¿Qué sucederá con la Central Atómica de Medzamor?
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Desde hace décadas, Turquía y Azerbaiyán insisten en lograr el cierre de la central nuclear armenia, con el objetivo de generarle a Ereván una dependencia de Ankara y Bakú, y someterla a sus intereses. Pashinian, como ya lo hizo en otras áreas, parece dispuesto también a cumplir con esta exigencia de Occidente, el panturquismo y el sionismo. Te contamos brevemente la historia, las diversas opiniones, las propuestas en danza y los objetivos políticos de los distintos actores.

Redacción NOR SEVAN
La reciente visita del vicepresidente yanqui a Armenia y Azerbaiyán fue presentada a escala internacional como la legitimación pública de la presencia estadounidense en el Cáucaso. Evidentemente, Washington llegó para quedarse y así lo demuestran, entre otras cosas, la "cesión" por 99 años por parte de Ereván a Estados Unidos del control de una franja de 42km de extensión (denominada Ruta Trump), que incluye la frontera directa entre Armenia e Irán; la firma de una Carta de Asociación Estratégica entre Washington y Bakú, y el acuerdo para la presencia de naves estadounidenses en el Mar Caspio, donde Azerbaiyán comparte soberanía con Rusia e Irán, entre otros países.
Además de estas cuestiones, en Armenia y la región hubo otro tema que disparó las alertas e hizo sonar las alarmas de gobiernos, políticos, expertos y afines. Es el tema de la "propuesta" estadounidense de construir en Armenia "nuevas centrales atómicas modulares" para reemplazar a la Central Atómica de Medzamor y las funciones que ella cumple.
La Central Nuclear de Armenia es la única instalada en la región del Cáucaso Sur. Está ubicada cerca de la ciudad de Medzamor, a unos 30 km al oeste de Ereván. Fue construida durante la época soviética, en 1969, en la provincia de Armavir. Terminadas las obras, en 1971 se rellena su núcleo y comienza a operar a fines del año 1976.
La central nuclear funciona mediante un reactor de agua presurizada (tipo VVER-440/V230), que utiliza uranio para generar calor a través de la fisión nuclear. Este calor calienta agua a alta presión, produciendo vapor que mueve una turbina acoplada a un generador eléctrico, proporcionando actualmente (con el funcionamiento de un sólo reactor -el del bloque 2-) cerca del 40% de la energía que se consume en el país.
La Agencia Internacional de Energía Atómica realiza inspecciones periódicas a la Central y determinó que tiene adecuados estándares de seguridad, pudiendo operar más allá de su vida útil de diseño, por lo que se está trabajando para prolongar por otros 10 años la vida útil del grupo motopropulsor, que ya había sido ampliado hasta 2026.
Las autoridades armenias planean construir una nueva central nuclear en un plazo de aproximadamente 8 a 10 años. Actualmente se están explorando diversas opciones y la experiencia concreta en otros países, como en Rusia, Estados Unidos, Francia, China y Corea del Sur.
La propuesta de los Estados Unidos
Esta semana, más precisamente el pasado 9 de febrero, en Ereván, el primer ministro armenio, Nikol Pashinian, y el vicepresidente estadounidense, James Vance, firmaron un acuerdo por el cual Estados Unidos suministraría a Armenia pequeños reactores modulares. Según la "carta de intención" firmada por los líderes de ambos países, serían 9.000 mil millones de dólares en dos tramos: el primero será de 5.000 millones, para la construcción, compra e instalación de los equipos; y el segundo de 4.000 millones de dólares se destinará al suministro de combustible y mantenimiento de reactores (a largo plazo).
Estos 9.000 millones de dólares generaron un verdadero escándalo público, ya que mientras el vicepresidente Vance hablaba de los costos de los equipos y los ingresos para su país, el traductor oficial armenio informaba sobre "inversiones norteamericanas en el país por nueve mil millones de dólares". Un verdadero fiasco.
"Estados Unidos no ha prometido inversiones a Armenia; se trata únicamente de exportar tecnología", afirmó el académico y politólogo armenio-estadounidense Surén Sarkisian.
Sarkisian también hizo referencia a las nuevas centrales modulares y subrayó que "los especialistas y físicos estadounidenses aún no han llegado a una conclusión definitiva sobre si estas plantas modulares son más eficientes, seguras o rentables que las centrales nucleares clásicas existentes. Esa es la opinión de los especialistas estadounidenses, no la mía. Armenia también debería debatir seriamente este tema y tenerlo en cuenta", enfatizó Sarkisian.
SI bien aún no hay precisiones acabadas sobre sin son menos peligrosas y generarán energía más barata que las actuales, empresas estatales y privadas de China, Rusia y Estados Unidos, ya llevan invertidos miles de millones de dólares en las primera centrales atómicas modulares, que en el caso de China y Rusia ya están funcionando. Según un informe del New Nuclear Watch Institute (NNWI), Estos dos países estarían en condiciones de dominar un 40% del mercado de los SMR de aquí a 25 años (SMR –sigla en inglés de small modular reactors-).
Pero no sucede lo mismo con Estados Unidos, que si bien quiere venderle a Armenia la central nuclear modular (que le generará a Washington ingresos por 9.000 millones de dólares y más, a partir del cobro de la energía que producirá), no tiene operando actualmente en el país las SMR, que se encuentran en fases avanzadas de construcción y licenciamiento.
