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¿Qué hay detrás de la acusación de Estados Unidos contra Raúl Castro?

  • hace 2 días
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Actualizado: hace 1 día

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúa profundizando la política de asfixia contra Cuba. A 64 años del inicio del bloqueo económico, la administración norteamericana le sumó una serie de órdenes ejecutivas para intensificar la presión sobre la isla.



Por EMILIANO FIDEL LOMLOMDJIAN


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúa profundizando la política de asfixia contra Cuba. A 64 años del inicio del bloqueo económico, la administración norteamericana le sumó una serie de órdenes ejecutivas para intensificar la presión sobre la isla.


Washington decidió bloquear a empresas que operan en sectores clave como energía, minería, defensa y tecnología, cercar a bancos extranjeros que mantengan relaciones financieras con La Habana y amenazar concretamente con una intervención militar. Y la última medida, que despertó el rechazo de diferentes líderes del mundo, fue emitida el 20 de mayo contra Raúl Castro Ruz, de 95 años, expresidente de Cuba, actual diputado a la Asamblea Nacional y General del Ejército.


El Departamento de Justicia norteamericano anunció la revelación de una acusación formal sustitutiva contra el líder revolucionario. El pretexto: “el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos aviones civiles estadounidenses desarmados operados por ‘Hermanos al Rescate’, sobre aguas internacionales”. “Trump y la Justicia están comprometidos a restablecer un principio fundamental: si matan a estadounidenses, los perseguiremos. Sin importar quiénes sean. Sin importar el cargo que ostenten”, declaró el fiscal general en funciones de EEUU, Todd Blanche.


En tanto, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que la acusación carece de fundamento jurídico y busca justificar una eventual agresión militar contra la isla. Y en el reciente debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU, el canciller cubano Bruno Rodríguez alegó que la acusación “es una decisión políticamente motivada, fraudulenta y dirigida a engañar a los ciudadanos estadounidenses y extranjeros, 30 años después de los acontecimientos, con el vil propósito de que apoyen una aventura militar contra Cuba para conseguir un ‘cambio de régimen’ o una ‘construcción de nación’, como le llaman eufemísticamente ahora”.


La acusación contra Raúl Castro


“Debe reconocerse que EEUU no es el gobierno mundial, y su sistema judicial es políticamente corrupto y no tiene autoridad de ningún tipo para juzgar un acontecimiento que sucede en el espacio aéreo de un país independiente y soberano. La imputación en sí es una ofensa a un reconocido líder del pueblo y resulta un espectáculo político que nada tiene que ver ni con derechos, ni con justicia”, explicó Luis René Fernández Tabío, profesor e investigador cubano del Centro de Investigaciones de la Economía Internacional de la Universidad de La Habana.


“Si se analiza el caso someramente, para realizar esa acusación, se manipula la información, se miente descaradamente y ocultan la realidad histórica registrada en documentos y publicada por reconocidos historiadores estadounidenses. Se pretende culpar al entonces ministro de las fuerzas armadas de Cuba por algo que ocurrió en 1996. La responsabilidad es del Gobierno y las autoridades de Estados Unidos, que habían sido reiteradamente advertidas, ya que sabían que se realizaban vuelos ilegales por una organización dirigida por un terrorista y que había realizado más de dos decenas de vuelos sobre La Habana, lanzando propaganda subversiva. Eran conscientes de la violación incluso de las leyes estadounidenses”, señaló.


En este sentido, indicó que “la acusación es una ofensa a Cuba y a su liderazgo histórico, que agrega tensión pero tiene el efecto contrario porque contribuye al rechazo del pueblo cubano y a afianzar la unidad interna, como se demostró en actos públicos de rechazo masivo”. “Dentro de EEUU quieren alentar a los potenciales votantes republicanos de los grupos anticubanos más reaccionarios de la extrema derecha trumpista, dado que Trump y otros republicanos tienen un nivel bajo de aprobación y se espera que pierdan mucha influencia en las elecciones de medio término. También se quiere presentar como un pretexto para una operación militar que buscaría secuestrar a esta figura histórica de la Revolución”, argumentó sobre la medida.



