Nikol Pashinian "perdió el control"
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El primer ministro "salió de campaña" por el subte de Ereván y mantuvo una tensa discusión con una joven madre de Artsaj, que fue viralizada en las redes sociales, provocando el inmediato rechazo de gran parte de la sociedad.

Redacción NOR SEVAN
La semana pasada, durante una discusión en el metro de Ereván, Pashinian le dijo a una mujer de Karabaj, quien se encontraba acompañada de su pequeño hijo, que ella y sus compatriotas se escaparon de Karabaj, y le reprochó no quedarse a vivir en su tierra natal. La joven madre era hija de un héroe de Artsaj, Meruyán Mosiyan, quien murió combatiendo en los años noventa.
Las imágenes del escandaloso incidente se difundieron rápidamente en los medios de comunicación y las redes sociales, causando indignación en la mayoría de los ciudadanos.
Ante el malestar general, horas más tarde, el primer ministro se disculpó públicamente con la mujer y su hijo, pero ya era tarde, la mayoría de la población continuó condenando el accionar del primer ministro.
El ministro de Estado de la ex República de Artsaj, Nshdeh Iskandarian, criticó el comportamiento del primer ministro armenio Nikol Pashinian. “Esta es la verdadera cara del gobierno armenio. Primero insulta a la gente, luego intenta maniobrar y afirman que ellos no dijeron tal cosa y, finalmente, expresan que fue una equivocación y piden disculpas. Pero debemos tener en claro que no son errores, sino un modelo de comportamiento”, enfatizó Iskandarian, para quien el principal problema no son los dichos de las autoridades, sino lo que hacen.
“Como resultado de la práctica política del gobierno de Armenia, el pueblo de Karabaj quedó indefenso, viviendo en condiciones sociales difíciles y se vio obligado a emigra para salvar su vida. Y el primer ministro Pashinian acusó a una joven madre y a su pequeño hijo de huir de Artsaj. Esto no fue un incidente aislado, es un sistema. Y este sistema debe cambiarse”, insistió Iskandarian.
Las declaraciones insultantes del líder del país son incompatibles con los principios de unidad nacional que él mismo pregona, dice el comunicado oficial emitido por las y los diputados de Karabaj, quienes mantienen su funcionamiento en Armenia, a pesar de la persecución y las agresiones sistemáticas -verbales y muchas veces físicas- a las que están sometidos casi que a diario por parte del régimen de Pashinian.
“Miles de personas perdieron su tierra natal y fueron desalojadas en condiciones de amenaza existencial. La especulación política a costa de su dignidad es inaceptable”, puntualizan los parlamentarios de Artsaj, para quienes tampoco el derecho del pueblo de Nagorno Karabaj a regresar no puede calificarse de irrealista, como lo hace el propio Pashinian. “Es un derecho inalienable que no puede ser abolido por la declaración o conveniencia política de nadie”, enfatizaron los diputados de Artsaj.
Este reciente incidente en el Metro de Ereván entre el primer ministro Nikol Pashinian y una joven madre karabajtsí, que viajaba junto a su pequeño hijo, demuestra de manera clara el estado actual en el que se encuentra el gobierno de Armenia, a dos meses de las elecciones generales en las que debe ganar “si o sí”, para poder cumplir con sus padrinos externos y su plan de entrega y sumisión.
Agonía, miedo, histeria, pánico e impotencia fue lo que expresó Pashinian durante la discusión que mantuvo con la joven mujer –hija de un Héroe de Karabaj- que le había dicho que él no era quien para decirles a los habitantes de Artsaj que es irreal pensar en volver a sus tierras ancestrales.
Pashinian y sus compañeros de equipo son perfectamente conscientes de la magnitud de lo que está ocurriendo: ven que el pueblo los odia y entienden que la mayoría de las y los armenios solo sueñan con una cosa: deshacerse de este gobierno lo antes posible.
Pero si bien es evidente que hay una mayoría manifiesta de la población que rechaza a Pashinian y su política, la derrota del gobierno no está garantizada, ya que principalmente Estados Unidos, la Unión Europea, Turquía y Azerbaiyán, se han comprometido, con dinero y acciones concretas, a hacer todo lo que esté a su alcance para garantizar el triunfo de Pashinian, “por las buenas o por las malas”.
De ahí este nuevo chantaje político y las interminables amenazas públicas de una nueva guerra, si es que el oficialismo no resulta triunfador en las elecciones de junio. Incluso han nombrado fechas concretas y, por supuesto, han designado de antemano a los culpables: la oposición. Y esto a pesar de que, como ya fue señalado en varias oportunidades, las principales fuerzas opositoras, como las de Samvel Karapetian y Gaguik Tsarukian, entre otras, ni siquiera podrían ser consideradas “revanchistas”, ya que centran sus propuestas en lo económico y el bienestar de los ciudadanos.
A esta altura, el primer ministro ni siquiera intenta alardear de sus “méritos” –si es que los tiene- o de hacer promesas, sino que todo su discurso se quedó reducido a un chantaje primitivo: “Con nosotros habrá paz y con ellos, guerra”.
Parece ser que el fin del gobierno de Pashinian está cerca…













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