¡Vergüenza! La "justicia" de Pashinian lleva a juicio a Karekín II, Katolicós de todos los armenios
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Lo hace en una causa inventada y violando la Constitución. Acusan al líder de la Iglesia Apostólica Armenia (IAA) de obstruir una decisión judicial en laque un juez se atribuyó el derecho (inexistente) de nombrar a un líder diocesano de la IAA, que había sido removido de su cargo y excomulgado por el Consejo Espiritual Supremo, órgano conformado por religiosos y laicos, que rige los destinos de la IAA.

Por Adrián Lomlomdjian
A principios de la última semana, los medios de comunicación de Armenia informaban que "en el caso en el que se involucra a seis obispos y al Katolicós, la acusación fue confirmada y enviada al tribunal, fijando el viernes 7 de agosto como fecha para la primera audiencia judicial".
Recordemos que el máximo líder de la Iglesia Apostólica Armenia y otros seis altos dignatarios están acusados de obstruir la ejecución de una orden judicial que exige el restablecimiento de Arman Saroyan en su cargo de Primado de la Diócesis Masisots, de la que había sido removido por decisión del Consejo Espiritual Supremo, órgano máximo de autoridad de la Santa Sede de Echmiadzín.
En concreto, para gran alegría y satisfacción del fascismo gobernante en Azerbaiyán y Turquía, de su proyecto panturquista, y de quienes manejan los hilos que mueven a Pashinian y su banda, el gobierno armenio -a través del sistema impuesto de "justicia a la carta"- inició un proceso penal contra el máximo líder de la Iglesia Apostólica Armenia.
El poder judicial de la República de Armenia, que responde directamente a la voluntad, los caprichos y el proyecto político unipersonal del primer ministro Nikol Pashinian, avanza en este proceso penal contra Su Santidad Karekín II, Katolicós de Todos los Armenios, y otros seis obispos, en un “caso” incomprensible e inconcebible en sí mismo, ya que, en esencia, se está llevando a cabo una injerencia flagrante y vergonzosa en la autonomía interna de la Iglesia Apostólica Armenia, en las relaciones y normas intraeclesiásticas establecidas durante siglos.
Esta sola acusación da vergüenza ajena y salpica con tintes de deshonra -además de convertirse en un estigma difícil de borrar-, no solo para quienes iniciaron dicho proceso atreviéndose a golpear de manera sistemática y casi que a diario a uno de los pilares de la identidad nacional, sino también para toda la armenidad, como sociedad, como Estado, como diáspora y como el primer país en declarar el cristianismo como religión oficial.
En la "Armenia Real" del traidor Nikol Pashinian un tribunal secular decidió que puede “designar a un líder diocesano mediante sentencia judicial”, pasando por alto y contradiciendo las decisiones y resoluciones del Consejo Espiritual Supremo. Pero eso no fue suficiente. La acusación en concreto con el Katolicós -como Presidente del Consejo Espiritual Supremo-, es porque luego de la "sentencia judicial" el Consejo ratificó su decisión de remover al hasta entonces líder diocesano, supuestamente obstaculizando así la ejecución de la sentencia del Tribunal de Jurisdicción General de la Región de Armavir (Juez Edgar Hovhannisian), quien se atribuyó el poder de designar a una autoridad religiosa.
“En un Estado que, por legislación nacional e internacional, está obligado a no inmiscuirse en los asuntos internos de la Iglesia Apostólica Armenia, el gobierno le otorga al Patriarca Armenio la condición de acusado por desempeñar su función eclesiástica”, subraya el abogado Ara Zohrabian. Vergonzoso por donde se lo mire.
Queda claro que más allá de los argumentos esgrimidos públicamente por el primer ministro Pashinian y su banda -que intentan demostrar que su único problema es la persona de Karekín II-, el objetivo principal del régimen pro-occidental y panturquista de Pashinian es la propia Iglesia Apostólica Armenia, como una estructura nacional, espiritual y mundial con gran autoridad entre los armenios, una institución fundamental que hace a la identidad y a la unión nacional. Sus decisiones y acciones al respecto, planificadas y coordinadas desde la maquinaria estatal armenia, son para desprestigiar, desmantelar y destruir la Iglesia Apostólica Armenia.
