Los Jóvenes Turcos, la Masonería y el genocidio armenio

El genocida Talaat Pashá, integrante del triunvirato del Comité Unión y Progreso, llegó a ser Gran Maestro del Gran Oriente de la Masonería Turca.


Por Adrián Lomlomdjian


En las matanzas y deportaciones masivas de armenios concretadas en los territorios históricos de la Armenia Occidental entre fines del siglo 19 y la primera década del siglo 20, que configuraron el genocidio armenio planificado y perpetrado por el Estado otomano-turco, hay algunas particularidades que recién en los últimos tiempos comenzaron a ser tenidas en cuenta y a profundizar las investigaciones al respecto.


Una de esas particularidades es el rol del movimiento sionista internacional en aquellos años, dada la probada relación existente entre muchos dirigentes sionistas y las autoridades otomanas, amén de que varios de los cabecillas del Comité Unión y Progreso -Partido de los Jóvenes Turcos- y de los ideólogos del panturquismo eran judíos conversos.


Otra de las particularidades en la matanza masiva de armenios, que comienza a ser investigada a partir de la apertura de archivos y el avance en las comunicaciones, es sobre el rol de la masonería y, puntualmente, de ciertos masones en el genocidio armenio, un tema sobre el cual existen algunos escritos que datan de varios años atrás, pero sobre el que en las últimas dos o tres décadas se comenzó a profundizar.


No se trata de responsabilizar a una organización o movimiento internacional cuyos objetivos siempre se mantienen difusos, como para preservar cierta mística humanista y progresista casi nunca refrendada desde lo individual y colectivo (sabemos que siempre existen las honrosas excepciones). Pero sí sirve para visibilizar la hipocresía de hablar de “libertad, igualdad y fraternidad” y estar involucrados sus miembros, por ejemplo, en este caso, en crímenes de lesa humanidad como el genocidio armenio.


“Libertad, igualdad, fraternidad” fueron las consignas que guiaron la revolución francesa y que la República de Francia adoptó como propias. La Francia de las invasiones, saqueos y violaciones a los derechos humanos en distintos rincones del planeta.


“Libertad, igualdad, fraternidad” fueron las consignas del Comité Unión y Progreso -Partido de los Jóvenes Turcos-, quienes inspirados en las democracias burguesas europeas aspiraban a derrocar al sultán, imponer el sistema capitalista en lo económico, y en lo político, construir un gobierno fuerte para aplicar el proyecto panturquista, es decir, crear un Estado nacional turco. Y para ello, había que aniquilar, desterrar o asimilar -turquificar/islamizar- a las otras nacionalidades que habitaban el imperio: armenios, kurdos, asirios y griegos, entre otros.


Y hacia el interior de los Jóvenes Turcos, la presencia de los masones no fue importante en cantidad, pero sí lo fue en cuanto a los puestos en la maquinaria estatal y al poder de decisión que tenían. Sin ir más lejos, el genocida Talaat Pashá, uno de los máximos responsables del genocidio armenio e integrante del sanguináreo triunvirato de los Jóvenes Turcos, fue uno de ellos.


"Talaat Pashá llegó a ser Gran Maestro del Gran Oriente de la Masonería Turca. Eso es un hecho histórico. La ideología de los Jóvenes Turcos se puede describir como ‘proto-fascismo’. Sólo que la raza no jugó un papel como elemento unificador, ya que no existe una ‘raza pura’ turca", destacó el historiador y escritor alemán Michael Hesemann, autor del libro titulado “El Genocidio Armenio” (Völkermord an den Armeniern).


El español César Vidal reafirmó esa idea en su libro: "El final del poder de Abdul Hamid II vino de la mano de la masonería. En 1909, los Jóvenes Turcos lo depusieron y encarcelaron. El jefe del grupo era Talaat Bey, conocido más tarde como Mehmet Talaat Pashá, que no sólo era masón sino también el Gran Maestro del Gran Oriente turco".


En su escrito titulado “Los masones: La sociedad secreta más influyente de la historia”, Vidal expresó que "el exilio y muerte del antiguo gran visir no significó el final de la influencia masónica en Turquía". "De hecho, el nuevo hombre fuerte del país, Mustafá Kemal, que sería conocido más tarde como Kemal Atatürk, era un masón iniciado en una logia italiana de Macedonia".


