Turquía y Azerbaiyán amenazan, mientras el mundo reconoce y se solidariza

El genocidio armenio vuelve a poner a Turquía frente a la encrucijada de redoblar la campaña negacionista o finalmente enfrentar la verdad, hacerse cargo y comenzar una nueva etapa.

El nuevo presidente de Estados Unidos Joe Biden y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Redacción NOR SEVAN


Se acerca el 24 de abril, fecha en que internacionalmente se conmemora el aniversario del genocidio armenio. Y mientras los descendientes directos de las víctimas de aquel crimen de lesa humanidad se preparan para recordar a sus antepasados y reafirmar su compromiso con la defensa de los derechos humanos, desde el Estado turco -y sus satélites- intensifican su accionar negacionista y, además, no dudan en lanzar amenazas públicas, no sólo para con los armenios, sino para todos aquellos quienes osen interponerse en el camino del autoproclamado sultán y su sueño de concretar el proyecto panturquista que "reconstruya la grandeza del Imperio Otomano".


Esta semana, las cadenas internacionales de noticias se encargaron de difundir la información -repetida una y otra vez por medio locales en decenas de países- de que el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, había asegurado que reconocerá el genocidio armenio. De hacerlo, se convertirá en el primer presidente norteamericano en funciones en denominar como GENOCIDIO las matanzas de armenios en el imperio otomano, finalizando así con décadas de falsas promesas y de utilización del dolor de los armenios tan sólo con fines electorales y de presión a Turquía.


Si bien este reconocimiento, como el de otros presidentes o parlamentos del mundo, no tienen en la práctica concreta una consecuencia directa sobre el Estado heredero del imperio otomano, son resarcimientos morales para con la memoria de las víctimas y muestras de apoyo a la lucha de sus descendientes, y se transforman en importantes golpes y obstáculos permanentes al accionar de la maquinaria negacionista turca, que vale aclarar, cuenta con el apoyo incondicional en los cinco continentes, de miles de hombres y mujeres de distintas nacionalidades que trabajan a diario para "convencer a la humanidad de que no hubo genocidio de armenios".


Sin caer en loas desmedidas -mucho menos hacia el presidente de la principal potencia militar, criminal y genocida a escala internacional-, debemos valorar cada uno de los logros obtenidos y ponerlos al servicio de la lucha general de la humanidad por el NUNCA MAS GENOCIDIOS, y por la construcción de un mundo en paz y con justicia, donde se respeten y cumplan todos los derechos humanos.

Este año, además de la posibilidad del reconocimiento por parte de Biden, también podemos destacar la editorial aparecida ayer en The Jerusalem Post, titulada "Israel debe reconocer el Genocidio Armenio".


La nota comienza así: "Un millón y medio de hombres, mujeres y niños armenios fueron asesinados en los últimos años del Imperio Otomano en lo que se conoce como el Genocidio Armenio. En Israel, sin embargo, a pesar de ser un país creado justo después del Holocausto, no se escuchará mucho al respecto. Eso se debe a que el Estado judío, el hogar de las personas que vieron a seis millones de los suyos exterminados por los nazis, todavía no reconoce oficialmente el genocidio armenio. Es hora de que esto cambie".


Lo importante es que esta nota se hace eco de la lucha de una parte importante de la sociedad israelí, que no sólo reclama el reconocimiento del genocidio armenio, sino también el cese de las matanzas y la ocupación en territorio palestino, y el fin de la alianza militar con Azerbaiyán, a quien abasteció con armas letales antes y durante la criminal agresión contra el pueblo de Karabaj. Ahora, Israel y Azerbaiyán acaban de firmar un convenio para construir una fábrica militar mixta en Bakú. Además, sigue siendo Israel la principal proveedora de armas del ejército azerbaiyano.


Queda claro que el supuesto enfrentamiento entre los gobiernos de Turquía e Israel no es más que una puesta en escena, ya que además de que ambos son los principales aliados de Azerbaiyán y Estados Unidos, entre ellos mantienen relaciones comerciales y militares de alto nivel, que nunca se congelaron, ni siquiera en los momentos de cortocircuitos en la política y la diplomacia.