Esta afirmación se sustenta en varias decisiones adoptadas por este mismo gobierno entreguista y traidor durante los últimos años. Una simple lista nos recuerda lo siguiente: cancelación de los pasaportes diplomáticos para los obispos (2018), terminación de la protección policial estatal que acompañaba al Katolicós de todos los armenios (2020), eliminación de la asignatura "Historia de la Iglesia Armenia" de la currícula escolar (2020), cancelación del servicio espiritual de la Iglesia Apostólica Armenia en instituciones penitenciarias (2024), restricciones significativas a la presencia institucional de la iglesia en las fuerzas armadas y la eliminación de la capellanía de la Iglesia Apostólica Armenia en el ejército (2024-2025), intentos de censurar las liturgias y de modificar sus textos (2025-2026), lanzamiento de iniciativas políticas públicas para reemplazar al Katolicós de todos los armenios y terminar con sus poderes (2025-2026), procesamientos penales de varios obispos y arzobispos y del Katolicós de todos los armenios (2024, 2025, 2026).
Y en este listado no incluimos ninguna de las declaraciones falsas, difamatorias e insultantes que el propio Nikol Pashinian hizo contra Su Santidad y otros sacerdotes, ni del arresto, la acusación y la represión de numerosos religiosos de la Iglesia Apostólica Armenia. Tampoco estamos hablando de otras manifestaciones inaceptables contra la Iglesia llevadas adelante por otros funcionarios del actual régimen que gobierno Armenia.
Como lo adelantamos en varias oportunidades antes de las últimas elecciones del 7 de junio, el triunfo electoral de Pashinian significaría una vuelta de tuerca a su plan antinacional y de entrega, incluida una segunda etapa -más agresiva- en su avanzada contra la Iglesia Armenia.
Y no nos equivocamos.
Desde el inicio de la campaña, durante y después de las elecciones, el régimen de Pashinian agredió, persiguió, reprimió y encarceló a cientos de militantes y dirigentes de la oposición política y social del país, intentando sembrar terror en la sociedad, tal cual lo hicieron las dictaduras militares en los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, y como lo siguen haciendo en la actualidad los gobiernos que llegan al poder a través de "elecciones" (muchas de ellas fraudulentas) y aplican los programas elaborados por el "poder real", que tiene sus caras visibles en el pedófilo presidente de Estados Unidos, el genocida líder del Estado israelí y en los fascistas europeos que se pasean por el mundo dando cátedras de democracia, derechos humanos, libertad de expresión, etc.
Recordemos que a la fecha, en Armenia, siguen detenidos en calidad de presos políticos del régimen panturquista de Nikol Pashinian, entre más de un centenar de dirigentes y militantes políticos y sociales, el Intendente de Leninakán (Guiumrí), Vardán Jukasian; el presidente del Partido Armenia Próspera, Gaguik Tsarukian; el presidente del Partido Armenia Fuerte, Samvel Karapetian; el presidente del Partido Madre Armenia, Antranik Tevanian; el vicepresidente el Partio Republicano, Armén Ashotian; el presiente del Movimiento HayaKvé, Avedik Chalabian; el presiente del Partido Patria, profesor Jachik Galstian; la diputada opositora Areknaz Manukian; los diputados electos Alik Alexanian, Davit Ghazinian y Artur Sarkisian; y el abogado Libarid Drmeyan.
Otro muestra más de "lo que se viene" en la "Armenia Real" del traidor Nikol Pashinian es el hecho de que por primera vez en la historia de la República de Armenia, el Katolicós de Todos los Armenios no participó en la sesión inaugural del parlamento recién conformado. Es cierto que no existe tal requisito específico en la Constitución, que sí establece que el Katolicós y el Presidente pueden participar en la sesión. El presidente estuvo, pero Karekín II no. Y los diputados opositores de los bloques del Frente Armenia Fuerte y de la Alianza Armenia se negaron a prestar juramento sin la presencia del líder de la Iglesia Apostólica Armenia.
Si bien las que rigen el día a día son las leyes escritas, también existen leyes no escritas que tienen que ver con una cultura y tradición política consolidadas. Es evidente que esto último -como las leyes vigentes- son simples "palabras vacías" para Nikol Pashinian y el Partido Acuerdo Cívico que él lidera, que desde hace años vienen demostrando que "no existen límites ni líneas rojas" si se trata de complacer a occidentalistas, panturquistas y sionistas.
Denunciar a diario al régimen de Pashinian, condenar sus acciones hacia el interior de la sociedad armenia y su proyecto político de entrega, aunar esfuerzos en las tareas tendientes a mantener los valores y tradiciones culturales que hacen a la identidad armenia, recomponer y fortalecer el puente Armenia-Diáspora dinamitado durante los últimos ocho años, proteger nuestra unidad en torno a la Iglesia Apostólica Armenia y defenderla de los ataques del panturquismo, son algunas de las tareas que debemos asumir como inmediatas antes de que Pashinian y sus nuevos socios y amigos (Estados Unidos, Gran Bretaña, Unión Europea, OTAN) conviertan la República de Armenia en una provincia más de Turquía.



















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