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El rol de Gran Bretaña en la avanzada turco-azerbaiyana sobre Armenia y Artsaj

En pleno bloqueo de la ruta que une Artsaj con Armenia, el primer ministro Nikol Pashinian recibió al Jefe del Servicio de Inteligencia de Gran Bretaña, reafirmando la orientación occidentalista de su gobierno, que tanto daño le causó y le sigue causando al pueblo armenio.


Por Adrián Lomlomdjian


El último viernes por la tarde, algunos portales de noticias daban cuenta que se había alcanzado un acuerdo y los azerbaiyanos liberaban la ruta que une Karabaj con Armenia. Incluso, circularon imágenes de video mostrando cómo los supuestos “ambientalistas” levantaban las carpas.


Ese mismo viernes, por la mañana, Bakú había restablecido el suministro de gas a la región -que mantuvo cortado por dos días- y el ministro de Estado de Artsaj, Rubén Vardanian, había dicho que por la tarde habría buenas noticias. Seguramente, las negociaciones entre las partes estaban avanzadas y el levantamiento del bloqueo era casi un hecho.


Pero no sucedió lo esperado, los "militantes ambientalistas azerbaiyanos" -que reciben órdenes directas del gobierno de Aliyev- continúan mantieniendo bloqueada la única carretera que conecta Artsaj con Armenia, el camino por donde llega todo el suministro a la república.


Hace pocos días atrás, el ex canciller y actual pre-candidato a la presidencia de Turquía, Ahmet Davutoghlu, dijo que “este es el momento para que Turquía tome lo que desea de Armenia”.

Esta frase del encumbrado dirigente turco sintetiza el espíritu dominante en los círculos de poder del tándem Bakú-Ankara, transformado en práctica política de ambos gobiernos desde que Pashinian coronara con éxito "la revolución de terciopelo" (el golpe de Estado) de 2018, y profundizada a partir de la victoria en la guerra de Karabaj de septiembre-noviembre de 2020.


Queda claro que este sueño turco -que una vez más cuenta con la complicidad de Occidente y del sionismo- sólo será posible si logran eliminar la presencia rusa en la zona, es decir, sacar la 102 Base Militar Rusa de la frontera armenio-turca y al contingente ruso parael manteniemiento de la paz de la frontera entre Artsaj y Azerbaiyán.

Por eso, debemos tener en claro que más allá de las declaraciones públicas condenatorias a las distintas acciones llevadas adelante por Azerbaiyán o Turquía, Occidente (Estados Unidos-Unión Europea-OTAN) es uno de los reesponsables principales de cada golpe que turcos y azerbaiyanos le asestan al pueblo armenio.


En este caso, entre otras coincidencias varias, el corte de ruta en Artsaj y los reclamos de los supuestos “ambientalistas” azerbaiyanos coinciden -¡qué casualidad!- con los intereses de ciertas empresas británicas, que quieren apoderarse de los yacimientos que actualmente son explotados por compañías mixtas armenio-rusas.


Como hace un siglo atrás, cuando Gran Bretaña impidió la incorporación de Karabaj a Armenia y apoyó a los musavatistas azerbaiyanos, una vez más los anglosajones -tradicionalmente piratas y ladrones de pueblos- provocan y azuzan enfrentamientos interétnicos para cumplir tanto con sus objetivos políticos -como debilitar, vencer a Rusia y ejercer el dominio de la región-, como con los económicos -saquear las riquezas naturales y materiales de otros países-.


En este contexto, resultó más que sugestiva la visita oficial que el mismo viernes 16 realizó a Armenia el jefe del Servicio de Inteligencia Exterior del Reino Unido de Gran Bretaña (MI6), Richard Moore, quien se reunió con el primer ministro Nikol Pashinian y con el Secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Armén Grigorian.


Richard Moore, egresado de Oxford y becado en la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard, cumplió distintas funciones "al servicio de su majestad", ya sea en el cuerpo diplomático o como agente de inteligencia. Permaneció varios años en Turquía, domina el idioma turco como el inglés, estuvo primero dos años residiendo y trabajando en Estambul (nadie sabe haciendo qué, pero lo imaginamos...) y otros cuatro años como Embajador de Gran Bretaña en Ankara. Es decir, un cuadro político "todoterreno" preparado para defender de cualquier forma los intereses de la corona británica y su eterna aliada, Turquía.


Defensor y propagador de la idea de la "Gran Turquía" -aquella que parieron las autoridades del imperio otomano con la complicidad de ingleses, sionistas y masones-, en numerosos artículos y resportajes insiste en lo fundamental de apoyar y fortalecer a Turquía para poder minimizar y hasta derrotar el poder regional de Rusia, Irán y China.


No se nos debe escapar, ni debe resultarnos casual, que cuando parecía que los "ambientalistas azerbaiyanos" habían acordado el levantamiento del bloqueo (hay imágenes que así lo corroboran), apareció el turcófilo Moore, se reunió con Pashinian, y los azerbaiyanos volvieron a la ruta.

Lo que parecía ser un nuevo logro de la mediación rusa, se transformó en la nada misma. Seguramente, con el correr de los días, aparecerán nuevos detalles que nos permitirán conocer mejor qué pasó.


¿Qué puede pasar?


Azerbaiyán argumenta que Artsaj (Karabaj) es su territorio y que todo lo que se haga allí debe estar bajo su control y debe hacerse de acuerdo a sus leyes. Por lo tanto, no puede haber empresas que exploten la minería y exporten metales sin su consentimiento y sin tributar al Estado azerbaiyano.


Lamentablemente, los únicos que públicamente enfrentan este punto de vista son Artsaj (Karabaj) y Rusia. Para el resto, incluso para Armenia, Francia, Estados Unidos y otros países que se caracterizan por emitir mensajes y declaraciones solidarias para con los armenios, Karabaj es parte de Azerbaiyán.


Por eso, cada vez resulta más idignante ver cómo varios sectores del oficialismo armenio utilizan los mismos argumentos que los gobiernos de Aliyev y Erdogan. Es que todos ellos actúan con un mismo libreto en la mano: el escrito por Occidente (Estados Unidos-Unión Europea-OTAN).

Hikmet Hadjiyev, vocero del presidente azerbaiyano Aliyev, anunció el otro día que "la ruta Stepanakert-Gorís no está bloqueada por los ecologistas azerbaiyanos, sino por las fuerzas de paz rusas". Pasaron sólo dos días para que varios políticos armenios repitieran lo mismo. Son dirigentes de algunas fuerzas políticas ligadas a Pashinian y otras que se encuentran "más al occidente" que Nikol y sus muchachos y muchachas... Tigrán Khzmalian, del Partido Europeo; Davit Sanasarian, del Partido Independiente; Levón Shirinian, del Partido Demócrata Cristiano, y líderes del grupo neo-nazi Sasna Tsrer, sumaron sus voces a "la versión oficial de Bakú".


Como vemos, el destino de los pueblos de Artsaj y Armenia parece estar en mano de funcionarios de Estado y dirigentes políticos inescrupulosos, capaces de todo lo imaginable y lo que, a veces, equivoca o ingenuamente, creemos inimaginable.


Como se ve, esto es mucho más que un corte de ruta. Está en juego la existencia misma de Artsaj, de Armenia y de quienes la habitan. Por eso, es fundamental la permanencia de la presencia allí de los militares de la Federación Rusa y la profundiación de las relaciones y la cooperación entre Armenia e Irán.

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