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Un 28 de mayo distinto...

  • hace 2 horas
  • 7 min de lectura

Lejos de la vieja disputa que generaba esta fecha entre los simpatizantes y amigos de Armenia Soviética y sus detractores, este año, el 28 de mayo nos encontró -a quienes aún nos preocupamos y ocupamos por Armenia y la armenidad- reflexionando sobre el pasado inmediato y el futuro de ambos, tan importantes para la continuidad de nuestra existencia y el desarrollo de nuestra identidad.



Por ADRIÁN LOMLOMDJIAN


El 28 de mayo la armenidad celebró un nuevo aniversario de la creación de la República de Armenia, que tuvo lugar ese día del año 1918. Eran tiempos de desintegración de los imperios otomano y zarista, del surgimiento del primer Estado socialista de obreros y campesinos liderado por los bolcheviques en la vieja Rusia de los zares y del intento de los nacionalistas turcos -y sus socios imperialistas- por mantenerse como factor de poder regional.


En aquel panorama regional, finalmente la presión de las potencias imperiales de Occidente, sumada a la ejercida por la aún Turquía otomana, dieron sus frutos: el gobierno regional surgido a partir de la Revolución Socialista del 7 de Noviembre de 1917 en Rusia -el Seim de Transcaucasia- decidió separarse del naciente Estado Soviético. En el lapso de horas, los mencheviques georgianos, los musavatistas azerbaiyanos y los tashnagtsagán armenios, daban nacimiento a las Repúblicas de Georgia, Azerbaiyán y Armenia, y firmaban sendos tratados de paz y amistad (Tratados de Batum) con el gobierno de los genocidas turcos.


En este contexto -trágico, contradictorio, crítico y de cambios permanentes- nació la República de Armenia, con continuidad hasta nuestros días, incluidas las siete décadas socialistas de renacimiento nacional, cultural y social integrando la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas como una de sus 15 repúblicas federadas.

Hoy, a 35 años de la Tercera República, Armenia vuelve a atravesar por otra etapa crucial dentro de su milenaria historia. Con sus matices, el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos es, como en 1918, trágico, contradictorio, crítico y de cambios permanentes.


El primer ministro Nikol Pashinian, que literalmente se juega su futuro político, logró transformarse a lo largo de estos ocho años de gobierno en el “mejor empleado del mes” (por varios años consecutivos) de Occidente, el panturquismo y el sionismo, por lo que también está poniendo en juego el nivel de influencia y el poder que tendrán a futuro en la región estos aliados externos casi que personales.


Luego de provocar la guerra en Artsaj, la posterior derrota y ocupación del territorio por parte de Azerbaiyán, Turquía e Israel, Pashinian pasó a brindar el “marco legal” que justificara su proyecto político de traición y entrega: en octubre de 2022, durante una Cumbre Europea en Praga, rodeado por su copiloto Aliyev y por los líderes de Francia, Alemania y la Unión Europea, dijo que Armenia reconocía la integridad territorial de Azerbaiyán, que incluía Karabaj.


Posteriormente, y envalentonado por las decisiones que iba tomando el gobierno de Pashinian, Bakú instaló un checkpoint en el corredor que unía Armenia y Artsaj, dando inicio a un criminal bloqueo contra el pueblo karabají, que duró más de medio año y contó con la colaboración práctica de Turquía e Israel, la complicidad de Occidente y la total indiferencia de las autoridades armenias.


A la distancia, y analizando de manera pormenorizada los sucesos de entonces y los posteriores -hasta llegar a nuestros días-, no cabe ninguna duda que fueron las fuerzas militares de paz rusas emplazadas en Artsaj las que lograron abastecer con alimentos, energía, agua y todo lo necesario durante al pueblo de Karabaj durante los meses de bloqueo, sino que fueron ellos mismos, los militares rusos, quienes también garantizaron con su presencia la vida de los y las ciudadanos de Artsaj -más de 130 mil-, que finalmente fueron deportados por la fuerza hacia Armenia, que no le quedó otra cosa que recibirlos, porque eso le garantizó euros y dólares frescos para seguir llenándose los bolsillos, mientras someten al pueblo a las arbitrariedades de Occidente.