Pavel Alemán, licenciado e investigador cubano de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, destacó que en la Florida, donde se realiza la imputación contra Raúl Castro y donde “reside la principal comunidad de migrantes de origen cubano, no solo en EEUU, sino en general en el mundo”, “ha sido el lugar donde se han generado buena parte de las políticas de confrontación de EEUU hacia Cuba y la revolución desde 1959”. “No existe otra comunidad nacional latinoamericana y caribeña, con tanta ascendencia en la política estadounidense como la de origen cubano. Entonces la acusación contra Raúl Castro es un guiño de ojos para la élite empresarial y política de cubanos emigrados que residen allí”, sostuvo.


“Esa acusación intenta reivindicar a organizaciones con prácticas terroristas que nunca abandonaron los métodos violentos para intentar un cambio político en Cuba. Los documentos recientemente desclasificados por el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, confirman las denuncias realizadas por Cuba en 1996 y años posteriores en relación con el derribo de dos avionetas de la organización ‘Hermanos al Rescate’, y refuerzan la evidencia de que fue un acto legítimo”, detalló.


El especialista cubano argentino Ernesto Calleja comentó que esta imputación “es para ponerle más presión al Gobierno y a la dirigencia cubana, en medio de la crisis humanitaria que se está generando por el bloqueo y embargo económico. La presión está en función de que negocien una salida bajo asedio externo y presión interna, que si bien es inhumano, cruel, incorrecto y contraproducente, es lo que busca la política de la bota imperial”. “No creo que Raúl Castro, en sus ya 94 años, pueda ser un objetivo en sí, pero es el legado que él representa lo que se ataca”, añadió.


Por su parte, Atilio Borón, sociólogo, politólogo argentino y especialista en Relaciones Internacionales, afirmó: “Detrás de esta imputación está la búsqueda de algún relato que permita justificar a posterior una agresión armada en contra de Cuba”. “EEUU sabe muy bien que no tiene absolutamente nada que argumentar desde el punto de vista jurídico. No ha habido ninguna infracción o una transgresión a una ley cubana, estadounidense o internacional”, aseguró.

“‘Hermanos al Rescate’ era una organización pseudofilantrópica o humanitaria que rescataba balseros cubanos en aguas internacionales, pero que en realidad encubría otra actividad: difundir propaganda sobre el territorio de Cuba llamando a la rebelión. Y hubo 25 advertencias emitidas por el Gobierno de la Revolución Cubana a su contraparte estadounidense y es más, EEUU, al cabo de unas cuantas notas, tomó nota de eso y le exigió a la organización que pusiera fin a sus incursiones ‘no autorizadas’ sobre el espacio aéreo cubano, pero hicieron caso omiso de esta advertencia y siguieron incursionando para instar a la violencia contra el Gobierno”, apuntó.


“Entonces, lo quieren acusar a Raúl Castro de asesinato de cuatro personas -porque eran dos tripulantes por cada avioneta- y de destrucción de material aéreo. Esto no tiene la menor posibilidad de prosperar ni en los foros norteamericanos, pero aún si este lo hiciera, en realidad, es un acto de defensa ante una agresión, es una respuesta en un acto de guerra, porque a Cuba se le declara la guerra en las hechos tácitamente cuando se autoriza desde Estados Unidos a estos vuelos que van a hacer provocaciones al territorio cubano”, señaló.


¿Se puede repetir la situación de Venezuela tras el secuestro del presidente Maduro?


“Si alguien cree que se puede repetir tal escenario, demuestra no conocer la historia de Cuba, su pueblo y su revolución. No se repetirá por el sistema defensivo establecido desde hace años de la guerra irregular de todo el pueblo contra cualquier invasor. Cuba quiere la paz, pero sería bueno que no se equivoquen, porque habrá enormes pérdidas materiales y sobre todo en vidas humanas, tanto de cubanos, como también de las fuerzas invasoras. No puede excluirse ese escenario, porque con frecuencia se equivocan, al creer ellos mismos la propaganda que difunden sobre Cuba”, afirmó el experto cubano en economía Fernández Tabío.


