Los ataques de Estados Unidos e Israel dejan al descubierto los ridículos argumentos del gobierno de Pashinian
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Ni las bases norteamericanas, ni las millonarias inversiones ni las "garantías de seguridad" occidentales lograron proteger a Emiratos Árabes, Kuwait, Arabia Saudita, Irak, Omán, Jordania y Líbano.

Adrián Lomlomdjian
La agresión imperialista-sionista sobre Irán y la decisión legítima del pueblo y gobierno iraní de defenderse, crearon una situación por demás tensa, no sólo en la región, sino en el planeta, que se encuentra casi al límite de las posibilidades de reencontrarse con la paz, la convivencia pacífica entre los pueblos y un futuro de bienestar y desarrollo para toda la humanidad.
Destrucción, muerte, saqueo de las riquezas naturales de los países, proclamas que prometen llevar ese mismo escenario a cada rincón donde haya alguien que no desee someterse a la prepotencia imperial ni a la opresión y explotación capitalista, son algunas de las situaciones que se van transformando en "cotidianas", "naturales" e "inevitables", según el sentido común dominante -impuesto por el poder político, económico y militar reinante-, aunque no lo sean.
En el caso particular de Armenia, la guerra desatada a partir de la soberbia y prepotencia de yanquis y sionistas, puso en una situación más que incómoda al dictador que ejerce el cargo de primer ministro, ya que a poco más de dos meses para las elecciones generales, muchas de sus "verdades incuestionables" caen cual castillo de naipes.
Mientras el país vecino, hermano y socio de Armenia (incluso, en los peores momentos para el Estado y el pueblo) -Irán- era atacado de manera criminal por dos de las cinco principales maquinarias militares del planeta -Estados Unidos e Israel-, Pashinian, de visita oficial en Georgia, se presentaba en un pub de la capital Tiflis y tocaba la batería acompañando a una cantante georgiana. Luego, no conforme con esa exhibición pública de desinterés y falta de seriedad frente al grave momento internacional, difundía en vivo por las redes sociales imágenes suyas con el presidente parlamentario Alén Simonian, ambos comiendo y opinando sobre gastronomía...
Claro que estas situaciones -ni la interna ni la regional e internacional- no pasan desapercibidas para la gran mayoría de la sociedad armenia, que con el paso de las semanas se va mostrando cada vez más decidida y enfrentada al gobierno de la entrega y la sumisión, liderado por Nikol Pashinian.
Si bien el primer ministro logró traer al país a un ejército de "cyberagentes occidentales", argumentando que Rusia estaba llevando una "guerra híbrida" contra él para que no fuera reelecto, las cosas no van como lo planeado. Queda claro, que quienes se entrometen en la vida interna del país y avasallan los derechos del pueblo y la soberanía del país, no son los rusos, sino Occidente, a través de las distintas estructuras que llegan desde Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Europea, la OTAN y, ahora, también desde Turquía, que nuevamente está cumpliendo con su rol de representante y defensora de los intereses occidentales en la región.
Pero volvamos al tema principal y a cómo los ataques contra Irán y la respuesta defensiva iraní pusieron al descubierto varias mentiras, que Pashinian y su séquito presentan como "sólidos argumentos" a la hora de justificar su viraje hacia Occidente.
¿De qué argumentos estamos hablando?
Desde el gobierno de Nikol Pashinian vienen repitiendo una y otra vez que:
-Armenia está y estará a salvo porque Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Europea y la OTAN garantizan su seguridad;
-Armenia está y estará a salvo porque establece y desarrolla vínculos económicos y una interdependencia con Azerbaiyán y Turquía;
-Armenia está y estará a salvo porque habrá una lluvia de inversiones en su territorio, incluyendo el proyecto TRIPP (Ruta Trump) y la alianza estratégica con la Unión Europea.
Veamos si es así.
Respecto a los vínculos económicos y la interdependencia con Occidente, en esa situación se encuentran Irán, Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania, Omán, Irak, Líbano y otros países. Entre ellos, y entre ellos y los distintos países occidentales, existe una interdependencia económica y una cooperación de billones de dólares. Sin embargo, estos vínculos económicos, junto a las refinerías de petróleo y gas, están siendo destruidos por todas partes. Entonces surge la pregunta: ¿Ha protegido la interdependencia a estos países?
Si hablamos de inversiones, en Medio Oriente, el volumen total de inversiones en 2024 se estima en 1,2 billones de dólares, una cantidad que supera los "ceros" que uno puede llegar a imaginar... Y entonces aquí también surge la pregunta: ¿Estas billonarias inversiones lograron proteger a los países de los ataques con drones y misiles? En absoluto, no lograron protegerlos, y mucho menos, proteger las inversiones.
Otro de los "caballitos de batalla" de Pashinian y los suyo es que Francia, Europa y Estados Unidos, entre algunos más, garantizarían nuestra seguridad. Pero, ¿pudo Estados Unidos garantizar la seguridad de sus aliados regionales como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Qatar, Kuwait, Jordania y otros? Y más. ¿Llegaron a la región Francia, Gran Bretaña, Alemania, Australia, Japón, Canadá y otros aliados de Estados Unidos en la OTAN, para ayudarla en su guerra contra Irán? No sólo no llegaron, sino que, por ejemplo, Francia declaró que no era parte de esta guerra; el representante europeo dijo que no era una guerra de Europa; España mandó a sacar el armamento de la OTAN de su territorio, e incluso Gran Bretaña, el aliado más cercano de los yanquis, no se les unió -aún-en esta guerra.
Por lo tanto, los argumentos esgrimidos por el primer ministro armenio para justificar su "cruzada anti-rusa" y "la avanzada occidental sobre Armenia", no son más que "espejitos de colores" o "caramelitos", que sirven para endulzar momentáneamente ese permanente trago amargo al que Pashinian condenó al pueblo armenio.
La traición tiene su recompensa, de eso no caben dudas. Está la recompensa que agiganta cuentas bancarias y permite creer estar viviendo una vida de ensueños. Pero también está la recompensa popular, de los propios, esa que no olvida ni perdona, y te "acompaña" todos los días para recordarte el daño, el dolor y la tragedia causadas.













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