La posición de Rusia
"La construcción de una nueva central nuclear ocupa un lugar destacado en la agenda de las relaciones entre Moscú y Ereván y se debate periódicamente a diversos niveles", declaró el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Mijaíl Galuzin, haciendo pública una situación conocida por todos, ya que es Rusia -a través de la empresa estatal Rosatom- la que garantiza desde hace décadas, junto a los científicos armenios, la continuidad del funcionamiento de la central atómica existente y la búsqueda de alternativas en caso de decidir su cierre.
"Rosatom está dispuesta a comenzar a implementar el proyecto lo antes posible, teniendo en cuenta, por supuesto, los deseos de nuestros amigos armenios", dijo Galuzin, agregando que recientemente en Moscú, durante su encuentro con el presidente parlamentario de Armenia, Alén Simonian, el director general de Rosatom informó que la agencia estatal ya está trabajando para extender la vida útil de la central nuclear de Armenia.
En Armenia no son pocos quienes sostienen que el país está pasando de ser un proveedor de electricidad en la región a un centro de tránsito en la cadena de distribución de recursos y dinero. Ellos afirman que cualquier proyecto propuesto por los nuevos socios extranjeros -tienen principalmente en cuenta a Estados Unidos, Unión Europea, Turquía y Azerbaiyán- genera dependencia directa y que la única manera de mantener la independencia es restablecer la energía nuclear.
Los expertos aseguran que Armenia tiene todas las oportunidades para fortalecer su sector de energía nuclear y volver a convertirse en un exportador clave de electricidad en la región. "Las empresas energéticas rusas han ofrecido no solo tecnologías, sino un ecosistema integrado: construcción de centrales eléctricas de gran, mediana y pequeña capacidad, suministro garantizado de combustible, documentación, mantenimiento y capacitación del personal. Este modelo ha demostrado su eficacia y ofrece previsibilidad para las próximas décadas", se lee enun informe publicado en el sitio de noticias PRAVDA.AM
️Por su parte, el Secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Serguéi Shoigu, advirtió que "Rusia tendrá que tener en cuenta inevitablemente nuevos riesgos en el ámbito de la seguridad nuclear si la construcción de pequeños reactores con tecnología estadounidense en el territorio de Armenia pasa a la fase práctica".
Y explicó su posición: "Armenia, como es sabido, es una región sísmicamente peligrosa. La solución tecnológica única para los cimientos, que fue aplicada por los ingenieros soviéticos en la construcción de la central nuclear de Medzamor, le permitió sobrevivir al terrible terremoto de 1988, y un bloque de energía todavía funciona... En caso de que la construcción de pequeños reactores con tecnología estadounidense en el territorio de Armenia pase a la fase práctica, nosotros y, de hecho, todos los demás Estados de la región y la población de Armenia, tendremos que tener en cuenta, inevitablemente, nuevos riesgos en el ámbito de la seguridad nuclear".
Al hablar de los anuncios realizados por el vicepresidente estadounidense en Ereván, Shoigu subrayó que "durante la visita se anunció que se gastarían 5 mil millones de dólares en la construcción de la central nuclear y otros 4 mil millones en el mantenimiento y el suministro de combustible. Sin embargo, en ningún lugar se indicó al menos un precio aproximado del megavatio-hora de energía producida".
El funcionario ruso trajo un ejemplo de lo sucedido en Estados Unidos con la construcción de una de sus propias centrales nuclearesmodulares: "Si se trata de los módulos de 77 megavatios de la empresa NuScale Power, fue precisamente el alto costo de la energía el que causó el fracaso de su proyecto en Utah. Incluso en la fase de preparación, el costo aumentó 1,5 veces, y el precio de la energía planificada para su producción aumentó de 58 a 89 dólares estadounidenses por megavatio-hora, lo que llevó a su cierre en 2023".
Opiniones armenias
"Por mucho que Washington hable de cooperación a largo plazo con Ereván en el campo de la energía nuclear, no tienen tecnologías preparadas para exportar a Armenia", afirmó Vahé Davtian, experto en seguridad energética.
"Estados Unidos lleva años hablando de construir un reactor modular en Armenia, pero en ese mismo país este segmento de la energía nuclear aún se encuentra en fase experimental. La puesta en servicio del primer reactor modular pequeño (SMR) está prevista para 2031", agregó Davtian respecto a la situación existente en Estados Unidos respecto de las SMR.
El experto sostuvo que "la construcción experimental de pequeños reactores modulares en Armenia solo es aceptable si se lleva a cabo en paralelo con la construcción de una nueva central nuclear de mediana o gran capacidad" y que "la combinación de ambos tipos de centrales nucleares solo es posible en cooperación con la corporación estatal rusa Rosatom". "Existe un ejemplo similar en Uzbekistán", subrayó Davtian.
Hasta el momento somos testigos que ninguna de las decisiones tomadas por el gobierno de Pashinian ni de las declaraciones realizadas en distintas coyunturas a escala nacional e internacional van en contra del rumbo entreguista elegido por la actual administración de Ereván: alejar a Armenia de su aliado estratégico -Rusia- y de su principal amigo en la región -Irán-; incorporar al país a cuanta estructura occidental haya (OTAN, Unión Europea, etc.); golpear, debilitar y destruir los valores identitarios que hacen a la armenidad; entregar Artsaj, amigarse con los regímenes fascistas de Turquía y Azerbaiyán, cuestionar el genocidio armenio y la historia armenia en general, entre los tantos "hitos" protagonizados por el gobierno del Partido Acuerdo Cívico.













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