El licenciado Pavel Alemán aseguró que “tras los eventos sucedidos en Caracas a inicios de año y que sentaron un peligroso precedente, esto forma parte de la presión política contra Cuba, a la vez que se intenta influir y modelar la opinión pública estadounidense, para legitimar el empleo de la fuerza militar con la intención de provocar un cambio de gobierno en Cuba”. “A similitud de los hechos vinculados al ataque contra Venezuela que terminaron con el secuestro de Nicolás Maduro, ahora podría presentarse una opción militar contra Cuba como una cuestión de aplicación de la ley y no como una guerra que necesitaría la aprobación del Congreso”, indicó.



“Los asesores del presidente Donald Trump y en particular Marco Rubio, en su doble función de Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, desearían un cambio de gobierno en Cuba que les permita completar el realineamiento del continente americano con los intereses de política exterior y de seguridad de EEUU”, manifestó. Además, señaló que “a ello se suma la animosidad estadounidense por los vínculos estrechos de Cuba con la Federación de Rusia y la República Popular China, adversarios a los que no desean ver en una región que consideran su zona de influencia geopolítica natural”.


Para el especialista Ernesto Calleja, no es posible un escenario como el de Venezuela porque Cuba asediada siempre cerró filas en su dirigencia: “La experiencia de Caracas también dejó claro que el Ejército cubano, aún en desventaja de recursos militares, mantiene una lealtad al Gobierno, pero más aún, sugiero que aquellos cubanos martianos, que quieren cambios y opinan que Cuba tiene mucho para cambiar en lo político, económico y social, y que debiera hacerlos aún en el desafío de la presión de EEUU, están de acuerdo en que esta política hostil e inhumana de bloqueo en cualquiera de sus dimensiones afecta al pueblo cubano de a pie y limita esos cambios de orden democrático que Cuba verdaderamente necesita”.


En tanto, el intelectual Borón argumentó que “es muy poco probable que se repita un escenario como el de Venezuela del 3 de enero, donde hubo muchas incógnitas, muchos elementos complejos y una constelación de factores que no se pueden reproducir en el caso cubano, en donde hay un Ejército que está mucho más al día de los avances que tienen los gringos en materia militar y que de ninguna manera subestima los planes del adversario”. “Y aún cuando lleguen a entrar al dormitorio de Raúl Castro no lo van a encontrar en pijama durmiendo tranquilamente, lo van a encontrar disparando con ambas manos y vendiendo muy cara su detención, como el expresidente chileno Salvador Allende que murió peleando con una Kalashnikov en la mano. Son dos casos muy diferentes”, subrayó.


El Sur Global, ante una nueva amenaza


El profesor Fernández Tabío destacó que “ya la mayoría de los líderes del Sur Global se han expresado en contra del militarismo, intervencionismo y empleo de la guerra económica y cognitiva contra Cuba para cumplir sus objetivos de recuperar la hegemonía del imperialismo”. “Son actos totalmente injustificados, apoyados en pretextos inverosímiles como que Cuba sea una amenaza a la seguridad de Estados Unidos o un país patrocinador del terrorismo. La realidad demuestra todo lo contrario. El objetivo real del imperialismo es el mismo de siempre: realizar un cambio de régimen para subordinar Cuba a sus intereses, una condición que les permita dominar y explotar a Cuba como lo hicieron desde 1898 hasta el triunfo revolucionario de 1959”, alertó.


En tanto, el académico Pavel Alemán reveló que “el cubano de a pie se pregunta con frecuencia dónde están los aliados de Cuba y por qué no se involucran con apoyo efectivo a corto plazo. Es cierto que la distancia geográfica es un obstáculo para una reacción proporcional y efectiva de ayuda, en medio de las circunstancias que generan la agresividad estadounidense. Entienden bien la complejidad de un abastecimiento continuo de petróleo y gas que garantice la economía y la totalidad de las dimensiones de la vida”.


“Sin embargo, sería pertinente que las otras potencias que simpatizan con Cuba, incluyan como prioridad de su diálogo diplomático con Estados Unidos, el tema del respeto a la soberanía nacional de Cuba y a la autodeterminación política de los cubanos, sobre todo a los efectos de disuadirlos de una agresión militar. Ahora, la solidaridad en términos diplomáticos y discursivos es importante, pero se verifica en términos materiales. El bloqueo petrolero podría terminar mañana si algunos países, en particular Rusia, suministran hidrocarburos en condiciones que sean viables económicamente y con todas las garantías de seguridad para el comercio marítimo”, detalló sobre las medidas que se podrían efectuar inmediatamente.