De no haber permanecido allí hasta último momento los soldados rusos -incluso después de la traición y la entrega de Pashinian, que se lavó las manos y abandonó al pueblo de Artsaj-, nada le hubiese costado a Aliyev, a sus socios Erdogan y Netanyahu, y a sus hipócritas y cínicos cómplices europeos, yanquis y británicos, hacer con Karabaj lo que meses después hicieron -o permitieron hacer- en Palestina, más precisamente en Gaza.

Y luego de tanto daño y tanta represión interna, a pocos días de las elecciones, el primer ministro que afirma que todos son culpables de la derrota menos él; que insulta a los habitantes de Artsaj y les recrimina estar vivos; que zamarrea a los y las ciudadanas que durante la campaña electoral lo enfrentan en la calle y discuten con él; que le falta el respeto a la milenaria Iglesia Armenia y a sus autoridades; que dice que el Ararat no es un símbolo armenio y menosprecia a la diáspora; que se llena la boca hablando de paz y se abraza y rie con Trump, Macron, Zelensky, Erdogan y Aliyev; este primer ministro, que ahora se encuentra ante una realidad impensada, comienza a darse cuenta que perder las elecciones es una de las posibilidades -sino, la mayor-, y entonces inventa un desfile militar para celebrar el 28 de mayo, paseando armas francesas e indias junto a militares de ambos sexos vestidos con uniformes “estilo OTAN” y con estandartes que nada tienen que ver con la historia y las tradiciones armenias. Para colmo, el saludo del comandante en jefe no recibe como respuesta el emotivo “urrá, urrá, urrá” de quienes integran la parada militar, sino la repetición de la palabra “gloria”.


“El gobierno que no ha realizado ningún ejercicio militar a gran escala en más de cinco años, está celebrando hoy un gran desfile militar”, escribió Vitaly Mangasaryan, director del centro de análisis Henaket. “Es como si un equipo de fútbol que no ha jugado ni un solo partido amistoso pretendiera obtener buenos resultados y salir campeón en un gran torneo solo porque tiene una pelota, una camiseta y unos botines que cumplen con los estándares internacionales”, subrayó.


“El gobierno, que ha provocado tres guerras y ha sufrido derrotas en cada una de ellas, con su desfile militar programado para el 28 de mayo intenta demostrar su supuesto éxito en la creación de un ejército poderoso con el pretexto de presentar nuevas armas. Todo esto por un solo día y con la esperanza de conseguir algunos votos extras”, reflexionó el politólogo Tigrán Dumikyan.


¿Quién necesita de esta farsa? Por supuesto que solo Nikol Pashinyan. Sin embargo, las encuestas sociológicas siguen registrando que, a pesar de las presiones sin precedentes que se ejercen en el país, la propagación de un clima de miedo sobre la sociedad, el uso masivo de recursos administrativos y las constantes amenazas, la popularidad del gobierno continúa en declive”, puntualizó.


Para el actual preso político Antranik Tevanyan, presidente del Partido Madre Armenia y número dos de la lista de candidatos del Partido Armenia Próspera, Nikol Pashinyan organizó un desfile militar netamente electoralista con motivo del Día de la República.


“Nikol, quien lleva luchando contra nuestro ejército desde 2018, derrotó a nuestro país y entregó miles de millones de dólares en armas al enemigo, quiere presumir de Tigrán el Grande y, por supuesto, con la autorización de Aliyev, montó este espectáculo con fines electorales, lo que a la vez le permitió evitar una visita oficial el Complejo Memorial de Sardarabad, complaciendo también así a Turquía”, señaló Tevanian.


