Human Rights Watch confirmó que Azerbaiyán utilizó bombas de racimo en Karabaj

La organización no gubernamental de derechos humanos visitó Artsaj, donde verificó que las fuerzas azeríes bombardearon con municiones prohibidas. El gobierno de Aliyev no permitió que accedan a Azerbaiyán.

La noche del 3 de octubre, una tienda se quemó en Stepanakert tras las bombardeos.

Redacción NOR SEVAN


La organización no gubernamental dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos Human Rights Watch expresó hoy que Azerbaiyán utilizó en reiteradas ocasiones municiones de racimo ampliamente prohibidas en áreas residenciales de Nagorno-Karabaj. Durante una investigación in situ, documentó cuatro incidentes en los que Azerbaiyán utilizó bombas de racimo.


En el conflicto de Karabaj, Human Rights Watch investigó si todas las partes del conflicto se adhieren al derecho internacional humanitario, que exige que las fuerzas armadas distingan en todo momento entre combatientes y civiles, y entre objetos militares y objetos civiles. Además, solicitó en repetidas ocasiones al gobierno de Aliyev acceso para realizar investigaciones in situ, pero aún no pudieron entrar a Azerbaiyán.


Los enfrentamientos entre Azerbaiyán y Armenia se intensificaron drásticamente tras los ataques azeríes del pasado 27 de septiembre. Dos ceses al fuego humanitarios negociados con el Grupo de Minsk no lograron detener los combates. "Según las autoridades de todas las partes, decenas de civiles han resultado muertos o heridos en ataques en Armenia, Nagorno-Karabaj y Azerbaiyán", informaron desde Human Rights Watch.


"El uso continuo de municiones en racimo, particularmente en áreas pobladas, muestra un desprecio flagrante por la seguridad de los civiles", dijo Stephen Goose, director de la división de armas de Human Rights Watch y presidente de la Coalición contra las Municiones en Racimo. "Las municiones de racimo nunca deben ser utilizadas por nadie bajo ninguna circunstancia y, mucho menos en las ciudades, debido al daño previsible e inaceptable a los civiles".


"El uso repetido de municiones en racimo por parte de Azerbaiyán debería cesar de inmediato, ya que su uso continuo aumentará el peligro para los civiles en los próximos años", dijo Goose.

La organización internacional examinó los restos de los cohetes, los impactos y los restos de las submuniciones que explotaron, así como las submuniciones fallidas que no funcionaron en varios lugares de Stepanakert. También examinó fotografías tomadas en la ciudad de Hadrut de un cohete, impactos y restos de submuniciones que explotaron y una submunición defectuosa que no explotó. Además, habló con seis personas que presenciaron los ataques.


Residentes de la capital de Artsaj expresaron que los ataques con municiones en racimo comenzaron la mañana del 27 de septiembre en una zona residencial a no más de doscientos metros de la oficina del Comité Internacional de la Cruz Roja.


Áreas donde trabajó Human Rights Watch

Una mujer de 69 años que se encontraba en su apartamento en el cuarto piso de un edificio al lado de donde Human Rights Watch observó decenas de impactos distintivos de las submuniciones M095 dijo que el edificio comenzó a temblar alrededor de las 7.15 de la mañana: "Los niños empezaron a gritar y todo el mundo entró en pánico cuando las bombas empezaron a caer. Abrimos las ventanillas y vimos que los coches se estaban quemando. Vimos que tenían cositas rosadas que las hacían arder, así que corrimos al sótano".


Además, comentó que varias submuniciones no explotaron y que la gente del vecindario las cubrió con arena del parque infantil hasta que los socorristas llegaron al día siguiente para asegurarlas y retirarlas: "El vidrio roto por las explosiones hirió a varias personas en el vecindario". Otro residente dijo a la organización de derechos humanos que decenas de vehículos resultaron dañados.


El 12 de octubre, la ONG visitó el sitio y, además de los impactos distintivos de las submuniciones, observó varios vehículos dañados y quemados y numerosas ventanas rotas de departamentos y de una tienda. Sin embargo, se desconoce el daño exacto al área causado por las submuniciones, porque se llevó a cabo otro ataque posterior con una munición diferente en aproximadamente el mismo lugar.


