Pashinian, los "occidentalistas" y la necesidad de una verdadera alternativa

Contradictorio como pocos, el primer ministro desarrolla y fortalece la alianza armenio-rusa, pero no deja de coquetear con Occidente ni de cerrar filas con las fuerzas anti-rusas del país.

Por Adrián Lomlomdjian


El primer ministro Nikol Pashinian se reunió hoy en la Casa de Gobierno con representantes de distintas fuerzas políticas extraparlamentarias. Con ellos mantiene encuentros mensuales para dialogar sobre los actuado por el gobierno y conocer, además, la opinión de estos partidos no sólo sobre la situación interna del país, sino también sobre el acontecer regional e internacional.


A la reunión asistieron Aram Sarkisian, del Partido República; Tigrán Khzmalian, del Partido Europeo; Levón Shirinian, del Partido Demócrata-Cristiano; Mher Terterian, del Partido Patria Unida; David Sanasarian, del Partido Armenia Soberana; y Sedrak Achemian, del Partido Socialdemócrata Hnchakian.


¿Quienes son estos dirigentes y qué orientación tienen las fuerzas políticas a las que representan?


Excepto el Partido Hnchakian, que si bien desde lo político tiene un presente bastante confuso, pero posee una extensa y rica historia de lucha por la liberación nacional y social del pueblo armenio -que incluye el apoyo al proceso de 70 años de construcción socialista-, las demás son agrupaciones marcadamente anti-rusas y cuentan con el apoyo financiero de diversas fuentes europeas y norteamericanas.


Armenia debe salir de la órbita rusa, pasar al campo donde ahora está Ucrania, donde ahora está la misericordia del mundo con Ucrania, la ayuda financiera y militar”, dijo hace algunas semanas atrás, sin sonrojarse, el líder del Partido Europeo de Armenia, Tigrán Khzmalian.


“El mundo sigue percibiendo a Armenia como una continuación de Rusia, como un aliado de Rusia, por nuestra culpa, o mejor dicho, porque nunca hemos tenido el coraje o la sinceridad de decirle a nuestro propio pueblo o al mundo que Rusia no es realmente un aliado, sino un enemigo, un invasor, un colonizador. Es mi profunda convicción que lo más importante ahora es lograr que Armenia salga de la órbita rusa”, agregó Khzmalian.


Aquí vale una aclaración. Desde el inicio de la operación militar especial de Rusia en Ucrania, el partido liderado por Khzmalian organizó varias protestas frente a la Embajada de Rusia en Ereván. Si bien en cada una de ellas los participantes fueron no más de cincuenta personas, lo llamativo es que en un país como Armenia, donde todas las manifestaciones, marchas y piquetes son reprimidas por las fuerzas policiales, ninguna de las protestas organizadas por Khzmalian contra el aliado estratégico de Armenia fueron objeto de represión. Esta “particularidad” hace pensar a muchos que es el propio Pashinian y su entorno -los mismos que viajan a Moscú, se reúnen con sus autoridades y firman nuevos tratados- quienes “apadrinan” el anti-rusismo de Khzmalian y otros.


También declaró en el mismo sentido que el dirigente “europeizado”, el actual presidente del Partido Demócrata-Cristiano de Armenia, Levón Shirinian. “Nuestro llamado aliado estratégico (NdR: por Rusia) no solo incumple una vez más sus obligaciones contractuales con su viejo amigo (NdR: por Armenia), sino que ante todo trata de perjudicar el proceso de desbloqueo de Armenia, que la sacará de las garras de dos sinceros hermanos autócratas (NdR: lo dice por Rusia e Irán)”, sostuvo el líder demócrata-cristiano armenio, quien además convocó a la diáspora a “organizar protestas a gran escala frente a las embajadas rusas”. “No tengan miedo, nuestro viejo amigo se está derritiendo”, dijo el politólogo que parece ostentar la medalla del “mejor empleado del mes” de Occidente. Para él, “Putin es peor que Hitler”.


Lamentablemente, estos son algunos de los estrechos aliados extraparlamentarios de Nikol Pashinian. Pero hay más.


Por ejemplo, el presidente del Partido Armenia Soberana, David Sanasarian, si bien mantiene diferencias personales con el actual primer ministro armenio, coincide con él en la fidelidad que profesan a Occidente. Por eso, a pesar de las malos pasos dados en política por la actual administración armenia para con Rusia, su aliado estratégico, Sanasarian acusa a Pashinian de ser sumiso a Moscú, como si la seguridad y la existencia misma de Armenia no estuvieran en peligro, y no justamente por Rusia.


Sanasarian cataloga a Pashinian de “incompetente” por seguir manteniendo la alianza de Armenia con Rusia, por trabajar mal con la comunidad internacional y por acusar a Occidente de no apoyar a Armenia. Asimismo, afirma que la derrota en la guerra de Artsaj se debe al accionar de Rusia…


Queda claro que David Sanasarian, lejos de ser un político que piensa y actúa teniendo como prioridad los intereses de su país y su pueblo, es simplemente un adversario que compite con Pashinian para ver quién cumple mejor los mandados de sus amos Occidentales.


El presidente del Partido República, Aram Sarkisian, hermano del asesinado primer ministro Vazkén Sarkisian, también abona -cada vez que puede y fervorosamente- al anti-rusismo militante. “Respetamos y apreciamos la soberanía del Estado de Ucrania, el derecho de su pueblo a elegir las alianzas políticas y los acuerdos militares que consideren convenientes para su seguridad. Condenamos enérgicamente la invasión de Rusia a Ucrania, considerándola una grave violación y una muestra de desprecio a la democracia, la soberanía y el derecho internacional”, sostenía Sarkisian unos días después del inicio de la operación especial de Rusia.


