Se celebró el 88° aniversario de la Catedral San Gregorio el Iluminador
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La iglesia y la Sala Siranush estuvieron colmados, expresando así el apoyo inquebrantable de las instituciones y de la comunidad a la Santa Sede de Echmiadzín.

Redacción NOR SEVAN
La Catedral San Gregorio el Iluminador y la mítica Sala Siranush del Centro Armenio de la República Argentina estuvieron colmadas por cientos de connacionales que celebraron el 88° aniversario de la Consagración de la iglesia.
A las 11 horas comenzó la ceremonia religiosa oficiada por el Primado de la Iglesia Apostólica Armenia para la Argentina y Chile, Monseñor Arén Shaheenian, quien estuvo acompañado por los Reverendos Padres Ieghishé Nazarian, Mesrop Nazarian, Drtad Ohanian, el Padre Mushegh Avagyan -recientemente llegado a nuestro país desde Armenia- y Hovsep Hakobyan, cura párroco de la Iglesia Armenia Surp Kevork de la provincia de Córdoba.
Finalizada la ceremonia religiosa, los feligreses se trasladaron a la Sala Siranush del Centro Armenio -salón contiguo a la iglesia-, donde se llevó a cabo el tradicional almuerzo-madagh, que contó con la presencia de más de 300 personas.
Acompañaron con su presencia, la Cónsul de la República de Armenia en Argentina, Ruzanna Azroyan, y representantes de las distintas instituciones armenias, entre ellos, Adrián Lomlomdjian, Adriana Cámara Kasbarian y Carlos Agaya, presidente, vicepresidenta y secretario de la Unión Cultural Armenia; Carlos Margossian, presidente de la Unión General Armenia de Beneficencia; Sergio Nahabetian, presidente de la Asociación Cultural Tekeyán; Sergio Tchabrassian, presidente de la Unión Cultural Armenia Sharyum; Juan Sarrafian, presidente de la Federación Argentina de Colectividades y Responsable de Relaciones Institucionales del Centro Armenio; Juan Berberian, presidente de la Unión General Armenia de Cultura Física; Pablo Sismanian, presidente de IARA; Aleksan Markaryasoglu, presidente de la Comisión Administrativa de la Iglesia Armenia San Jorge (Vicente López); Mario Oundjian, presidente de la Comisión Directiva del Colegio Armenio Arzruní; la prof. Nélida Boulgourdjian, presidenta de la Fundación Memoria del Genocidio Armenio; y Adriana Orchanian, vicepresidenta de la Unión Compatriótica Armenia de Marash.
El discurso central estuvo a cargo del presidente del Centro Armenio de la República Argentina, Aram Karaguezian, quien dijo:
"Cuando la generación de sobrevivientes del genocidio armenio fundó nuestra colectividad, hace más de un siglo, lo hizo necesitada de unirse y de reunirse con sus compatriotas para recrear la convivencia que la incomprensión y el odio habían eliminado.
En la unión se comparten vivencias y objetivos, recuerdos y proyectos, la gente dialoga, se une y se revitaliza. Hoy nos reúne el madagh, una tradición milenaria anterior al cristianismo, que la nueva religión adoptó y transformó en camaradería y amor.

Los armenios tenemos muchos elementos que nos unen e identifican: como pueblo antiguo, siempre evocamos el pasado, nuestra coexistencia con pueblos ya desaparecidos, nuestra participación en civilizaciones ya extinguidas, el terruño de nuestros mayores.
Pero ahora compartimos una realidad más contemporánea que nunca en nuestra historia. La República de Armenia se prepara para celebrar el mes próximo sus primeros 35 años de vida.
Somos testigos de que no surgen nuevos Estados todos los días. El pueblo de Armenia lo logró. Naciones que nos superan varias veces en número no pueden acceder a tener un Estado. El entramado geopolítico mundial es demasiado complicado para permitirlo.
Sin la República de Armenia, sin sus logros y fracasos, sin los aciertos y éxitos de su pueblo, sin la pujanza de sus creadores, seríamos predominantemente el pueblo que sufrió el primer genocidio del siglo XX y continuaríamos en la búsqueda de un salvador.
Este madagh es una nueva oportunidad para reflexionar y compartir estos valores; hace unos días, la presencia de nuestras promociones de egresados en la madre Patria nos transportó a un mundo de ilusiones: estos jóvenes van a crecer diferentes.
Armenia, muy cercana en este mundo tan globalizado por las nuevas tecnologías y las comunicaciones, puede ser una realidad cotidiana, un cuadro donde mirarnos a nosotros mismos y contemplar el renacimiento moderno de una nación milenaria.
Nuestra mayor satisfacción, acompañada de nuestras más profundas emociones, se manifiesta cuando oímos los primeros balbuceos en armenio en nuestros chicos de jardín, cuando escuchamos su primer Padrenuestro y cuando, y ya grandes, vuelven de Armenia felices.
Gracias por apoyarnos y seguirnos en lo religioso, en lo social, en lo educativo, en lo institucional, en lo cultural, en lo artístico, en las actividades extracurriculares de nuestros institutos, en las becas que permiten que ningún chico quede excluido.
Gracias al personal administrativo de la institución, a los docentes y directores de nuestras escuelas, a la Comisión Educacional, Comisión de Cultura, al conjunto de danzas Masis, al coro Gomidás, y a los dirigentes de todas las instituciones de nuestra comunidad que trabajan día a día para mantener en alto nuestra colectividad.
La Santa Sede de Echmiadzín está pasando por un momento difícil y todos juntos la tenemos que defender.
No tengo dudas de que este madagh es altamente significativo. Les agradezco la presencia masiva. Nos llena de orgullo que resuene la alegría del encuentro en esta sala histórica. Sigamos juntos en este culto a la armenidad que nos une y nos regocija".
En la parte artística se hicieron presentes y adhirieron a la celebración del 88° aniversario de la Catedral San Gregorio el Iluminador, el Coro Gomidás, dirigido por el maestro Mkhitar Koudoussian; el Conjunto de Danzas Masís y la cantante Haigán Hagopian, acompañada por el maestro Koudoussian (piano), Hakob Barseghyan (duduk-zhurna), Miguel Samuelian (dhol) y Sami Sebastian (canón).
El mensaje de cierre estuvo a cargo de Monseñor Arén Shaheenian, quien en nombre del Arzobispado y del Centro Armenio agradeció a todos los participantes y colaboradores, de manera especial, a las Damas de la Iglesia Armenia y a quienes hicieron posible la realización de este encuentro, que una vez más permitió celebrar juntos nuestra vida comunitaria.













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