El diario hondureño El Heraldo publicó hoy el artículo "Recordando el genocidio armenio", donde además de describir la verdad histórica de lo sucedido, destaca que "de lo que un día fue un país armenio sólo quedan las ruinas, los viejos cementerios abandonados, muchos de ellos profanados, y las ruinas de las viejas iglesias y monasterios. Los turcos borraron toda huella de la cultura milenaria de los armenios, porque aquello de lo que se conserva ni siquiera un fósil, es que realmente parece no haber existido nunca, tal como sigue pretendiendo Ankara. Mientras el mundo poco a poco ha ido reconociendo este genocidio como un episodio histórico tan solo comparable con el Holocausto de los judíos durante el nazismo, Turquía hace la vista gorda y, en un ejercicio de descarado revisionismo, incluso lo niega y argumenta que los millones de armenios muertos lo fueron durante los conflictos que asolaron al territorio turco durante la primera gran contienda mundial. Qué ignominia".


En su sitio web, la Radio y Televisión de Alemania, Deutsche Welle, publicó ayer el artículo "Las huellas del genocidio armenio", donde además de afirmar que el presidente Biden está dispuesto a reconocer el genocidio a pesar de las quejas de Turquía, hace historia sobre la participación alemana en las matanzas de armenios y sobre la posición adoptada a partir de 2005.


"La Convención de la ONU sobre el Castigo del Genocidio, que entró en vigor en enero de 1951, define el genocidio como "los actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico o religioso". La mayoría de historiadores considera que esta intención está documentada por fuentes históricas. En la actualidad, varios Estados han reconocido oficialmente el genocidio armenio, entre ellos la República Federal de Alemania.


En una declaración de junio de 2005, el Parlamento alemán pidió explícitamente disculpas al pueblo armenio por la actitud del Reich alemán, que en aquel momento no había hecho nada para evitar la aniquilación de la minoría armenia. En 2016, el Bundestag alemán aprobó una resolución sobre "el recuerdo y la conmemoración del genocidio de armenios y otras minorías cristianas en 1915 y 1916", pero la canciller Merkel, así como el entonces ministro de Asuntos Exteriores y ahora presidente federal Frank-Walter Steinmeier, se mantuvieron al margen del debate y la votación", se lee en la nota aparecida en el medio oficial alemán.


"Turquía continuará defendiendo las verdades contra la mentira del supuesto genocidio armenio", tituló una de sus noticias ayer, 22 de abril, el sitio oficial turco TRT.


"El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, subrayó que Turquía continuará defendiendo las verdades contra la mentira del llamado 'genocidio armenio'. La nueva constitución, los intentos antidemocráticos y el supuesto genocidio armenio constituyeron los principales temas discutidos en el Alto Consejo Asesor (abreviado en turco, YIK) presidido por Erdogan. El director de Comunicaciones de la Presidencia, Fahrettin Altun, hizo una declaración sobre los detalles de la reunión. Altun compartió de esta manera las declaraciones del presidente Erdogan con respecto a las alegaciones del supuesto "genocidio armenio" en la reunión: Nuestro estimado presidente indicó que continuarán defendiendo la verdad contra la mentira del supuesto 'genocidio armenio' y contra quienes respaldan esta calumnia con cálculos políticos", se lee en los primeros párrafos de la noticia.


Cumpliendo con el rol que le asignaron los titiriteros que manejan sus hilos, el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev volvió a atacar al pueblo armenio a casi seis meses del fin de la guerra en la región de Artsaj. Y lo hizo en vísperas del 24 de abril, utilizando como es su costumbre un discurso xenófobo, belicista y fascista. El pasado 20 de abril, en diálogo con AZTV, amenazó con volver a invadir Armenia para poder concretar el corredor de Zanguezur, que conectaría territorialmente Azerbaiyán con Najicheván y Turquía.


"Si quiere Armenia lo solucionaremos fácil y si no, lo resolveremos por la fuerza", enfatizó Aliyev sobre la implementación del corredor que "responde a sus intereses nacionales". "Como dije antes y durante la guerra, o renuncian voluntariamente a nuestra tierra o los desalojaremos por la fuerza. Y el destino del corredor será el mismo", exclamó el dictador azerbaiyano, quien agregó: "El pueblo de Azerbaiyán regresará a Zangezur, que nos fue arrebatado hace 101 años", en clara alusión a la delimitación territorial acordada por la Unión Soviética para las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Azerbaiyán , Armenia y Georgia.


Una vez más, el genocidio armenio se transforma en territorio de disputa entre quienes luchamos por la paz, la amistad y la solidaridad entre los pueblos, en un mundo sin explotados ni oprimidos, y quienes continúan reivindicando al fascismo como el arma más eficaz para defender y sostener el sistema de explotación, opresión y saqueo con el cual dominan al planeta y someten a la humanidad.

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