Por otro lado, Calleja expresó que “el apoyo solidario en recursos es también un acto de pureza política, aunque no la solución”. “Ofrecerse a suministrarles combustible y acceso a mercados sería fair play y es mucho pedir sabiendo que la política de EEUU implica riesgos en ello, pero sin duda sería lo correcto, como también lo es sugerir que la dirigencia cubana se comprometa con los cambios que el país necesita en la búsqueda del postergado desarrollo económico y bienestar material de su sociedad”, añadió.


Finalmente, el sociólogo y politólogo Borón puntualizó que “no es mucho lo que pueden hacer los líderes del Sur Global por Cuba y que ningún país va a enviar soldados o tropas a pelear por Cuba, si la isla es agredida militarmente”. “Pero ante esa situación, los líderes del Sur Global tienen que, por lo menos, dar una ayuda material muy importante a Cuba. Deberían, por ejemplo, resolver el tema energético dándole petróleo a Cuba para que pueda tener energía eléctrica, para que pueda movilizar sus camiones, sus tanques, sus colectivos, sus automóviles”, aseguró.


“Brasil podría hacer eso porque tiene una aspiración a ser líder de escala mundial y jugar en las grandes ligas de la política internacional, pero actúa como un país sin tales pretensiones y la cancillería brasileña está absolutamente subordinada a los intereses de EEUU. Rusia y China están haciendo bastante: hay una ayuda muy importante de Rusia con el envío de un buque petrolero y ahora están enviando otro; y China lo está haciendo a través de la instalación masiva de parques de energía solar”, cerró.


Síntesis


Producto de la profundización del embargo económico norteamericano, Cuba vive una situación delicada, un momento de precariedad material que ha debilitado el tejido social y que ha abierto brechas políticas. Con cortes de luz que se volvieron recurrentes por la falta de petróleo y con dificultades para adquirir insumos médicos esenciales, ya que muchas empresas extranjeras evitan comerciar con la isla para evitar sanciones, la isla atraviesa un momento crucial. Y es en este contexto de dificultad impulsado por Estados Unidos, que el presidente Donald Trump pretende presionar a Cuba a un cambio social.



A partir del análisis de los especialistas se puede llegar a la conclusión que, primero, ahora se realizó una judicialización geopolítica. Al imputar penalmente a Raúl Castro, Washington intenta criminalizar la defensa de la soberanía nacional cubana, presentando como “asesino” a quien ejerció el derecho legítimo a proteger su espacio aéreo. Con esta maniobra, la Casa Blanca busca fabricar un “casus belli” potencial que justifique una operación militar o un secuestro judicial similar al que sufrió el presidente venezolano Nicolás Maduro.


Según los analistas, la acusación carece de pruebas sólidas para que prospere en los tribunales, pero su mera existencia ya hace daño deslegitimando a la dirigencia cubana y preparando el terreno para una posible acción directa. Cabe aclarar que el Archivo de Seguridad Nacional de EEUU desclasificó el 19 de mayo de 2026 documentos internos de la Administración Federal de Aviación que revelan que funcionarios estadounidenses advirtieron un mes antes del derribo que “algún día los cubanos derribarán uno de estos aviones”.


Por último, parecería que todavía el Sur Global, un espacio conformado por diversos países y líderes con asimetrías de poder, todavía no intercede directamente enfrentándose a los Estados Unidos en América Latina. Tanto China como Rusia expresaron, por un lado, su apoyo diplomático a Cuba y en la “Declaración Conjunta sobre el Establecimiento de un Mundo Multipolar y un Nuevo Tipo de Relaciones Internacionales” rechazaron las políticas injerencistas, además de colaborar en materia energética: Pekín colabora en la colocación de paneles solares en Cuba y Moscú envió un buque petrolero para abastecer a la isla. Sin embargo, esto no es suficiente ante la delicada situación económica.


En definitiva, el momento que se vive en Cuba es por demás complejo, pero una intervención norteamericana en la isla no será fácil. Pese a la precariedad económica interna y la falta de mayor apoyo material de sus principales países aliados, Cuba parece mostrar herramientas para sobrevivir y resistir.

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