Hemos buscado alguna declaración de Sarkisian y de estos otros dirigentes respecto a los crímenes cometidos por el gobierno de Kiev en el Donbass durante los ocho años anteriores, o sobre las matanzas sistemáticas de palestinos, sirios, libaneses, irakíes, libios, yezidíes, kurdos; o los ataques y las invasiones en Palestina, Siria, Irak, Libia, Afganistán, Líbano; o sobre el bloqueo genocida contra Cuba; o sobre otras atrocidades cometidas por las llamadas “democracias occidentales” cuyos valores dicen representar y defender estos dirigentes en Armenia. Pero no encontramos nada. Nada de nada. Salvo, claro está, algunas honrosas excepciones, que siempre las hay…

Pero sorprende la posición actual de la dirigencia mundial del Partido Hnchakian, a muchos de cuyos dirigentes y militantes conocemos personalmente y sabemos de sus posiciones políticas progresistas y antimperialistas, que son la continuidad de las ideas fundacionales del partido y la guía de su accionar político a lo largo de las décadas.


K. Khodanian, en su editorial del 13 de marzo de 2022 publicado en Masis, reflexionaba positivamente acerca de que “los acontecimientos que se desarrollan en torno a Ucrania deberían llevarnos a ser mucho más realistas y previsores. Armenia no puede depender de otras naciones para defender sus fronteras”. Luego de afirmar que “Armenia debe perseguir el objetivo de modernizar su ejército y fortalecer sus capacidades”, propone que “debe poder establecer relaciones normales con los países vecinos sin comprometer sus intereses nacionales”, por lo que “debemos apoyar al gobierno armenio actual, que está en esta dirección”.


Los conceptos polémicos del editorialista de uno de los periódicos oficiales del Partido Hnchakian se repitieron dos semanas después, el 27 de marzo de 2022, cuando el mismo Khodanian escribió que “comparar la Unión Rusia-Bielorrusia con la Unión Europea es un enfoque muy primitivo”, asegurando que “los Estados miembros de la Unión Europea tienen valores idénticos, donde las libertades y los derechos humanos son principios primordiales”… Al compañero Khodanian le faltó agregar que son principios fundamentales para las clases dominantes occidentales y no para los demás, ni siquiera para los ciudadanos que habitan estos países.


En una sucesión de conceptos contradictorios, el editorialista hnchakian nos dice que “Armenia se encuentra actualmente en el camino de la liberalización y la democratización” y que Rusia y Bielorrusia “son Estados autoritarios”. Después señala que “la Unión Europea es más una unión económica que política” haciendo abstracción casi total de lo que sucede a diario en el planeta. Por eso, según él, y no dándole la importancia que tiene para Armenia desde lo económico la Unión Económica Euroasiática (que integra junto a Rusia, Bielorrusia y otras repúblicas ex soviéticas), dice que sumarse a esa unión política con Rusia y Bielorrusia “conducirá inevitablemente a que Armenia pierda soberanía”. Es decir, sumarse a esta Unión es perder soberanía, pero sumarse a la Unión Europea que te dicta las leyes y te impone reformas a tu constitución, que te dice qué sistema educativo aplicar en tu país, que te obliga a usar una sola moneda y a conducirte políticamente como ellos mandan, eso no sería perder soberanía…


Esta inesperada posición de la actual dirigencia central del histórico Partido Hnchakian -orgullo de la armenidad por su lucha contra la tiranía otomana y zarista, contra la opresión nacional y la explotación social-, poco tiene que ver con lo actuado en gran parte de sus 138 años de existencia.


Armenia y su pueblo necesitan romper con la falsa disyuntiva impuesta Kocharian-Sarkisian o Ter Petrosian-Pashinian. Nada los diferencia más que las formas. Los cuatro, junto a los partidos y agrupaciones políticas con las que co-gobernaron (FRA Tashnagtsutiún, Partido Armenia Próspera, Partido Republicano, Congreso Nacional Armenio, Partido del Pueblo y otros), condujeron a Armenia hasta el borde del precipicio.


Hace falta que la izquierda y el progresismo se conviertan en la verdadera alternativa de poder en el país. El Partido Hnchakian, el Partido Comunista, el Partido Socialista y otras fuerzas menores deben dar el paso decisivo para avanzar en esa dirección, elaborando un programa conjunto de salvación nacional y poniendo las bases para el nuevo renacimiento socialista de Armenia.


Porque como lamentablemente vemos, y como sucedió hasta el 29 de Noviembre de 1920, y como viene sucediendo desde el 21 de septiembre de 1991, los partidos políticos, sus dirigentes y las clases dominantes de Armenia vuelven a jugar al Antón Pirulero con el país y con sus habitantes. Y mientras ellos “atienden su juego”, el pueblo va de “prenda” en “prenda” sufriendo castigos y sobreviviendo en la inseguridad, la falta de trabajo, la precariedad, la pobreza, la represión y la incertidumbre respecto del futuro colectivo.


La paz, la amistad entre los pueblos, la solidaridad, el desarrollo colectivo y la verdadera igualdad de oportunidades no son simples consignas recitadas por los candidatos de turno, sino que fueron la realidad palpable y cotidiana de cientos de millones de hombres y mujeres que vivieron y disfrutaron de la sociedad socialista.


No hay imposibles. Hubo un 29 de Noviembre de 1920 para el pueblo armenio. Habrá otro noviembre...

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