Nosotros, los pueblos

Declaración de la Unión Cultural Armenia y su Juventud a 105 años del genocidio armenio prepetrado por el Estado turco.

Llega un nuevo 24 de abril y esta fecha nos invita a reflexionar una vez más sobre el acontecimiento que explica nuestra existencia como organización de la comunidad armenia de Buenos Aires. El proceso genocida que llevó adelante el Imperio Otomano contra las minorías nacionales que lo habitaban tiene causas y consecuencias que podemos observar hasta nuestros días.

El 24 de abril de 1915 y en días subsiguientes las autoridades del Imperio Otomano a través de su ejército, secuestraron y asesinaron alrededor de 600 referentes de la comunidad armenia de Estambul, dando inicio de esta manera a la fase del exterminio físico dentro del proceso genocida que continuaría hasta 1923.

Durante seis siglos, diferentes identidades nacionales habían convivido al interior del Imperio Otomano con sus virtudes y sus complicaciones, con sus derechos y también con sus desigualdades. Sin embargo a fines del siglo XIX y principios del siglo XX algo cambió: la transformación de una estructura imperial feudal en otra de tipo capitalista, en su fase imperialista, modificó las relaciones sociales en la región dejando abierto el paso a la constitución de nuevos Estados Nacionales. Y allí, en la futura República de Turquía solo cabrían turcos o turquificados. El rápido desmembramiento del Imperio Otomano, la repartición de las futuras zonas de influencia de las diferentes potencias europeas en la región en el marco de la Primera Guerra Mundial y la definición de las clases dominantes turcas de fundar el propio Estado Nacional Turco con un proyecto panturquista, ubicó a los armenios en el escenario menos favorable en la resolución de lo que occidente llamó “La Cuestión Oriental”.

105 años después de estos acontecimientos, nada de todo lo que generó el Genocidio contra los armenios está resuelto y los nuevos tiempos y coyunturas nos ponen ante nuevos desafíos.

La respuesta a la pregunta sobre cuál debe ser nuestro rol un siglo después de los hechos no es una respuesta estática, absoluta, sino que adquiere dinamismo y el trayecto recorrido en todos estos años es muestra de eso.

En agosto de 2019 visitaron la Argentina el diputado armenio del parlamento de Turquía Garó Paylan y la diputada kurda Ebru Günay, ambos integrantes del Partido Democrático de los Pueblos (HDP por sus siglas en turco). Histórico suceso que coronó una seguidilla de acontecimientos que vincularon al pueblo de Turquía con nuestra comunidad. En el año 2014 visitó el continente el militante de Derechos Humanos de dicho país Ragip Zarakolú y en el 2016 el compañero Sayat Tekir de la organización Nor Zartonk (Nuevo Despertar) del mismo país. En el año 2018 la Unión Cultural Armenia visitó Turquía y desarrolló distintos encuentros con la comunidad armenia local y autoridades del Partido Democrático de los Pueblos. La comunidad armenia en general y nuestra institución en particular se nutrió de la experiencia de lucha del pueblo de Turquía, sus objetivos y problemas. No fue la excepción el mensaje de Paylan sobre dónde debemos poner entonces nuestras energías y esfuerzo militante: un nuevo genocidio contra los pueblos que luchan, centralizado en la minoría kurda era inminente por parte de las autoridades turcas y debíamos intentar frenarlo. El desarrollo y la continuidad de las diferentes identidades que viven dentro de Turquía ponen en el centro de la escena aquellas causas que propiciaron las políticas genocidas de 1915, pero en la actualidad. Tanto el nacionalismo fascista que caracteriza al gobierno turco, como así también el nacionalismo armenio (del propio Estado armenio y también del diaspórico) que dinamita los puentes solidarios entre las diferentes identidades son el principal promotor de la premisa de la cual parte cualquier genocidio: la construcción de un otro negativo que amenaza la existencia de nuestra propia identidad. Las diferentes identidades que integran el pueblo de Turquía (no solo nacionales, sino también por ejemplo las de género) comprenden que para romper con la continuidad que propone la lógica genocida a través de su realización simbólica, es terminar con la lógica del “otro” para empezar a ampliar el “nosotros”. La verdadera reparación a quienes sufrieron estas políticas genocidas y sus descendientes es la construcción de un Estado democrático que comprenda la plurinacionalidad y la diversidad de identidades donde sus habitantes puedan vivir principalmente en paz, pero también hermanados, sabiéndose parte de un “nosotros” mucho más amplio que rompa con la lógica nacionalista divisionista entre armenios, turcos, kurdos o cualquier otra nacionalidad.

