Siempre con Armenia

Declaración de la Unión Cultural Armenia y la JUCA en el 30° Aniversario de la Tercera República de Armenia.

Declaración completa:


El 21 de septiembre de 2021 la Tercera República de Armenia cumple 30 años.


Nació a partir de la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -de la que Armenia era una de sus fundadoras y una de las 15 repúblicas que la conformaban- y de acuerdo a las facultades que la propia Constitución Soviética le brindaba, ya que la URSS era una unión voluntaria de Estados que podían separarse cuando sus pueblos así lo decidieran.


Y aquel 21 no sólo se separó de la URSS -como en todo ese período también lo hicieron las restantes 14 repúblicas, celebrando hoy cada una de ellas su independencia respecto de las otras-, sino que llegó al poder un gobierno que restauró el capitalismo en el país, con todo lo que ello significó y significa actualmente para el pueblo de Armenia.


No vamos a entrar en debates estériles, pero sí queremos dejar en claro que pluripartidismo no es sinónimo de democracia, ni capitalismo de libertad e independencia. La realidad armenia y planetaria así lo testimonian.


Heredera de la Segunda República -la soviética-, la Tercera no sólo no corrigió errores o falencias, sino que no supo mantener ni el potencial industrial, intelectual, científico-técnico, cultural y educacional logrados a lo largo de las siete décadas de socialismo, ni tampoco los altos niveles de vida gozados por toda la población, sin excepción.


El triunfo en la primera guerra de Nagorno Karabaj, obtenido sobre la base del patriotismo y la formación militar adquiridos durante la república soviética, devino en luchas intestinas entre grupos de poder económico, que peleaban entre si a cara descubierta para apropiarse de los bienes que antes pertenecían a toda la sociedad, dirimiendo áreas de influencia y control sin importarles nada el futuro del país y sus habitantes.


Fue así como a lo largo de estos treinta años, Armenia sufrió uno de los principales procesos de emigración masiva, por el cual abandonaron el país más de un millón y medio de ciudadanos.


Durante la década de los noventa los crímenes políticos fueron moneda corriente, alcanzando su pico culminante el 27 de octubre de 1999, durante el gobierno de Robert Kocharian, cuando en el recinto de sesiones de la Asamblea Nacional fueron fusilados, por un grupo de terroristas armenios, el primer ministro Vazkén Sarkisian, el presidente del Parlamento Karén Demirchian, los dos vicepresidentes parlamentarios y otros cuatro funcionarios de Estado.


Sucesivos fraudes electorales, ya sea en parlamentarias o presidenciales, tuvieron como consecuencia protestas masivas y sangrientas represiones llevadas a cabo desde el aparato del Estado, con miles de heridos y detenidos a lo largo de los años. Entre estos muchos momentos repudiables y lamentables, el recuerdo colectivo de la sociedad armenia se posa sobre la trágica jornada del 1 de marzo de 2008, cuando las protestas masivas contra la victoria de Serzh Sargsian en las elecciones presidenciales fueron reprimidas por el gobierno de Kocharian -presidente saliente-, dejando un saldo de 10 muertos, más de 300 heridos y otros cientos de detenidos.


La derrota en la reciente guerra de Artsaj, que significó la pérdida de territorios históricos de la Región Autónoma de Nagorno Karabaj, no fue sólo culpa de las actuales autoridades armenias y su nefasta política contraria a los intereses nacionales, sino también de los anteriores gobiernos encabezados por Levón Ter Petrosian, Robert Kocharian y Serzh Sargsian, quienes comparten la responsabilidad de haber conducido al país hasta su estado actual, donde están en peligro la seguridad del pueblo y la existencia misma de la república.


Por todo lo expuesto, queda claro que la continuidad del Estado armenio necesita de la unidad de todos. Cada una de las identidades políticas, ideológicas, filosóficas y religiosas que conformamos la armenidad debemos priorizar los intereses colectivos y patrióticos por sobre los estrechos objetivos partidarios y sectoriales. Armenia no puede ni debe ser utilizada por nadie para satisfacer sus apetencias personales o partidarias.


Armenia es la Madre Patria de todos los armenios, incluso de quienes somos herederos directos de las víctimas del genocidio perpetrado por el Imperio Otomano y aunque los territorios de nuestros antepasados formen parte de la Turquía actual.


Armenia y su pueblo enfrentan hoy dos grandes desafíos -y enemigos-: el externo y el interno.


Por un lado, el panturquismo, las potencias occidentales y el sionismo, los mismos que hace cien años fueron cómplices de la maquinaria genocida otomana; por el otro, quienes desde el interior de la armenidad intentan separar a Armenia de Rusia o enemistarla con pueblos tradicionalmente hermanos como el árabe, el palestino, el asirio y el kurdo.


En la resolución correcta de esta disyuntiva descansan la seguridad del pueblo armenio y la continuidad de la existencia del Estado nacional.


Desde la Unión Cultural Armenia, a treinta años de la creación de la Tercera República y en los 103 años de continuidad del Estado armenio, manifestamos nuestro compromiso de continuar aportando a la defensa de Armenia, más allá de quien la gobierne. Ello no significa arriar banderas ni claudicar en nuestros objetivos.


Sabemos que es el socialismo la única solución a los males que aquejan al pueblo armenio y seguiremos luchando y aportando para hacer realidad el segundo renacimiento de Armenia.


Unión Cultural Armenia-Juventud de la Unión Cultural Armenia

Buenos Aires, 20 de septiembre de 2021

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