El analista militar y politólogo David Harutyunov destacó que Ereván intentó demostrar su poderío militar, pero con extrema cautela. “Los desfiles anteriores se desarrollaron en una realidad política y estratégica completamente distinta. Todo ha cambiado, tanto Armenia como sus fuerzas armadas. Estos cambios se reflejaron en el diseño del desfile. Además, cabe recordar que el evento coincidió prácticamente con la campaña electoral del gobierno. Por lo tanto, se esperaba que reflejara la ideología política del gobierno actual, su discurso de paz y su agenda pacífica. Cualquier desfile es una demostración de fuerza. Pero en este caso, las autoridades se esforzaron por garantizar que Azerbaiyán no lo percibiera como una amenaza”, subrayó el experto.


Quien hizo declaraciones muy duras y directas, de campaña, fue el actual preso político y candidato a primer ministro por el Frente Armenia Fuerte, Samvel Karapetyan, quien señaló: “Este hombre organiza un desfile militar sin pudor alguno. ¿De qué se supone que debe estar orgulloso? ¿De las tres guerras que provocó, de entregar sus armas a Aliyev y de abandonar a su propio pueblo? ¿O se sentirá orgulloso de su Ministro de Defensa?”.


"Ni una sola vez apoyaron al pueblo de Artsaj. La gente vivió bajo presión y bloqueo durante nueve meses, y las autoridades armenias ni se inmutaron. Podrían haber resistido más tiempo si hubieran recibido el apoyo de nuestro país, que era su garante. Pero si el garante huyó el primer día, ¿qué podían hacer estas personas?”, sentenció Samvel Karapetyan, recordando la actitud adoptada por el gobierno de Pashinian frente al bloqueo y a las agresiones de Bakú con Artsaj.

Mariana Kagramanyan, secretaria de prensa del Frente Armenia Fuerte, no escatimó nada al momento de presentar su opinión: “Hace seis años, el 27 de diciembre, Nikol Pashinyan tomó ostentosamente los mandos de un SU-30, montó otro espectáculo, obtuvo muchos 'me gusta' e intentó convencer al público de que Armenia estaba protegida. Pero la guerra reveló una dura realidad: estos SU-30 carecían del armamento necesario y no se utilizaron para defender el país. Hoy, el mismo hombre organiza un desfile militar, esta vez como parte de su campaña electoral. El objetivo es el mismo: crear la ilusión de seguridad y engañar una vez más al público. Este gobierno no puede garantizar la seguridad, porque Pashinyan sigue siendo el mismo cobarde que constantemente acata las exigencias de Aliyev y, con continuas concesiones, expone a Armenia a nuevas amenazas. Ahora se le ha encomendado una nueva tarea: asegurar el reasentamiento de 300.000 azerbaiyanos en Armenia”, afirmó la dirigente opositora.


Quedan menos de diez días para que el pueblo armenio decida si le pone fin a estos ocho años de traición y entrega, que se caracterizaron por la persecución de opositores y represión de las protestas populares; por la apertura de causas judiciales inventadas (como las de Bakú contra los dirigentes de Artsaj), cuyo objetivo es quitar los obstáculos que significan los dirigentes que se oponen al proyecto del actual gobierno; por los vergonzosos ataques a la Iglesia Apostólica Armenia y, particularmente, a su máxima autoridad, el Katolicós Karekín II; por el abandono y la cesión de Artsaj; por el destrato y maltrato permanente a sus habitantes; por los lamentables ataques y agresiones verbales contra Rusia, el único y verdadero aliado estratégico de Armenia; por la destrucción de los históricos lazos fraternales construidos y desarrollados a lo largo de las décadas con las organizaciones armenias de la Diáspora...


Podríamos seguir enumerando “otros logros” de Pashinian y sus socios, pero creemos que alcanzan para que coincidamos en que este gobierno debe terminar ya.

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Fue fundado en 1999 como continuidad de los periódicos Estrella Roja, Shirak, Verelk, Hai Mamul, Hai Guiank, Ereván y Seván de la Unión Cultural Armenia. A lo largo de su historia de casi un siglo, la prensa institucional mantuvo la periodicidad, a pesar de las prohibiciones y clausuras sufridas por las dictaduras militares de turno. Hoy, en su formato digital mantiene los objetivos y principios de sus fundadores aportando su granito de arena a la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados, con paz, amistad y solidaridad entre los pueblos.

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