Paylan y Günay debieron suspender su gira por Latinoamérica imprevistamente y debieron regresar a su país inmediatamente, ya que el gobierno central de Turquía comandado por Recep Tayip Erdogan decidió intervenir por la fuerza las alcaldías de Diarbekyr, Mardin y Van, gobernadas por el HDP.

Poco tiempo después fue derrocado mediante un golpe de Estado el gobierno de Evo Morales del Estado Plurinacional de Bolivia y este no es un acontecimiento menor para reflexionar en este 24 de abril. El Estado Plurinacional de Bolivia y el Gobierno de Evo Morales representaron un golpe a la estructura política, económica, social y cultural donde se sostiene el sistema capitalista como lo es el Estado-Nación. Esto implicó la ruptura de la lógica de identidades excluyentes y supremacistas, para dar paso a la plurinacionalidad como base fundamental de un nuevo Estado que barriera con 500 años de sometimiento, saqueo, explotación, racismo y xenofobia. Luego del Golpe de Estado la persecución, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones se convirtieron en moneda corriente en Bolivia mientras todo aquel que tiene la posibilidad de llegar a la frontera argentina logra encontrar refugio en nuestro país. Situación en la que podríamos cambiar el nombre de sus protagonistas y ubicarlos en diferentes fronteras del mundo y en distintos momentos de la historia, pero que muestran como denominador común un sistema fundado en el saqueo, el hambre, la guerra, la explotación y la miseria a la cual intentan someter a los pueblos que también presentan sus luchas y resistencias.


El actual estado de situación en el mundo respecto a la pandemia del Covid-19 deja aún más al descubierto las calamidades de un sistema cuya mayor producción son los excluidos. Una pandemia que nos ataca a todos por igual pero que no todos pueden defenderse de la misma forma. Las desigualdades ponen de manifiesto la voracidad de la acumulación a costa del plato de comida o el techo necesario para atravesar un aislamiento digno y que la pandemia no arrase en aquellos sectores marginados como campos de refugiados o los barrios y asentamientos populares en nuestro país.

Entonces el desafío en este 24 de abril consiste en derribar los muros que intentan dividirnos para construir los puentes que nos unan, nos complementen y enriquezcan nuestras culturas. Para que la diversidad sea la definición de la propia identidad, encontrando en lo diverso todo aquello que nos falta, sabiendo que el otro no es más que el espejo de todo lo que no somos, pero que lo necesitamos para reconocernos.

Armenios, turcos, kurdos, bolivianos o argentinos, que también atendamos nuestra propia plurinacionalidad junto a las identidades mapuches, wichis y un sin fin de pueblos originarios. Somos distintos, pero sin embargo estamos comprendidos en un “nosotros” que cuanto más amplio y diverso, es más difícil de quebrar.

Nosotros, los pueblos.


Unión Cultural Armenia y su Juventud

Ciudad de Buenos Aires, 23 de abril de 2020

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Fue fundado en 1999 como continuidad de los periódicos Estrella Roja, Hai Guiank, Hai Mamul, Verelk, Ereván y Seván, de la Unión Cultural Armenia. A lo largo de su historia de casi un siglo, la prensa institucional mantuvo la periodicidad, a pesar de las prohibiciones y clausuras sufridas por las dictaduras militares de turno. Hoy, NOR SEVAN mantiene los objetivos y principios fundacionales de quienes nos antecedieron, aportando nuestro granito de arena a la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados, con paz, amistad y solidaridad entre los pueblos.

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