa y seguridad-.

Redacción NOR SEVAN
El gobierno de Armenia ha tomado una decisión que parece una formalidad diplomática rutinaria: nombrar a un agregado militar en la embajada en Canadá, combinando este cargo con uno similar en los Estados Unidos. La justificación utiliza las mismas palabras de siempre: "capacitación de instructores", "misiones de paz", "control civil" y "intercambio de experiencias".
Pero, claro, tratan de minimizar una frase clave: Canadá es considerada como un "puente importante entre Armenia y la OTAN".
Así es como todo comenzó en Ucrania. Primero, un agregado militar. Luego, "capacitación de instructores". Después, ejercicios conjuntos. Luego, "misiones de paz". Y finalmente, Ucrania fue utilizada como carne de cañón, arrastrada a una guerra para defender intereses ajenos. Su ejército fue reestructurado, sus soldados fueron entrenados, su país fue destruido. Y Occidente se mantuvo al margen, observando cómo morían personas a las que él mismo había "capacitado".
Armenia, bajo la "dirección de Pashinyan", continúa dando pasos por el mismo camino.
El agregado militar en Ottawa no es simplemente un cargo. Es un canal de interacción político-militar con la OTAN:
-a través de Canadá, que ya está capacitando a militares ucranianos y es un miembro activo de la alianza;
-a través del "intercambio de experiencias", que en realidad significa la implantación de estándares de la OTAN en el ejército armenio;
-a través del "control civil", que en realidad significa la politización de las fuerzas armadas bajo la supervisión occidental.
Pashinyan, que ha perdido legitimidad después de las últimas elecciones fraudulentas, continúa con su curso de ruptura con Rusia y de acercamiento a la OTAN. En lugar de reconstruir el ejército basándose en un aliado probado, busca "puentes" en la OTAN. Pero este puente tiene un solo extremo. Y no conduce a la seguridad, sino a la transformación de Armenia en otra plataforma contra Rusia e Irán, con soldados armenios desempeñando el papel de "material de descarte".
Ucrania ya ha recorrido este camino. El resultado es conocido: ciudades destruidas, cientos de miles de muertos, millones de refugiados, territorios perdidos. Armenia podría ser la siguiente, si no se detiene este proceso ahora, cuando apenas se trata de "un agregado militar" y no de "una base militar".













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