Otro que muerde el polvo

Destruir los símbolos de aquellos que en nombre de la civilización, esclavizaron y destruyeron culturas y pueblos, para ser ellos la "cultura única".

Por Juan Camilo Lenis*


Caen las estatuas del colonialismo. Es el 12 de octubre de 1992, indígenas se movilizan hacia la plaza central de San Cristóbal de Las Casas, una ciudad mexicana en el estado de Chiapas, esto ocurre en el marco del levantamiento indígena de Chiapas. Se habla de unas 1500 personas pertenecientes a poblados originarios que salieron a marchar. El objetivo de éste grupo de originarios es tumbar la estatua del capitán Diego de Mazariegos, conquistador español y fundador de la localidad, su estatua ubicada al frente de la iglesia del pueblo se erguía orgullosa, con un yelmo en la cabeza y mirada arrogante.


Descubrimiento de América, Día de la raza, o día de la hispanidad; estos son algunos de los nombres con los que se festeja en muchas partes del mundo el día 12 de octubre de 1492, cuando Cristobal Colón arribó a las Antillas. Desde entonces, un feroz proceso de colonización inició en el continente americano, no sólo las coronas castellana o portuguesa se nutrieron de las nuevas tierras, también lo hicieron británicos y franceses, posteriormente el comercio de esclavos, las colonias y dominios en ultra mar de los grandes imperios europeos se expandieron por un nuevo mundo a sus ojos, un mundo que se repartieron y llenaron no sólo de estatuas a conquistadores, sino de miseria por los siguientes siglos. Aquél día de 1992, cuando se cumplían 500 años del suceso, mientras unos celebraban el ‘descubrimiento’, los originarios conmemoraban los cinco siglos de la resistencia indígena y popular.


La fotografía del capitán Diego de Mazariegos cayendo, mientras un hombre indígena lo empuja, luego su cabeza es pasada de mano en mano por los marchantes, mientras continúa el levantamiento.


A partir de las movilizaciones iniciadas por el asesinato del afroamericano George Floyd en Estados Unidos a manos de un agente de la policía, las expresiones de protesta acogieron reivindicaciones de índole anti racista, anti fascista y anti colonial, entre otras. Este conjunto de causas se instaló en otras protestas a lo largo del mundo, el descontento social ya expresado desde el 2019 y ahora intensificado por el contexto de la pandemia. Como lo define el Observatorio de trabajador@s en lucha: “destruir los símbolos, aquellos que en nombre de una fulana civilización, esclavizaron y destruyeron culturas y pueblos para ser ellos la “cultura única” la “civilización occidental”.


Un revisionismo histórico hacia monumentos presentes en diferentes partes del mundo se ha intensificado, los casos son variados y distintos. En el sur de Estados Unidos, en estados como Virginia, Alabama, Tennessee y Mississippi, el pasado esclavista se encuentra presente en un gran número de estatuas en honor a generales confederados, más de 700, los cuales en el siglo XIX defendían este modelo, así mismo, ahí se encuentran varias en honor a Cristobal Colón. A partir de las protestas, muchas han sido derribadas y otras retiradas por disposición de los ayuntamientos locales.


En Europa esto no ha sido diferente, en Reino Unido se tiró al agua la estatua de Edward Colston, un comerciante de esclavos de los siglos XVII y XVIII. Monumentos al ex primer ministro Winston Churchill han sido llenados de tablones y pinturas, se le atribuyen muertes por hambruna de 3 millones de personas en Bengala, región sometida por los ingleses hasta 1947. En Bélgica a las estatuas de Leopoldo II les arrojan pintura roja, al monarca se le atribuye el genocidio de millones de personas en el Congo a finales del siglo XIX. En Italia la estatua del conocido periodista italiano Indro Montanelli también tiene pintura roja, apologizó el racismo, el sexismo y la esclavitud, como soldado en la invasión italiana a Etiopía y posteriormente desde los medios de comunicación.


En Latinoamérica también se han presentado eventos similares, durante el 2019 en la ciudad de Concepción en Chile derribaron la estatua del conquistador Pedro de Valdivia. En Santiago de Cali, Colombia; colocaron calaveras en torno al monumento de Sebastián de Belalcazar , conquistador español, fundador de dicha ciudad.


“Educadores que intentan transmitir a las nuevas generaciones una visión compleja de la historia que, lejos de ser un residuo del pasado, continúa afectando sus vidas y sociedades. La incomodidad y la protesta tienen razones de peso” Boaventura De Sousa Santos, nos cuenta en ‘Monumentos y Colonialismo’ cómo la disputa de las naciones independientes que fueron colonia, ahora continúan en el plano de entender su historia trágica, la cual sigue siendo un elemento presente en sus presentes.


El pasado es algo de lo cual se debe aprender, para no repetir y para entender por qué nuestro presente marcha así, mientras las movilizaciones siguen en el mundo entero, más y más tributos a genocidas muerden el polvo, y al caer, el estruendoso mensaje de: colonialismo, nunca más.


*Comunicador social - Periodista, estudiante de maestría en Comunicación y DDHH en la Universidad Nacional de La Plata.

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