En su trabajo de investigación "Las logias italianas en Turquía: entre el fortalecimiento de la comunidad italiana y el cosmopolitismo”, Emanuela Locci, de la Universidad de Cagliari, señaló que “la masonería italiana se organizó tanto en la capital otomana, Constantinopla, como en las provincias Salónica e Esmirna, localidades con presencia de una numerosa comunidad italiana".


En relación a Salónica, detalló: "El mayor crecimiento de la masonería italiana se dio en Salónica, donde se afincó una numerosa colonia italiana. La primera logia se organizó durante la década de 1860, pero el verdadero protagonismo del gremio tuvo por protagonista a la logia Macedonia Risorta, organizada en 1902 por el Gran Oriente de Italia. En 1904 se eligió como venerable maestro a Emanuele Carasso, quien ocupó el cargo hasta 1909 cuando se trasladó a Constantinopla para trabajar en el Parlamento otomano, para el cual le eligieron diputado después de la revolución de 1908".


En otro párrafo de su investigación, Locci mostró que la masonería y los Jóvenes Turcos eran casi una misma organización: "La proximidad del movimiento revolucionario a la masonería se destacó también por la afinidad entre los rituales de la iniciación masónica y el ingreso de individuos en el movimiento. Los vértices de los Jóvenes Turcos dieron la bienvenida a nuevos activistas con una ceremonia tomada en parte de los rituales masónicos. El candidato se colocaba frente a una delegación del comité ejecutivo del movimiento para ser examinado sobre sus principios políticos y su personalidad. Si el examen tenía éxito, juraba de pie, con la mano derecha extendiéndose a un altar donde había una pistola, pronunciando la frase: 'Juro derramar mi sangre hasta la última gota por la libertad, por dar cumplimiento exacto a las órdenes del comité de agitación y perseguir el objetivo del Comité'".


Por su parte, Jack Manuelian, en una nota del 23 de abril de 2005 titulada "Sionistas detrás del genocidio armenio", destacó el libro "Pliegues interiores de la revolución otomana", escrito por Mevlan Zadeh Rifat en turco y publicado en 1929.


Manuelian señaló que el autor, un turco pro-sultán, afirmaba que el "genocidio armenio fue decidido en agosto de 1910 y octubre de 1911, por el Comité de los Jóvenes Turcos compuesto en su totalidad por judíos balcánicos desplazados en el formato de una secta sincretista judío-musulmana, que incluía a Talaat, Enver, Behaeddin Shakir, Djemal y Nizam, quienes se hacían pasar por musulmanes. La reunión se llevó a cabo en el salón del hotel Grand Salient, de Salónica, propiedad de Rothschild. El sincretismo significa una combinación de diferentes formas de creencia o práctica, y la masonería se ajusta a esa descripción".


Quien es determinante en su apreciación es el historiador Thierry Zarcone, de nacionalidad francesa y autor de varios libros, entre ellos "Turquía: Del Imperio Otomano a la República de Atatürk", para quien el período entre 1908 y 1918 podría denominarse "El Estado Masónico".


En ese lapso, en lo que era el Imperio Otomano se produjeron importantes y cruciales acontecimientos, varios de ellos relacionados con los armenios y la lucha por su liberación nacional y social de los distintos pueblos que formaban parte del mismo. El golpe contra el sultán Abdul Hamid, las luchas internas y la llegada al gobierno de los Jóvenes Turcos, la matanza de Adaná, los ataques sistemáticos contra los representantes de las nacionalidades no turcas, el arresto y condena a muerte -ahorcados- de los 20 dirigentes socialdemócratas armenios, las deportaciones masivas de armenios, asirios y griegos y los genocidios contra estos mismos pueblos, la persecución política a los revolucionarios, los enfrentamientos permanentes con los rusos, el ataque a países vecinos, y la férrea alianza con Alemania y también con las otras potencias imperiales -según las circunstancias-, fueron algunos de los hechos principales de esa década consignada por el historiador francés. Década en la que el Gran Maestro del Gran Oriente de la Masonería Turca, el genocida Talaat Pashá, tuvo y mantuvo un protagonismo decisivo.

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