El caso de Maral Nadjarian, la libanesa repatriada a Armenia que sigue detenida en Azerbaiyán

Por la crisis en Beirut, se mudó a Artsaj para mejorar su vida. Con el inicio de la guerra, se refugió en Ereván. Cuando terminaron las hostilidades, decidió volver a su casa en Karabaj para recuperar sus pertenencias, pero fue detenida por las fuerzas azeríes. Hoy, continúa presa en una cárcel a las afueras de Bakú.

Por Mariana Mateossian (Londres, Inglaterra)


Se desconoce la cifra exacta de los prisioneros de guerra retenidos por las autoridades azerbaiyanas. Yeghishé Kirakosyan, el representante de la República de Armenia frente a la Corte Europea de Derechos Humanos viene denunciando tales violaciones del derecho internacional incluso desde antes que se acordara el cese de fuego el 9 de noviembre pasado. A medida que llega a sus manos evidencia sobre la identidad de los armenios capturados o secuestrados, el jurista va interponiendo nuevas demandas. Se estima que la cifra rondaría unas 240 personas, en su mayoría jóvenes que cumplían el servicio militar, así como militares de carrera y una decena de civiles. Hasta la fecha, la devolución de los prisioneros de guerra por parte de Azerbaiyán se ha realizado casi a cuentagotas, y la mayoría de los cautivos continúan detenidos en condiciones desconocidas. Preocupan los reportes de cadáveres de soldados devueltos a la parte armenia cuyo estado indica una muerte reciente.


Entre los civiles desaparecidos se encuentra Maral Nadjarian, una libanesa de origen armenio de 49 años, viuda y con dos hijos jóvenes. Tras sufrir años de crisis e inestabilidad económica y política en su Beirut natal, la explosión del puerto de Beirut que arrasó con los barrios aledaños fue la gota que colmó el vaso. Como muchos otros armenios libaneses, Maral, que posee doble ciudadanía libanesa-armenia, decidió trasladarse a Armenia en busca de seguridad y prosperidad para su familia. Viajaron con su hermana Ani Nadjarian, también madre de dos hijos adolescentes, y otras seis familias más.


Llegaron a Armenia a mediados de septiembre y empezaron a averiguar posibilidades para abrir su propio negocio, ya que Maral es peluquera. Se les ofreció a ellos y a otras familias repatriadas la posibilidad de asentarse en Shushí, en la República de Artsaj. Viajaron allí pero no se pudieron aclimatar a la altitud, por lo que decidieron probar suerte en Berdzor, un pueblo que une a Armenia con Artsaj. Allí llegaron el 26 de septiembre. Se sabe lo que pasó después: al día siguiente Azerbaiyán comenzó el ataque militar contra Artsaj, y la población civil en su gran mayoría buscó refugio en Armenia. Maral y sus hijos, así como Ani y los suyos se hospedaron en casa de una tía en Ereván. Cuando se firmó el cese del fuego, el 9 de noviembre, Maral decidió ir a buscar las pertenencias que había dejado en Berdzor, antes de que el pueblo pasara a manos de las fuerzas azerbaiyanas. Viajó con Viken Euldjekchian, otro compatriota libanés-armenio que también regresaba a Shushí para retirar sus cosas.


La desgracia acaeció el 10 de noviembre, cuando iban de Berdzor a Shushí. Fueron detenidos y trasladados a una cárcel fuera de Bakú, donde permanecen hasta el presente. Según Ani Nadjarian, la familia no ha podido tener contacto directo con Maral. Los primeros días, sus secuestradores postearon comentarios en la cuenta de Facebook de Maral, lo que causó gran angustia a sus familiares. Después se confirmó que ambos seguían vivos. Las autoridades azerbaiyanas inmediatamente declararon que estaban considerando a muchos de los detenidos no como prisioneros de guerra, sino como presuntos terroristas. Actualmente, a Viken se le acusa de varios delitos de terrorismo.


Gracias a la presión de los familiares, el gobierno libanés intercedió para que se permitiera el acceso de la Cruz Roja Internacional a la cárcel de Gubistan, donde visitaron a Maral y a Viken. La Cruz Roja informó a los familiares que las condiciones en que se encuentran son "pasables". Maral quiso enviar una carta a su hermana, pero la misiva fue retenida por las autoridades azerbaiyanas para ser analizada.


Ani Nadjarian golpeó cuantas puertas pudo. En su conversación con la periodista británica-armenia Hasmik Seymour, rogó que la Diáspora no se olvide de su hermana ni de los demás prisioneros de guerra. Cuanto más se hable del tema y se mencionen los nombres de los desaparecidos, más esperanza hay de que no se los maltrate y de que aparezcan con vida.


La agrupación con fines humanitarios British Armenian inició una colecta de firmas en change.org, que en breve será enviada a la Organización de las Naciones Unidas, el Consejo de la Unión Europea y al Grupo Minsk de la OSCE, entre otros.


Solo con firmar la petición estarás ayudando para que Maral, Viken y los demás prisioneros de guerra regresen a sus familias.


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Fuentes: Entrevista de Hasmik Seymour con Ani Nadjarian, Armenpress, Asbarez, PanArmenian Network, Panorama.am/en/news

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