Al menos otro cohete de munición en racimo LAR-160 fue disparado aproximadamente en la misma área a varios cientos de metros de distancia. Human Rights Watch observó los restos de un cohete LAR-160, decenas de los impactos distintivos de las submuniciones M095, los restos de las cintas de estabilización de color rosa y fragmentos de submuniciones. Numerosos edificios, negocios privados y mercados sufrieron diversos grados de daño por el ataque.


Por otro lado, dialogaron con un trabajador de un grupo no gubernamental que observó un incendio en una tienda luego de un ataque en este vecindario cuando visitó el sitio aproximadamente a las 11.20 del 3 de octubre. También, revisaron una fotografía tomada por este testigo que fue capturada ese mismo día.


Un video subido el 4 de octubre al canal "Public of Artsakh" de Telegram, capturó otro ataque con cohetes con municiones en racimo en la calle Hakob Hakobian en Stepanakert. Human Rights Watch habló con dos personas que presenciaron el ataque. Una residente de 55 años dijo que estaba en su apartamento del cuarto piso durante el ataque y que algunas de las explosiones ocurrieron en el techo y rompieron las tuberías de agua en la parte superior del edificio, lo que provocó que el agua corriera desde los pisos superiores. "Como consecuencia, se cortó el suministro de agua al edificio".


Los servicios de rescate pudieron retirar las submuniciones de la parte superior del edificio después de varios días y se restableció el acceso al agua, pero no hubo electricidad en el edificio desde el ataque. Una persona familiarizada con la red eléctrica informó que estaban trabajando para restaurar la electricidad en el área, pero que por el momento solo podían proporcionar electricidad a los sótanos y refugios.


Human Rights Watch no pudo identificar ningún equipo militar o bases en los tres barrios donde ocurrieron los ataques. Incluso si hubiera habido, dados los efectos indiscriminados de las municiones de racimo, su uso en un entorno civil residencial no está permitido por las leyes de la guerra.


Por otro lado, la ONG examinó 35 fotografías y un video compartido de Hadrut donde se pudo ver un cohete LAR-160 y su espoleta, impactos y restos de submuniciones M095 que explotaron y submuniciones defectuosas que no explotaron en una casa y sus alrededores. Según los metadatos de los medios, fueron registrados el 3 de octubre. Se pudieron verificar la ubicación del video y las fotografías tomadas en la localidad de Hadrut. El 4 de octubre, el servicio armenio de Radio Free Europe / Radio Liberty subió un video a YouTube que mostraba la misma casa y los restos.



Las municiones en racimo fueron prohibidas debido a su efecto indiscriminado generalizado y al peligro duradero para los civiles. Estas, generalmente explotan en el aire y envían docenas, incluso cientos, de pequeñas bombas sobre un área del tamaño de una cancha de fútbol. Las submuniciones de racimo a menudo no explotan en el impacto inicial, dejando restos que actúan como minas terrestres.


La Convención de 2008 sobre Municiones en Racimo prohíbe de manera integral las municiones en racimo y requiere su limpieza y asistencia a las víctimas. Armenia y Azerbaiyán no se encuentran entre los 110 estados partes del tratado. "Ambos dicen que no pueden adherirse al tratado hasta que se resuelva la disputa sobre Nagorno-Karabaj, pero deben tomar las medidas necesarias para unirse a la Convención sobre Municiones en Racimo sin demora", dijeron desde Human Rights Watch.


La organización internacional identificó los restos de bombas de racimo de la serie LAR-160 producidos por Israel y submuniciones de doble propósito M095 sin detonar en Stepanakert y Hadrut. Cada cohete lleva 104 submuniciones y cada submunición está equipada con un mecanismo de autodestrucción. Azerbaiyán recibió estos cohetes y lanzadores de superficie a superficie de Israel entre 2008-2009. Además, confirmaron que Armenia y Artsaj no almacenan municiones en racimo, pero poseen lanzacohetes de varios cañones capaces de transportar estas armas.


Human Rights Watch identificó varias submuniciones de doble propósito M095 de producción israelí y observó cientos de los impactos distintivos de estas. Además, encontró restos de un cohete LAR-160 a diez metros de un edificio y observó impactos en su techo. Por último, contó más de cien impactos individuales en la calle Hakobian y en las adyacencias.


Fuente: Human Rights Watch

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