Armenia y Gran Bretaña

Después de la liberación de Artsaj, las fuerzas dominantes del país decidieron vincular nuevamente el destino del pueblo armenio con el de Occidente. Y las desgracias para Armenia comenzaron de nuevo.

Robert Ter-Harutyunyan, politólogo


No debemos subestimar el gran peligro que nos amenaza desde el exterior. No estamos hablando de la amenaza turca o azerbaiyana, sino de la política anti-armenia de los anglosajones, que contribuye a las acciones agresivas de Ankara y Bakú. La mayor amenaza para Armenia desde los países de Europa occidental proviene de Gran Bretaña.


Las políticas colonialistas, de ocupación e imperialistas británicas prevalecieron en las relaciones de Londres con todos los países y pueblos. Los británicos han traído muchos desastres y calamidades a otras naciones durante siglos y en todas partes. La lista de crímenes de lesa humanidad cometidos por Gran Bretaña es interminable, ningún artículo puede contener aquellos crímenes que fueron cometidos o siguen cometiendo los británicos. Desafortunadamente, Armenia, como otros países y pueblos, cayó en manos de los británicos, y fue usada muchas veces en favor de los intereses de Inglaterra. Durante siglos, y aún hoy, los británicos han seguido esa misma política, que es en esencia una política anti-armenia.


Basándonos en la experiencia histórica, podemos afirmar claramente que no importa qué estatus tenga Armenia para los británicos. Armenia puede ser un aliado de Gran Bretaña, un satélite, una colonia o enemigo de Gran Bretaña. Da lo mismo, Londres ha mantenido y seguirá una política anti-armenia. Esto lo demuestra la experiencia histórica. Una postura anti-armenia como la británica está vinculada a sus ambiciones, objetivos y planes geopolíticos. Armenia y el pueblo armenio son tan valiosos para los británicos en sus proyectos geopolíticos, como lo fueron para los norteamericanos los pueblos de Hiroshima y Nagasaki. Frases como la de Lord Curzon, "el petróleo prevaleció sobre la sangre de los armenios", o como la del primer ministro Churchill, que ya había enterrado a Armenia y escribió en su libro que "la historia buscará en vano la palabra Armenia", nos muestran el cinismo de la política inglesa.


En el período 1918-1920, durante la república gobernada por el tashnagtsutiún (FRA), ligaron el destino del pueblo armenio a Occidente (en primer lugar, con los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia). A pesar de la actitud servir del tashnagtsutiún frente a Inglaterra, en la disputa territorial entre Armenia y Azerbaiyán, Gran Bretaña se posicionó contra Armenia. A petición de los británicos, los tashnag entregaron el Artsaj armenio a Azerbaiyán. El 22 de agosto de 1919, se firmó un lamentable tratado según el cual Artsaj se convirtió en parte de Azerbaiyán. La victoria militar armenia en la guerra armenio-georgiana, los británicos la convirtieron en una derrota diplomática para Armenia. Chavajk y una parte de Lorí fue entregada a Georgia por parte de los tashnag. En la otra parte de Lori, los británicos crearon una "zona neutral". En noviembre de 1920, Georgia declaró la "zona neutral" de Lorí como territorio propio. Y el 13 de noviembre de 1920, como resultado de las negociaciones entre los gobiernos de Armenia y Georgia, el tashnagtsutiún firmó un acuerdo cediendo Lorí a Georgia.


Después de eso, Occidente, en primer lugar Gran Bretaña, propició la guerra armenio-turca en 1920. Gran Bretaña dejó Armenia a lo que el destino le deparara, con la firme esperanza de crear una nueva guerra ruso-turca a partir de la guerra armenio-turca. Los planes de Occidente se realizaron parcialmente. La guerra planeada y la derrota de Armenia permitieron a los turcos ocupar territorios estratégicamente importantes de la Armenia Oriental. Sin embargo, esos planes de la nueva guerra ruso-turca no estaban destinados a hacerse realidad, ya que los comunistas no lo permitieron.


El enfrentamiento con los británicos y el tashnagtsutiún pusieron a Armenia y a su pueblo al borde de la completa extinción, privando al pueblo armenio de territorios significativos, de su independencia y futuro. El 2 de diciembre de 1920, el gobierno de los tashnag firmó un acuerdo de capitulación con la Turquía kemalista. De acuerdo al Tratado de Alexandropol, la FRA reconoció de jure la ocupación turca de los territorios armenios. La FRA-Tashnagtsutiún, que decía actuar como defensora de los intereses del pueblo armenio, entregó vergonzosamente el monte Ararat, Kars, Ardahan, Oltin, Surmalu, Alexandropol (Leninakan-Guiumrí), Najichevan y otros territorios a Turquía.


