Un militar armenio adulador del fascismo fue nombrado director de la Universidad del Ministerio de Defensa
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El nuevo nombramiento de Artsrun Hovhannisian cumple no sólo con los nuevos estandares de una Europa dominada por los herederos y sucesores del nazifascismo, sino que demuestra que Ereván se está preparando para sumarse a la deplorable tendencia de reescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Por Adrián Lomlomdjian
Por decisión del primer ministro Nikol Pashinian, el coronel Artsrun Hovhannisian -recordado por todos por el "haghtelu enk" y su nefasto rol de comunicador oficial durante la guerra de Artsaj de 2020- fue nombrado director de la Universidad Nacional de Investigación de la Defensa, sustituyendo en dicha función a Albert Baghdadian.
Lamentablemente, el militar Artsrun Hovhannisian también es recordado por sus dichos en una de las emisiones del programa conducido por Bedrós Ghazarian en la TV Pública, cuando en el marco de las celebraciones del 80º aniversario de la Victoria de la URSS y sus aliados sobre el fascismo en la Gran Guerra Patria, afirmó que la derrota de la Alemania nazi frustró los planes de obtener una Armenia libre e independiente, que incluiría los territorios de Turquía habitados histórica -y mayoritariamente- por armenios y conocidos como Armenia Occidental.
En aquella aparición televisiva, Hovhannisian había afirmado que, en caso de que Alemania avanzara más desde Stalingrado hasta el Cáucaso, los nazis se estaban preparando para invadir Turquía desde el territorio de Bulgaria y Armenia, lo que, según él, implicaba la "creación de una Armenia unida e independiente". Por eso, lamentó la derrota de las tropas de la Wehrmacht en la batalla de Stalingrado en 1943 y afirmó que la caída de la Alemania nazi frustró los planes de Hitler de crear una "Gran Armenia" independiente.
De esta forma, el coronel Artsrun Hovhannisian estaba intentando "reescribir" la historia, tergiversándola y falseando la verdad irrefutable de que la victoria del Ejército Rojo en Stalingrado abortó los planes que tenía Turquía para invadir Armenia Soviética y continuar con el plan genocida de 1915.
Rápidamente, y de manera oficial, Rusia reaccionó a esta provocación con contactos y pedidos de aclaración al más alto nivel, y con una carta abierta publicada en mayo de 2025 por el embajador ruso en Ereván, Serguéi Kopyrkin, dirigida al ministro de Defensa armenio Surén Papikian, en la que se enfatizó "la inadmisibilidad categórica de tal profanación de la memoria de nuestra Victoria compartida".
La respuesta del ministerio armenio también fue inmediata y en ella se expresó que "se trata de una opinión personal que no refleja la posición oficial". Sin embargo, desde septiembre de 2023, el coronel Artsrun Hovhannisian dirigía el Instituto de Mando y Estado Mayor, que lleva el nombre del Mariscal Hovhannés Baghramian -dos veces Héroe de la URSS- de la Academia Militar Vazkén Sarkisian del Ministerio de Defensa de la República de Armenia, por lo que sus dichos difícilmente fueran "opiniones personales". Y si así lo fueron, al contradecir el pensamiento oficial del Estado armenio, se le debía haber pedido la renuncia al cargo. Pero nada de eso ocurrió.
El militar continuó en funciones y ahora fue designado director de la Universidad Nacional de Investigación de la Defensa, dejando en claro que los dichos del coronel Hovhannisian concuerdan con los de Pashinian y los demás funcionarios del actual gobierno armenio de la entrega y la traición.
Evidentemente, en su esfuerzo por parecerse a Europa, el gobierno de Pashinian adopta como propias los objetivos y las decisiones políticas de aquellos líderes del "viejo mundo" que han decidido "vengar" a sus antecesores (en la mayoría de los casos, familiares directos), que formaron parte de la maquinaria nazi-fascista creada por Hitler en Europa y que fueron derrotados heroicamente por la Unión Soviética conducida por Stalin. Cabe recordar que el abuelo de Pashinian también formó parte de esa minoría armenia que decidió ponerse del lado del fascismo.
Parece que "este valiente coronel", aparentemente "aburrido de los libros de historia escolares" (Pashinian también se aburrió de ellos, ¿recuerdan?), decidió dar el puntapié inicial para escribir los nuevos y, qué mejor para él, su gobierno y sus aliados europeos, que "rehabilitar al Tercer Reich". Después de todo, "pobrecitos, solo querían lo mejor para nosotros, querían crear una Armenia unida e independiente"... ¡VERGÜENZA!
La vocera del Ministerio de Relaciones de Rusia, María Zajárova, advirtió que "Ereván se prepara para sumarse a esa peligrosa tendencia de reescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial"
"Los sucesores ideológicos de los nazis y sus colaboradores, que ahora ocupan numerosos cargos de alto rango en Europa, justifican abiertamente a los colaboradores nazis locales, presentando su complicidad en los crímenes de la Wehrmacht como 'una lucha de liberación nacional'. Uno de los principales objetivos de esta línea es romper la memoria histórica compartida de los pueblos de la antigua URSS, borrando la verdad sobre su papel decisivo en la erradicación de la 'peste parda'. Una estrategia similar se ha implementado activamente en los países bálticos y Europa del Este. Como es bien sabido, el régimen neonazi de Kiev ha tenido un éxito particular en este sentido. Quizás por eso su líder, Zelensky, fue recibido tan calurosamente en Ereván a principios de mayo, brindándole una plataforma para proferir viles amenazas contra Rusia", dijo Zajárova en una reciente rueda de prensa.
"En nuestra opinión, esto constituye una traición directa a la memoria de las hazañas heroicas del pueblo armenio, cuyos gloriosos hijos e hijas contribuyeron significativamente a nuestra victoria común. Toda glorificación del nazismo debe ser objeto de una clara condena pública y estatal", enfatizó la funcionaria rusa.
Lamentablemente, estos intentos de "rehacer" la historia de la Gran Guerra Patria que lleva adelante el gobierno de Pashinian, se ven complementados con otras acciones de las autoridades actuales para "formatear" la memoria histórica del pueblo armenio. Entre estas acciones podemos mencionar el silenciamiento del Genocidio Armenio en el Imperio Otomano y el abandono de la lucha por su reconocimiento internacional; el descrédito de la Iglesia Apostólica Armenia, los ataques sistemáticos contra su líder y la propuesta para crear una nueva iglesia controlada por él mismo; la evidente ruptura de las relaciones de confraternidad y cooperación con las organizaciones de la diáspora armenia; la entrega de Artsaj y la no lucha por el retorno de la población -más de 130 mil habitantes- a sus territorios ancestrales; el abandono del reclamo permanente en los ámbitos internacionales por la inmediata libertad para los presos políticos armenios, que siguen rehenes del régimen e Aliyev en las cárceles de Bakú; y el avasallamiento de muchos de los símbolos y las tradiciones que hacen a la identidad armenia.
La realidad es una: un oficial que cree que Hitler liberaría Armenia dirige ahora una universidad del Ministerio de Defensa de la República de Armenia.
El gobierno de la traición y la entrega, liderado por Nikol Pashinian, continúa avanzando con el proyecto de Occidente, el panturquismo y el sionismo para Armenia.













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