Estos acontecimientos trágicos y vergonzosos de la historia volvieron a repetirse 100 años después. Restauraron el capitalismo en Armenia. Después de la liberación de Artsaj, las fuerzas dominantes del país decidieron de nuevo vincular el destino del pueblo armenio con el de Occidente. Y las desgracias comenzaron de nuevo en Armenia.

La culminación llegó en 2018, cuando el favorito de Occidente, el "Kach Nazar" ("Valiente Nazar") Pashinian, tomó el poder en Armenia, y fue nombrado presidente Armén Sarkisian, un "gran amigo" de los británicos.


Armenia, siendo "en los papeles" un aliado de jure de Rusia, fue -de facto- capaz de convertirse en un bastión antirruso de Occidente. Gracias a la política provocadora y planificada de la clase dominante armenia, en la persona de los aliados de occidente Pashinian y Sarkisian, en un período corto de tiempo el gobierno de Pashinian logró entregar Artsaj a Azerbaiyán. Es más, resulta paradójico cómo logró Pashinian hacer de Armenia un país derrotado, cuando nadie le declaró la guerra a Armenia ni ésta le declaró la guerra a ningún otro país. Las potencias occidentales acogieron con beneplácito la declaración de la capitulación en Nagorno-Karabaj, firmado del 9 de noviembre de 2020 por Nikol Pashinian. Gran Bretaña nunca ha criticado esa vergonzosa declaración del 9 de noviembre.


En la guerra de Artsaj de 2020, Gran Bretaña jugó el mismo rol clave que en la guerra armenio-turca de 1920. Uno de los papeles clave en la guerra armenio-turca. Naturalmente, en detrimento de los intereses de Armenia y defendiendo sus intereses, es decir, los intereses turco-azerbaiyanos, ya que en los temas relacionados con Armenia, los intereses geopolíticos de Londres, Ankara y Bakú coinciden. Cabe recordar que fue Londres quien bloqueó la adopción de una resolución sobre el cese de las hostilidades en Nagorno-Karabaj del Consejo de Seguridad de la ONU, sobre la base de un documento acordado por los Copresidentes del mediador Grupo Minsk de la OSCE. Fueron los empleados de occidente, liderados por Pashinian y Armén Sarkisian, quienes protegieron los intereses británicos durante la guerra. Fueron ellos quienes prohibieron que se atacara el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan. En cambio, ordenaron el ataque nocturno en la ciudad de Ganja, mientras los civiles dormían, dándole motivos a Azerbaiyán para acusar a Armenia de actos de barbarie.


Hoy en día, el embajador del Reino Unido en Ereván, John Gallagher, hablando en los medios armenios propaga la mentira de que Gran Bretaña no vetó la resolución en la ONU. Esto se llama manipulación manifiesta, para que la gente no pueda distinguir entre blanco y negro. Además, varios funcionarios británicos de alto rango visitaron a menudo Armenia después de la guerra. Es "propaganda obvia" dirigida a la subjetividad de la sociedad para que crea que Inglaterra está con Armenia, que Inglaterra es amiga de Armenia.


Desafortunadamente, durante 30 años los gobiernos de Armenia, desde Levón Ter-Petrosian hasta Pashinian, han guardado silencio sobre la política hostil de Occidente para con Armenia. A las autoridades no les interesa admitir con honestidad ante el pueblo, que están llevando a Armenia en la dirección equivocada. No es lógico relacionar a Armenia con el mundo occidental y al mismo tiempo hablar de amenazas occidentales. Es por eso que la mayoría del pueblo armenio no sabe y no comprende la esencia de lo sucedido y de lo que sucede. Las autoridades liberales de Armenia y la oposición no le explican a la gente la posición de Armenia, por un lado, y la posición de Occidente, por el otro. Muchos en Armenia no tienen idea de que Armenia está siendo empujada hacia la Unión Europea, que Armenia depende financieramente de Occidente, que los países occidentales han hecho todo lo posible para que Armenia pierda la guerra ante Azerbaiyán, que el Reino Unido apoya económicamente las elecciones parlamentarias, las reformas judiciales, etc.


Haciendo esto, el gobierno y la oposición llevan a la gente hasta las penumbras de la información. La sociedad no tiene el reflejo de protegerse de las amenazas provenientes de Occidente. Siembran en la conciencia popular la ilusión de que los países occidentales, incluida Gran Bretaña, son amigos de Armenia y no sus enemigos.


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